Regresará a México Julia Pastrana, La indescriptible, después de siglo y medio
Silvia Isabel Gámez / Agencia Reforma
Ciudad de México
Julia Pastrana, La indescriptible, será enterrada en el municipio de Sinaloa de Leyva el 12 de febrero. La indígena regresa a su tierra de origen tras más de siglo y medio de ausencia, desde que partió de México en 1854 para alcanzar la fama en las ferias y circos de Europa y Estados Unidos.
“Siento que las cadenas de los valores de la sociedad están soltando a Julia”, dice la artista Laura Anderson Barbata, quien representará al gobierno de Sinaloa, junto con el investigador Nicholas Márquez-Grant, en el acto de entrega de los restos, que tendrá lugar mañana en la Capilla del Hospital de la Universidad de Oslo.
La trágica historia de explotación del cuerpo embalsamado de Pastrana, exhibido durante décadas por sus distintos propietarios, terminará con su entierro en el Panteón Histórico del municipio. El frágil ataúd de madera donde reposa desde que en 1996 pasó a formar parte de la Colección Schreiner de la Universidad de Oslo, será colocado dentro de un ataúd de madera de pino con una cubierta interior de zinc que será sellado al término de la ceremonia católica.
El acto, programado para el 7 de febrero a las 14:00 horas –tiempo local–, será presidido por la embajadora de México Martha Bárcena, en representación del gobierno federal, y el vicerrector Ragnhild Hennum y el deán de la Facultad de Medicina Frode Vartdal, por la institución noruega.
La primera dificultad que enfrentó la repatriación de Pastrana fue la falta de un certificado de defunción oficial tras su muerte en Moscú en 1860, explica Beatriz Watts, ejecutiva de Albin International Repatriation.
Esta empresa, con sede en Londres, se encargó de coordinar el “complejo” proceso del regreso de La mujer más fea del mundo, después de que el gobierno sinaloense decidió asumir los gastos: 4 mil 300 libras esterlinas (85 mil pesos), según Anderson Barbata.
Lo más difícil, la autorización de la Universidad de Oslo para que Pastrana fuera enterrada en México, se logró el pasado abril, decisión que fue confirmada en mayo por el Comité Nacional para la Evaluación de la Investigación en Restos Humanos en Noruega (Reforma 18/06/2012).
Para lograr la repatriación de Pastrana, explica Watts, fue necesario un certificado del Instituto de Ciencias Médicas Básicas de la Universidad donde se establece que no murió de una enfermedad contagiosa, lo que elimina cualquier riesgo de infección, y un permiso consular de la embajada mexicana que autoriza su traslado al país.
“La colaboración ha sido impecable”, dice Bárcena. “La principal preocupación fue siempre el respeto a los restos de la señora Pastrana”.
Conocida también como La mujer mono, Pastrana padecía una hipertricosis generalizada congénita terminal y una hiperplasia gingival que se manifestaba en el vello negro que cubría su cuerpo y una mandíbula simiesca. Para Watts, de origen mexicano, su repatriación es un acto humanitario.
“La logística ha sido un reto, al tener que coordinar gestiones entre autoridades diplomáticas, gubernamentales, de sanidad y académicas de ambos países para poder conseguir que Julia finalmente reciba un entierro digno en su tierra natal”.
Anderson Barbata, quien logró que en 2008 se abriera en Noruega un expediente sobre el caso de Pastrana, ha convocado a enviar flores a su tumba en un acto artístico-ceremonial de tributo y bienvenida, donde los interesados pueden unirse a la campaña a través de la página www.lokreativo.com.




