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Busca Pemex a cuatro trabajadores desaparecidos; perros detectan más víctimas entre los escombros

Agencia Reforma

Ciudad de México

Autoridades de Pemex y familiares confirmaron que trabajadores que se encontraban el pasado jueves trabajando en el sistema de pilotes del edificio B2 de la paraestatal están desaparecidos, y equipos especializados los buscan entre los escombros del inmueble.
Se trata de tres trabajadores de la empresa Copicosa, subcontratada para realizar labores de mantenimiento, identificados como Enrique Bartolomé Hernández Martínez, Gregorio Vite Valderrama y Luis Ojeda Olguín.
Además, también se busca la empleada administrativa de la paraestatal María de la Luz Canales Gutiérrez, confirmó ayer el coordinador nacional de Protección Civil, Luis Felipe Puente Espinosa.
Los tres trabajadores que laboraban para Copicosa son ingenieros y tenían entre 10 y 18 años laborando en el mantenimiento de pilotes de control.
Los pilotes de control son dispositivos que permiten que el edificio esté en condiciones de mantener su superficie ante el hundimiento de la zona.
Los tres desaparecidos daban mantenimiento a esos mecanismos y de acuerdo con el testimonio de sus familiares, para la realización de su trabajo permanecían en una parte aún inferior al sótano, donde inicia la estructura del edificio.
“Estaba contratado por una empresa que se dedica a lo que son los pilotes. Nos contó que estaba en una zona más al fondo del sótano, justamente donde empiezan las estructuras”, sostuvo Diego Hernández, hijo de Enrique Hernández.
Oswaldo Vite, hijo de Gregorio Vite, indicó que su padre llevaba 18 años trabajando y nunca había vivido un siniestro de tal magnitud.
Hasta ayer fue atendido por funcionarios de la paraestatal y de la empresa Copicosa, quienes les explicaron que no frenarían la búsqueda y le confirmaron que su padre se encontraba en el sótano del edifico.
Carlos Murrieta Cummings, director de Operaciones de Pemex, confirmó a que los desaparecidos trabajaban para mantener esos mecanismos, pero subrayó que no hay indicios que apunten a que esas actividades pudieran haber causado el desplome.
El funcionario añadió que el gobierno federal no tiene intención ni de ocultar ni de frenar  las labores periciales y de supervisión para determinar las causas que originaron el incidente.
Por otra parte y ante las versiones de que el edificio B2 podría colapsar, Víctor Díaz, Director de administración de la paraestatal, añadió que inmueble está estable en su estructura y se tienen ingenieros y expertos trabajando para confirmar su resistencia.
Ayer, poco después del mediodía, perros entrenados detectaron presencia de cuerpos humanos en la zonas del inmueble que no se habían registrado.
El grupo de rescate Topos alistó equipo especializado para “reventar” dos paredes de concreto y poder rescatar a posibles víctimas.
Tanto rescatistas como funcionarios manifestaron la complejidad para maniobrar en el lugar, toda vez que habría que recorrer una distancia de alrededor de 25 metros debajo de escombros. Además, se avanza lentamente ante el riesgo de un nuevo colapso.
Ayer, los especialistas avanzaron en el retiro de escombro apenas un metro en cinco horas.
A las 15:00 horas, personal de los Topos fue avisado para prepararse a trabajar en esta zona, luego de haber frenado una hora las actividades de rescate.
Miguel Ángel Gómez, integrante de la brigada que ingresó a la zona explicó que les dieron la orden para equiparse y posteriormente empezar a remover el escombro.
“Los perros marcaron que ahí posiblemente hay algunas personas, no sabemos si están con vida, nosotros vamos a continuar y empezamos a ver si ya sacamos todo”, indicó.
Asimismo el rescatista manifestó que de acuerdo a los peritajes la estructura en esa zona es riesgosa.

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