Acercar a alumnos de primaria a la danza, objetivo de la bailarina Índira Palma
Aurélie Daly
A la mar… bailemos es el nombre del proyecto con el que la bailarina Índira Palma enseñará a niños de escuelas públicas de entre 11 y 12 años danza y expresión coroporal como parte del Programa de Estímulo a la Creación y al Desarrollo Artístico de Guerrero (PECDAG).
Entrevistada en un descanso de las clases de danza que da en la Universidad Americana de Acapulco, la joven acapulqueña dijo que “la idea es llevar la danza a chavos de cuarto, quinto y sexto año de primaria que nunca han tomado clases de baile y montar con ellos un espectáculo para presentarlo en los patios de las escuelas. Existe un programa en México que se llama Aprender con danza, en el que trabajé durante tres años en el Distrito Federal. Tuvo mucho éxito y quiero retomarlo con niños de educación básica de escuelas públicas”, explicó.
El programa Aprender con danza, creado por el Consorcio Internacional Arte y Escuela tiene un enfoque formativo y educativo a través de la danza y de la música y forma parte de la educación que reciben los niños de cuarto, quinto y sexto grado de primaria y secundarias desde 2006 en el Centro Histórico de la ciudad de México. El propósito es desarrollar aptitudes, concentración y comunicación por medio del baile por lo que es una práctica expresiva y estructurada con una metodología y didáctica específica.
“Este programa se desarrolla en zonas donde hay mucha violencia como en el Tepito del Distrito Federal, en San Luis Potosí y en Ciudad Juárez y yo creo que sería bueno llevarlo aquí en Guerrero”, declaró.
“La diferencia es que en el programa, tienen a los niños captados porque los maestros van donde están los niños y en mi caso es al contrario, ellos vienen a mi por lo que es más complicado por cuestiones de transporte y de madres que trabajan a esta hora y no pueden llevar a su niño o niña”.
Tres veces a la semana, la bailarina imparte clases en el gimnasio de la Universidad Americana de Acapulco para empezar el montaje de su proyecto.
“La Universidad Americana me apoya con el lugar, prestándome un salón, y la búsqueda de niños que quieran participar, por ejemplo invitó la escuela primaria Antonio Abarca Memije a participar sin ningún costo para los niños. Por el momento hay una decena de niños pero yo quisiera que fueran 40. Hay una escuela que rechazó la propuesta y dos niños que se salieron de la clase pero los que se quedaron tienen mucha creatividad y talento. Trabajo con ellos desde octubre, escogieron música que les gustaba para practicar la expresión corporal durante las clases”.
El apoyo recibido servirá a los gastos de creación como son los vestuarios y la coreógrafa tiene también proyectado presentar avances del proyecto alrededor de mayo en los patios de las escuelas de los niños que participarán para que sus comunidades puedan ver su trabajo. Será representado el espectáculo final en el Auditorio de la Universidad Americana y la creadora espera poderlo llevar también al escenario del Teatro Domingo Soler al fin del año. “Buscaré alguien para crear una música original”.
“Planeo tener la participación de dos escuelas más gracias a la ayuda del Coordinador General de Extensión Universitaria de la Americana, Arturo Vázquez. La idea es captar más gente y que no termine aquí el proyecto, que sigan haciendo danza los niños involucrados en el proyecto y que haya otros. La beca no es la meta. Puede salir una compañía, tienen todos entre 11 y 12 años y la edad para integrar una escuela de danza contemporánea es alrededor de los 13 o 14 años. El objetivo es hacer una versión independiente del Programa Aprender con Danza para sacar niños de la calle, en particular los que vienen de las zonas más alejadas. Con la danza quiero enseñar a los niños lo que significa el trabajo de grupo y en mismo tiempo destacar la importancia de cada individualidad”.
Egresada del Colegio Nacional de Danza Contemporánea de Querétaro concebido por la coreógrafa Guillermina Bravo, donde pudo estudiar la Licenciatura en Docencia de Arte Escénico, gracias a la beca que recibió de parte del Fondo de Estímulos a la Creación Artística (Foeca) en 1998 y siguió la enseñanza del bailarín y coreógrafo Jaime Blanc.
Índira Palma obtuvo otra beca del Foeca en 2004 para una producción coreográfica en solo titulada En la ausencia de tu cuerpo. Estudió en Bogotá, en Colombia, la técnica Graham sobre la cual basa todo su trabajo actual.
Ese estilo nacido en los años 30, en un clima político agitado, fue creado por Martha Graham, influenciada por la filosofía existencialista, con el propósito de romper con la tradición elitista del ballet y valorar las danzas no occidentales. Denominado por ella misma “contracción y relajación”, se caracteriza por movimientos curvos del torso, propios a expresar sentimientos fuertes sin esconder el esfuerzo y el dolor que representan para el ejecutante, al contrario del ballet clásico que muestra una aparente facilidad del bailarín en sus gestos.




