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El secuestro y asesinato de un joven, extorsiones y robos, las causas del movimiento en Atliaca

El secuestro de un joven que después fue encontrado muerto a pesar de que sus familiares pagaron el rescate, extorsiones, amenazas y robos a casas habitación que se venían incrementando en los últimos días en esta comunidad nahua del municipio de Tixtla fueron las causas de que la tarde del lunes cientos de ciudadanos se levantaran en armas e instalaran retenes en las entradas del pueblo en contra de la delincuencia, en un movimiento similar a lo que ha ocurrido en los municipios de Ayutla y Tecoanapa.
Cansados de los constantes delitos y ante la falta de la intervención de las autoridades, decidieron tomar la justicia por su propia mano, y la tarde del lunes instalaron retenes a la entrada del pueblo; uno llegando por la ciudad de Tixtla y el otro por el lado de Apango, la cabecera municipal de Mártir de Cuilapan.
En los retenes y en operaciones realizadas al interior del pueblo la tarde del lunes detuvieron a siete personas sospechosas de pertenecer a una banda de delincuentes que ha venido cometiendo secuestros, asesinatos, extorsiones, asaltos y robos a casas habitación. Éstos, tras largas negociaciones con la procuradora de Justicia Martha Elva Garzón y la subsecretaria para Asuntos Políticos, Rossana Mora, fueron entregados a la Procuraduría para que sean investigados.
Después de la media noche, dos jóvenes más, igualmente sospechosos, fueron también detenidos pero uno de ellos intentó escapar y le dieron muerte a tiros.
“De aquí en adelante vamos a tirar a matar contra cualquier cabrón que venga a molestarnos”, dijo la mañana de ayer uno de los encapuchados, quien empuñaba una escopeta.
Atliaca se encuentra a unos 15 minutos de Tixtla, la cabecera municipal, y ha sido escenario de constantes intentos de linchamientos en contra de personas que llegan al pueblo a cometer desmanes.
Uno de los dirigentes del movimiento recordó que hace unos 15 días el hijo de un comerciante fue secuestrado en una acción en la que su padre resultó herido. Después de que pagaron el rescate fue encontrado el cuerpo cerca de esta comunidad.
Sin embargo, la procuradora de Justicia Martha Elva Garzón Bernal, les explicó ayer a sus familiares que todavía no se han terminado de realizar los estudios correspondientes a los restos del cuerpo y que no se ha definido aún si es del plagiado, por lo que les pidió esperar.
Los habitantes del pueblo relataron que, igualmente, en los últimos días se han cometido muchas extorsiones sobre todo a comerciantes, así como asaltos y robos a casas habitación, pero que no se han denunciado porque “la autoridad no hace nada, mientras que los delincuentes nos tienen amenazados”, dijo una mujer, que minutos antes organizaba a un grupo de sus vecinas para formar parte de la vigilancia del poblado.
“Hay mucha gente sospechosa en el pueblo, son extraños, no son de aquí, lógico, y lo que reventó el problema fue el secuestro del joven Iván Barrios, en esa ocasión también hirieron a su padre, Alejandro Barrios”.
El dirigente local dijo que aunque “de por sí la gente ya estaba inquieta”, esto último “fue el detonante de lo que estamos viviendo ahorita”,  dijo.
Los dirigentes del movimiento civil armado advirtieron que la unidad que lograron a partir del martes para frenar a los delincuentes la van a mantener hasta que comprueben que las policías y el Ejército están trabajando bien y cuando ya haya garantías de seguridad.
Mientras tanto, a partir del levantamiento de los ciudadanos de esta localidad, desde la media noche del mismo lunes se instaló un retén integrado por una veintena de militares en la entrada de la carretera a Atliaca, a unos 3 kilómetros de Tixtla y a unos 5 de la primera comunidad.
También a la entrada del pueblo se instalaron policías estatales y municipales distantes a unos 200 metros del retén que mantenían los ciudadanos y que fue retirado por la tarde de ayer mismo. (Zacarías Cervantes / Atliaca).

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