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Cautiva al público mexicano la pianista china Di Wu en el Palacio de Bellas Artes

Erika P. Bucio / Agencia Reforma

Ciudad de México

Afuera del Palacio de Bellas Artes la presencia de los revendedores auguraba una teatro lleno.
Una de las obras más populares del repertorio del siglo XX atrajo a una gran cantidad de público la noche del viernes para el primer concierto de la temporada de la Orquesta Sinfónica Nacional.
Una gran taquilla que ya esperaba Carlos Miguel Prieto, quien buscó balancear el programa con una obra raras veces interpretada, el Concierto para piano y orquesta núm. 5 “Egipcio” de Saint-Saëns.
La interpretación de la pianista de origen chino Di Wu resultó, para quienes iban a escuchar la cantata de Carl Orff, un regalo inesperado al principio de la velada.
Pocos sabían quién era, una intérprete con presencia en los escenarios internacionales. La solista mostró esa intensidad y delicadeza que la crítica le ha reconocido, y al terminar el tercer movimiento de la obra recibió una calurosa ovación haciendo, incluso, que un sector del público se pusiera de pie.
En su primera cita con el público mexicano Di Wu cautivó. El nutrido aplauso la hizo volver al escenario para ofrecer como encore Fuegos de artificio de Claude Debussy, una obra que le permitió lucir otra vez su destreza técnica y cualidad interpretativa. “Esa muchachita es un ángel tocando el piano”, se comentaba.
El presidente del Conaculta, Rafael Tovar y de Teresa, acompañado por la directora del Instituto Nacional de Bellas Artes, María Cristina García Cepeda, celebraba la oportunidad de escuchar una obra rara vez programada y con una joven pianista talentosa.
La solista entregaba un público encendido para la segunda parte del programa: el esperado Carmina Burana. Pronto, el barítono Hugh Russell se echó a la bolsa a la audiencia, no sólo por su desempeño vocal sino también por su talento actoral. El público no tuvo reparos tampoco para la soprano Leticia de Altamirano ni para el tenor José Guadalupe Reyes, “¡Qué buenos solistas!”, se escuchaba, y también hubo elogios para el coro del Teatro de Bellas Artes, que celebra sus 75 años. “Este coro, son palabras mayores”, diría alguien más.
“Me gusta mucho Carmina Burana, pero nunca la había escuchado en vivo completa, ahora sí, qué maravilla”, comentaba una pareja al abandonar la sala.
Aunque la ovación fue larga y de pie por parte del público, ya no hubo encore. Carlos Miguel Prieto vio cumplido su augurio de una sala llena por segunda semana consecutiva.
Este domingo, la Sinfónica Nacional tiene una nueva cita con el público.

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