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Afirma Ahmadineyad que nadie podrá imponer su voluntad a Irán con sanciones

EFE

Teherán

El presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, afirmó ayer que por medio de presiones y sanciones nadie podrá imponer su voluntad a la nación iraní, en un discurso con motivo del 34 aniversario de la Revolución Islámica que encabezó el fallecido ayatolá Ruhola Jomeini.
En su alocución, al término de una multitudinaria manifestación en Teherán, Ahmadineyad recalcó que “Irán es una de las naciones más independientes del mundo y nadie puede imponerle su voluntad”, en alusión a las sanciones del Consejo de Seguridad de la ONU, la Unión Europea (UE), Estados Unidos y otros países para que abandone su programa nuclear.
“Irán no cederá un ápice de sus derechos básicos”, repitió Ahmadineyad, en referencia, sobre todo, al programa nuclear iraní, que Teherán asegura que es exclusivamente civil y pacífico, mientras algunos países, encabezados por EU, afirman que tiene una vertiente armamentista.
Sin embargo, Ahmadineyad se ofreció para establecer conversaciones directas con EU si las sanciones se retiran.
“Quiten la pistola de la cabeza de la nación iraní y yo mismo hablaré con ustedes”, dijo Ahmadineyad, en una aparente referencia a la oferta hecha por el vicepresidente de EU, Joe Biden, de establecer conversaciones directas, en especial sobre la cuestión nuclear, al tiempo que Washington anunciaba nuevas sanciones.
Ahmadineyad hizo diversas alusiones religiosas en su discurso de ayer, en la plaza Azadi (Libertad), escenario habitual de las movilizaciones oficiales, y recalcó que “la revolución islámica es un gran acontecimiento en la evolución humana y el mayor suceso después del movimiento que encabezó el profeta Mahoma”, según IRNA.
Previamente, el presidente iraní había apelado a la defensa de la dignidad de Irán durante la marcha y, en una breve declaración a los medios locales, dijo que Irán es un país que “no se arredra ante los problemas”.
La manifestación se celebra anualmente diez días después del regreso a Irán, el 1 de febrero de 1979, del ayatolá Ruhola Jomeini, fundador de la República Islámica, tras la huida del país del sah Mohamed Reza Palevi, el 16 de enero de ese año.
Una gran multitud se manifestó ayer en Teherán portando banderas iraníes y coreando consignas en favor del régimen junto con gritos en contra de Estados Unidos e Israel, los dos grandes enemigos de la República Islámica.

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