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Los gobiernos dejaron crecer a la delincuencia; la autodefensa la ha desarticulado en 80 por ciento, informan en la asamblea

Zacarías Cervantes

El Mesón

En la Primera Asamblea Popular, tras la presentación de los detenidos, uno de los comandantes del movimiento se dirigió a los medios de comunicación y aclaró que “nosotros no ocultamos a los detenidos ni la información como se ha venido diciendo en la prensa, porque nosotros no somos como ellos (los delincuentes)  que nos matan, nos levantan y nunca jamás regresamos a nuestras casas, aquí se les sigue un proceso, todo es legal”,
Mientras tanto, el dirigente de la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero, (UPOEG), agrupación que respalda al movimiento civil armado, Bruno Plácido Valerio rechazó que el movimiento esté financiado o que detrás esté alguien. Aseguró que éste se financia con la cooperación de las comunidades y de voluntarios.
El dirigente dijo que aclaró esto porque en algunos medios de comunicación se ha dicho que el movimiento está financiado por “gente extraña”.
Dijo que tuvieron que entrarle los ciudadanos porque las autoridades de los tres niveles de gobierno, a pesar del presupuesto, la infraestructura y el armamento que tienen no han podido hacer nada para garantizar la seguridad, la paz y la tranquilidad de los ciudadanos de la región, porque las autoridades “creen que todo está bien”.
Y también respondió a quienes acusan al movimiento de que está fuera de la ley, pues dijo que éste se fundamenta en el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en el artículo 39 de la Constitución Política y en la Ley 701 del estado.
Al final, en las resoluciones, se destacó que en estos municipios se dejó crecer a la delincuencia “ante la mirada complaciente de los gobiernos de los tres niveles (de gobierno). Los aparatos cerraron sus ojos ante esta problemática y los problemas se agudizaron”, se reprochó.
El documento agrega que eso fue lo que orilló a los pueblos de estos cuatro municipios a regresar a sus usos y costumbres para brindarse seguridad e impartir justicia, “y con las armas en la mano decidimos poner un alto a la delincuencia organizada, y a la fecha hemos desarticulado las bandas del crimen organizado en un 80 por ciento y hemos evidenciado a los tres niveles de gobierno”.
Las autoridades comunitarias cuestionan que el Estado “con todas sus armas, estructura y sus recursos, no pudieron revertir este fenómeno, mientras que nosotros los pueblos, en semanas hemos logrado avances sin precedentes”.

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