En México se hacen más películas pero cada vez hay menos público, dice el director del Imcine
Érika P. Bucio / Agencia Reforma
Ciudad de México
El productor Jorge Sánchez (Córdoba, 1950) abandonó la carrera de cine en el Centro de Capacitación Cinematográfica y sus estudios de Sociología al involucrarse en el Cine Club Trashumante de la Universidad Veracruzana para comunidades campesinas y escuelas secundarias de la periferia.
“Ésa fue mi mejor escuela, en términos de la importancia del público”, dice Sánchez.
Cuando mira los números publicados en el anuario estadístico del Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine), con apenas el 6 por ciento de los espectadores en México que pagaron un boleto por ver cine mexicano, se preocupa. Como referencia, el cine español se hizo con el 18 por ciento de la taquilla en España el año pasado.
“Me parece trágico: hacemos más películas y tenemos menos público”, admite. De 2007 a 2012 se rodaron 418 películas, obtuvieron apoyo del Estado 227 cintas estrenadas.
Es una cinematografía subsidiada, como la francesa o la argentina, que cuentan con mecanismos de fomento sin los cuales no podrían existir. Su preocupación, agrega, es que el cine vaya a su destinatario natural: el espectador mexicano.
“Me parece hasta cruel que a partir de los impuestos que pagamos y de los incentivos fiscales se produzca y no regrese al público”, añade.
Un privilegio de los cineastas, insiste, es que su cine sea visto. “El espectador debe ser nuestro eje junto con los creadores y propiciar su encuentro”, reitera. Su convicción es que no se puede seguir creyendo que el público sea “periférico” u “opcional”. Ofrece, por su parte, impulsar la pluralidad y se dice dispuesto a conversar con los diferentes sectores del cine.
Sánchez fue nombrado director del Imcine el jueves pasado en sustitución de Marina Stavenhagen. Con más de 40 años involucrado en la industria, ésta es su primera experiencia como funcionario.
Antes produjo cintas como Danzón y Cronos, fundó Zafra Video y Macondo Cine, dirigió las salas de arte Cinemanía y dirigió el Festival Internacional de Cine de Guadalajara. Apenas ayer se despidió de sus colegas de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas, que presidía desde el 31 de octubre –cuya pluralidad agradece.
“Aquí me tienes, aprendiendo”, dice mientras mira el organigrama del instituto sobre la mesa, en sus oficinas de Insurgentes Sur.
En estos primeros días en el cargo se ha llevado sorpresas. “Buenas, en general”, ataja. Como el programa “Cine en tu comunidad” que lleva cine a las comunidades rurales y tan sólo en 2012 llegó a 77 mil espectadores, y al que pretende dar impulso.
Una primera acción, anuncia, será contar un diagnóstico del Instituto que vaya desde la política de incentivos fiscales hasta la difusión de las nuevas tecnologías. Quiere ojos expertos, incluso internacionales. Ya se lo planteó al presidente del Conaculta, Rafael Tovar y de Teresa, quien le dio su aval.
Sánchez enfrenta su primer año con un recorte al presupuesto del Imcine de 23.5 millones. Dispondrá de 351.5 millones en 2013. Por delante tiene la mudanza del instituto al nuevo edificio que se construye en Estudios Churubusco y el traslado de casi 32 mil rollos del acervo a una nueva bóveda de la Cineteca Nacional.
“Mis preocupaciones son muy claras respecto a qué partidas vamos a tener para generar una mudanza gigantesca”.
Sánchez reconoce que habría que pensar en una nueva Ley de Cinematografía que se encamine a lo audiovisual. Al igual que las leyes y normas que rigen al Imcine que en marzo cumplirá 30 años.




