Mostrará el grupo balcánico Fanfare Ciocarlia sus raíces gitanas en el DF
Mariano Mangas / Agencia Reforma
Ciudad de México
En sus viajes errantes por el mundo, como buenos gitanos que son, los integrantes de Fanfare Ciocarlia tratan de dejar muy en alto sus raíces al autodenominarse embajadores de su pueblo con la difusión de su arte, la música balcánica.
“Después de los conciertos, muchas personas se nos acercan porque quedan interesados en esta cultura y quieren saber todo lo relacionado con ella. Es más, sus mentes se abren para no juzgar a los gitanos”, indicó Henry Ernst, mánager y productor del grupo, vía telefónica.
Desde su residencia, en Hamburgo, el representante aseguró que esa buena impresión se debe a que sus 12 protegidos, a quienes descubrió en el pueblo rumano Zeca Prajini, sólo les basta ejecutar sus cornetas, tubas, trombones y trompetas para dar su mensaje y poner a bailar a quienes los escuchan.
“A cualquier lugar que vamos, ya sea en Europa, Asia o América, las reacciones de la gente son las mismas cuando disfrutan nuestra música. Su público siempre queda encantado con su energía. Muchos de ellos no saben hablar inglés, sólo romaní, y dicen palabras muy básicas para que la audiencia aplauda o haga ruido. Pero su música es la que los ayuda a hacerse entender”, explicó.
Con base en esa experiencia, Ernst mencionó estar confiado en que la audiencia capitalina responderá de la mejor manera durante el primer show de la agrupación en la ciudad, el 2 de febrero en el José Cuervo Salón, a las 21:00 horas.
Parte de esa confianza, agregó, es que conocen demasiado bien algunos géneros muy populares en el Distrito Federal, como el mariachi y la cumbia.
“Disfrutan muchísimo el mariachi. Les gusta cómo suena y los hace sentirse un poco ligados a su cultura. También conocen la cumbia porque no sólo en su país la conocen. En sus giras siempre tratan de tener contacto con muchos ritmos”.
Consciente de la popularidad que la música balcánica ha alcanzado, gracias a la vereda que han trazado otros exponentes, como Goran Bregovic, la No Smoking Orchestra y hasta el grupo Gogol Bordello, quien colaboró con Madonna en 2007, el productor espera que los suyos pronto incursionen en el mundo del rock y pop.
“Al grupo no se le ha hecho una invitación por parte de una gran celebridad; sin embargo, estamos muy dispuestos a tener una experiencia así, o incluso a formar parte como una pequeña banda en sus ensambles.
“Su show en vivo podríamos considerarlo como un concierto de rock. Es más, los ingenieros de sonido tienen que calibrarlos como si tocaran rock porque su sonido nada tiene que ver con música tradicional”, enfatizó Ernst.




