Enciende Gabriel Zaid la polémica en torno a la designación de Carreño en el FCE
Erika P. Bucio / Agencia Reforma
Ciudad de México
Un “capricho presidencial” escribió Gabriel Zaid y el ensayista encendió la polémica sobre la designación de José Carreño Carlón en el Fondo de Cultura Económica (FCE).
Quienes critican el nombramiento argumentan su pobre experiencia en el terreno editorial, su cercanía con el ex presidente Carlos Salinas de Gortari, de quien fue vocero, y porque el Fondo entró al “mercado de las designaciones políticas” con su nombramiento.
El investigador Sergio Aguayo admite que no entiende ni al presidente Enrique Peña Nieto ni al propio Carreño Carlón.
“¿Por qué se mete a un espacio que no maneja? Es malo para el presidente, para él y va a ser malo para la cultura”, opina.
El Fondo, agrega Aguayo, ha resurgido después de años de grisura con el ex presidente Miguel de la Madrid, quien asumió las riendas de la editorial en 2000. Un acierto de los panistas, contrasta, fue entregarle la editorial a gente que sabe hacer libros, a editores de cepa, Consuelo Sáizar y Joaquín Diez-Canedo.
“(Carreño) es un hombre inteligente y seguramente va a aprender, pero el FCE era una máquina muy aceitada que venía funcionando muy bien”, asevera.
Tras la publicación en el blog de la revista Letras Libres del texto de Zaid bajo el título de Caprichos presidenciales, Elena Poniatowska expresó su respaldo al ensayista.
“Si hay un hombre y un intelectual mexicano al que yo admiro es obviamente a Gabriel Zaid”, dijo la escritora.
Al igual que Aguayo, el escritor Enrique Serna objeta que el puesto no se haya entregado a un editor profesional. Hay muchos, dice, que merecerían ocuparlo y Carreño tiene carrera dentro del periodismo pero no en la edición.
“Es una decisión caprichosa que puede poner en problemas el funcionamiento del FCE”, opina el autor de El seductor de la patria.
El gremio cultural debería intervenir, lanza el escritor Fabrizio Mejía Madrid. Ya se dejó pasar una vez con De la Madrid.
“Hacíamos el chiste: imagínate uno que quiso ser presidente para ser director del Fondo”, recuerda. Lee la designación como un pago por su lealtad a toda costa. Recordó aquel “viernes negro” cuando Peña Nieto, como candidato, pisó la Ibero y Carreño Carlón calificó al naciente #YoSoy132 como un grupo “entrenado”.
“Fue el único profesor que se opuso a sus propios estudiantes”, asienta. “Simplemente fue un reparto que hizo (Emilio) Chuayffet a última hora de favores que se le deben a Salinas”.
Siempre es lastimoso, secundó el escritor Antonio Ortuño, que las instituciones culturales “entren al mercado de las designaciones políticas”.
Otros prefieren conceder el beneficio de la duda al flamante director de la casa editorial fundada por Daniel Cosío Villegas en 1934.
“Nadie puede juzgar a priori el desempeño de una persona”, advierte María Teresa Uriarte, coordinadora de Difusión Cultural de la UNAM.




