Revelan amenazas de la delincuencia a 30 sacerdotes de la Diócesis de Colima
Martín Aquino / Agencia Reforma
Manzanillo
Las amenazas de la delincuencia son la cruz que cargan los sacerdotes de la Diócesis de Colima.
El miércoles, el cura José Flores Preciado, de 83 años de edad, que desde hacía meses recibía amagos del crimen, fue asesinado por sujetos que presuntamente pretendían hurtar en el templo donde se hallaba, en la capital colimense.
Tras el homicidio, el Obispo José Luis Amezcua Melgoza reveló ayer que de los 123 curas que tiene la Diócesis, 30 han recibido amenazas o los han intentado extorsionar, incluyéndolo a él.
“Ese tipo de amenazas, las llamadas telefónicas para extorsionar, yo creo que unos 30 sacerdotes de la Diócesis de Colima (han sido víctimas)”, expuso el religioso.
Mencionó que Tecomán, en límites con Michoacán, es donde los curas deben cuidarse más.
“Ya ven cómo la zona de Tecomán es preocupante ahora, la zona montañosa también. Yo tengo que andar por todos los pueblos y donde quiera encuentro a la gente llena de temor, llena de miedo. Después de las 7:00 en tu casita”, lamentó.
Presente en el lugar, la Procuradora del Estado, Yolanda Verduzco Guzmán, aseguró que no han recibido denuncias.
“No tengo denuncias, lo que sí tengo son conversaciones que hemos tenido con los sacerdotes que integran la Diócesis de Colima, tuvieron el apoyo de la Procuraduría y sobre todo una capacitación de qué hacer en esos momentos, a quién acudir”, mencionó.
“Sí les estuvieron hablando (para extorsionarlos), pero afortunadamente yo no tengo conocimiento que hayan hecho los depósitos”.
Verduzco Guzmán mencionó que cuando los religiosos se han sentido amenazados los han apoyado con agentes que han estado tanto dentro del templo como afuera.
Tecomán concentra 17 de 39 ejecuciones que han ocurrido en Colima en lo que va del año. Durante el 2011, la entidad registró 93 ejecuciones y, en 2012, al menos 256, un alza del 175 por ciento.
Despiden a padre
Con una misa en la parroquia San José, de la capital colimense, que duró más de una hora, familiares, creyentes y sacerdotes despidieron al sacerdote José Flores Preciado.
Unas 600 personas se congregaron para orar por el descanso de Flores Preciado. Hubo lágrimas, abrazos de condolencias para la familia de la víctima y hasta un discurso del Obispo José Luis Amezcua Melgoza.
“La iglesia reprueba estas situaciones de violencia que hay en la sociedad, la sociedad de México está enferma con esta violencia que nos acaba”, dijo el Obispo.
Mencionó que la muerte del padre José hará que la Iglesia adopte medidas de seguridad como ya no realizar misas por la noche.
La Procuradora Yolanda Verduzco Guzmán no dio avances de las investigaciones del crimen.
“Tenemos declaraciones muy importantes que seguramente en breve tiempo vamos a dar con el responsable o los responsables”, declaró.
La misa concluyó a las 9:30 horas, pero fue hasta 50 minutos después cuando los restos del cura fallecido fueron trasladados en una carroza fúnebre al panteón Morada de La Paz, en el municipio de Villa de Álvarez.




