Raymundo Riva Palacio
ESTRICTAMENTE PERSONAL
* Seguridad en zig zag
En el tema de la seguridad, el nuevo gobierno de Enrique Peña Nieto no ha terminado de aterrizar. Sus pasos son vacilantes, inclusive contradictorios. El mensaje enviado a su principal aliado, Estados Unidos, fue tan confuso que el presidente Barack Obama despachó a un viaje relámpago a México a la secretaria de Seguridad Territorial, Janet Napolitano, que en diciembre llegó a preguntar qué se estaba haciendo y para dónde iban, por qué lo que habían ofrecido días antes al vicepresidente Joseph Biden, había desaparecido de la agenda presidencial.
Napolitano, de acuerdo con las personas que conocen el detalle de esas pláticas, se refería a un ofrecimiento de cooperación bilateral planteado por el equipo del presidente entrante Peña Nieto, para que México colaborara con Washington en la lucha contra la delincuencia organizada en Centroamérica, donde la presencia de cárteles mexicanos y mafias de tráfico humano, ha provocado inestabilidad regional y puesto en duda la viabilidad de los Estados. Cuando se le hizo a Biden este planteamiento, en medio de un proceso de revigorización de la inteligencia, su cara se iluminó, recordó una de las personas que asistieron al encuentro. Y no era para menos.
Estados Unidos ha presionado a México desde hace dos años para que combata las mafias en Centroamérica, en una réplica de lo que Estados Unidos hace en territorio mexicano, donde además de capacitar, transferir tecnología y proveer equipo y armas, participa en el diseño de las operaciones contra los criminales y comparte inteligencia. Durante ese tiempo, pese a la insistencia de la canciller Patricia Espinosa, el gabinete de seguridad puso resistencia a los deseos de Washington, y nunca se hizo nada.
El ofrecimiento del equipo de Peña Nieto revivió la idea estratégica de Estados Unidos, pero lo que vieron allá fue exactamente lo contrario, cuando el nuevo gobierno desmanteló la estructura operativa de Plataforma México –que incluso Napolitano quería que se replicara en Centroamérica–, dejó de utilizar equipo de inteligencia y comenzó a remplazar a jefes policiales y agentes que habían pasado los controles de confianza que exigía Estados Unidos, por quienes no los tenían. En diciembre el gobierno envió a Estados Unidos a 40 mandos y agentes para pasar el control de confianza, una de las exigencias de Washington para compartir información de inteligencia en Plataforma México y en las bases de operación conjuntas que existen en Ciudad Juárez y otras locaciones secretas.
El inesperado viaje de Napolitano reflejaba esas preocupaciones, que fueron atajadas, de acuerdo con las personas que conocieron de las conversaciones, por el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong. Aun así no las erradicó, como lo acaban de experimentar con la información tergiversada sobre el nuevo centro de inteligencia que tenía en preparación el gobierno de Peña Nieto, publicada este fin de semana por el semanario Proceso. La reacción gubernamental ha sido confusa. El propio Osorio Chong no pudo aclarar debidamente que no se iba a crear ningún nuevo órgano de inteligencia, como se publicó, y en términos de percepciones en la opinión pública, lo confirmó.
Osorio Chong dijo una verdad que no permeó, que se trata de nombrar a un comisionado de inteligencia –zar, se le definió originalmente– que sea el responsable de recopilar la información de todas las áreas del gobierno mexicano, procesarla y entregarla al secretario de Gobernación, con lo cual buscan evitar la falta de comunicación que prevaleció en el gabinete de seguridad calderonista, que dañó el combate contra la delincuencia organizada. La información proporcionada a Proceso obligó a Osorio Chong a salir del letargo en el que se encuentra el gobierno en el tema de la seguridad, atacado únicamente a través de la comunicación política, y a establecer definiciones de mediano y largo plazo. Justo lo que quiere Estados Unidos, que no se anden por las ramas y que a la demagogia se le añadan acciones concretas contra los criminales, que es lo que han notado que se suspendieron. A periodicazos, devolvió Washington a México a su realidad en este campo.
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