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Clinton dice adiós entre vítores y John Kerry jura como secretario de Estado

DPA

 

Washington

 

Hillary Clinton se despidió ayer, al menos por el momento, de la primera línea política entre vítores y aplausos de cientos de empleados en el Departamento de Estado que se congregaron en la sede diplomática de Washington para darle un último adiós a quien ha sido su jefa durante cuatro intensos años.

En una escena más habitual para una estrella del rock que para un político –sobre todo no siendo un presidente–, Clinton atravesó la atestada entrada del Departamento de Estado y, entre vítores, aplausos y un gran cartel en el que se leía un sencillo “gracias”, se dirigió en un tono más personal que político a quienes hasta ayer mismo dirigió.

“Cuando llegué a este edificio como secretaria de Estado hace cuatro años (…) sabía que tener el honor de dirigir este departamento sería algo único, singular, excitante y desafiante. Ha sido todo eso y más”, dijo una visiblemetne emocionada Clinton.

Aunque Clinton había pronunciado su discurso de despedida más político el jueves, la ya ex jefa de la diplomacia estadunidense no pudo evitar ayer volver a hacer un repaso de los cuatro últimos años y de los numerosos desafíos que dijo aún restan en estos “complejos y peligrosos” tiempos, como demuestra el último atentado ante la embajada estadounidense de Ankara este mismo viernes, recordó.

“Sé que el mundo que estamos tratando de ayudar a conformar en el siglo XXI tendrá muchos días difíciles, pero hoy soy más optimista que cuatro años atrás”, aseguró con emoción contenida.

Ante sus no menos emocionados empleados, quien a partir de este mismo viernes empezarán a trabajar bajo las órdenes de su sucesor, John Kerry, Clinton se manifestó “agradecida por haber tenido la oportunidad de contribuir a hacer el país y el mundo más fuerte, seguro, justo y mejor”.

“Me marcho confiada en la dirección que hemos iniciado (…) orgullosa del trabajo realizado para elevar la diplomacia y el desarrollo, para servir a la nación que todos amamos y comprender los desafíos, amenanzas y oportunidades que afronta (…) y asegurarnos de que Estados Unidos está seguro, que nuestros intereses son promovidos y nuestros valores respetados”, agregó.

El atentado suicida en Ankara, que causó dos muertos, pone una sombra en una despedida de Clinton que ya se había visto afectada por el revuelo político causado por el ataque del 11 septiembre en Bengasi, Libia, en el que murieron cuatro estadunidenses, incluido el embajador Chris Stevens.

El asunto quedará sin embargo a partir de ahora en manos de su sucesor Kerry, quien según informó el Departamento de Estado ya juró el cargo este mismo viernes en una ceremonia privada, aunque Nuland anunció ayer que volverá a hacerlo de forma pública la semana próxima.

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