Participan mexicanos en muestra donde la historia es vista desde la perspectiva del arte
Carlos Rubio / Agencia Reforma
Madrid
Los artistas mexicanos Mariana Castillo Deball (DF, 1975) y Daniel Guzmán (DF, 1974) participan con otros seis creadores de Europa y Cuba en Arqueológica, la muestra que exhibe desde hoy el Centro Cultural Matadero Madrid.
“He querido contar a través de esta exposición cómo los artistas rompen con absoluta libertad las pautas de trabajo del arqueólogo, muy formales y científicas, presentando los paralelismos que existen entre ambos”, dice Virginia Torrente, curadora de la exposición, en entrevista con Reforma.
Expone que no hay duda de que en la mirada de los artistas hay ironía y crítica, ya que son conscientes de las tergiversaciones de la historia que se dan desde diferentes posturas, como las que hacen políticos, historiadores o arqueólogos.
“Muchas cosas que se daban por certeras cambian con el tiempo y en ese sentido es interesante comprobar las reinterpretaciones y cómo los artistas pueden jugar con eso, incluso saltándose los tiempo”, explica la curadora.
Respecto a la obra que presenta la mexicana Mariana Castillo Deball, quien fue una de las protagonistas en la pasada edición de Documenta, de Kassel, y la Bienal de Venecia 2011, Torrente indica que se trata de una pieza con tintes etnográficos y antropológicos.
“Ella conocía los bailes chinelos, característicos de muchos pueblos del Estado de Morelos, y propuso presentar los trajes típicos del llamado brinco chinelo, fabricados por artesanos, con quienes Mariana trabajó directamente”, señala la curadora.
Explica que la artista ha querido hacer una referencia a la manera en que la historia se diluye y va cambiando, contándose cosas distintas a las que motivaron su origen.
Por su parte, Daniel Guzmán, quien ha expuesto en recintos como el Museo de Arte de Zapopan, el Museo de Oaxaca o el MUCA, explica que este ejercicio es una forma de ver de dónde viene el conocimiento del pasado y qué estamos haciendo con él, pero no desde las ciencias sociales, sino desde el arte.
En el caso de su pieza, Guzmán precisa que parte de dos anécdotas sobre la manera en que se extravió el escritor Ambroise Bierce, una sostiene que se fue con Pancho Villa y otra que dice que por alguna razón Bierce había cruzado por Paquimé, Chihuahua, y que ahí se extravió.
El artista observa que su deseo es que el espectador entre en las historias, para lo cual aporta los documentos en los que basó su investigación, desde fotos y libros hasta collages.
“La idea es que el espectador pueda ver cómo se trabajó la investigación, porque están todos los elementos como pedazos de imágenes y cosas que tienen que ver con la búsqueda de ese momento”, concluye Guzmán.




