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Los hermanos John y Jim Harbaugh forjan dinastía en el futbol americano

Desde los violentos juegos de futbol americano en la recámara que compartían hasta las carreras por las escaleras del sótano en que se cronometraban los tiempos, los hermanos John y Jim Harbaugh, entrenadores en jefe rivales en el próximo Súper Tazón, crecieron con la pasión por competir.
Los hijos de Jack Harbaugh, retirado coach de futbol americano estudiantil, reacomodaron los sillones de la sala para poder saltar sobre la mesa de centro y utilizar los cojines para practicar el tacleo.
John y Jim doblaban los ganchos de ropa para convertirlos en aros de basquetbol con redes de nudos de estambre, compraban cartulinas para simular pizarras y anotar los marcadores, inventaban sus propios juegos y sus voces se convertían en el sonido local para las presentaciones.
“En la delantera por Michigan, con un metro 37 centímetros de estatura, utilizando el número 23… ¡Jim Harbaugh!”, recuerda su papá.
En menos de dos semanas, el escenario y un premio, que quizá nunca soñaron disputar entre sí, serán reales cuando los 49’s de Jim se midan a los Cuervos de John en el Súper Tazón XLVII.
La familia Harbaugh no se comprende sin la pasión por los deportes como estilo de vida.
Incluso, y quizá derivado de la admiración por el trabajo de su papá y ver las constantes luchas de sus hermanos por ser el mejor, la tercera hija de Jack, Joani, no es ajena a esta pasión al estar casada con Tom Crean, actual entrenador del equipo varonil de basquetbol de la Universidad de Indiana.
Actualmente, Indiana es séptimo en el Top 25, y en una familia acostumbrada a competir, ni Joani ni Jack aceptarían menos que eso.
Con el gusto heredado por sus hijos por los deportes, no le resultó nada complicado a Jack desarrollar su espíritu combativo como mentores, primero, cuando incluyó a John en su staff de coacheo en la Universidad de Western Michigan en 1984.
Diez años más tarde, cuando John ya enriquecía por sí solo su currículum como coach, Jack le dio a Jim, quien se había retirado de la NFL, su primer trabajo como entrenador asistente en Western Kentucky.
En dos etapas distintas, la semilla que Jack sembró en la infancia de sus hijos comenzó a germinar y lo que en un inicio fueron juegos de niños se convirtió en una de las historias más atractivas de cara a un Súper Tazón.
Y una nueva generación de competidores comenzó a gestarse.
Jay Harbaugh, hijo mayor de Jim, ya forja su carrera como pasante en el área de control de calidad, irónicamente, bajo la tutela de su tío, John, en los Cuervos de Baltimore. (Ivis Aburto / Agencia Reforma / Baltimore).

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