Trae violencia, muerte y corrupción el combate al narcotráfico, señala cineasta
Bruno Bartra / Agencia Reforma
Nueva York
Una sombra de violencia, muerte y corrupción se ha extendido sobre países como México, Colombia y Estados Unidos a partir de que este último optó por combatir a las drogas desde una perspectiva judicial y no desde la de un problema de salud pública.
Así lo sostiene y lo ilustra el cineasta estadunidense Eugene Jarecki en su más reciente documental, La casa donde vivo (The house I live in, 2012), que recibió el Gran Premio del Jurado en Sundance, y el cual se proyecta esta semana en diversos cines del país como parte de la gira del festival Ambulante.
“La guerra interna de Estados Unidos contra el narco ha costado mil millones de dólares en los últimos 40 años, y sólo ha hecho que las drogas sean más caras, más puras y más accesibles que antes, así que hemos fracasado”, comenta Jarecki en entrevista.
“Al tratar la adicción a las drogas como una cuestión criminal y no como un asunto de salud hemos perdido de vista el verdadero problema y no hemos hecho más que extenderlo por todo nuestro país y fuera, pues al mantener un mercado en Estados Unidos se echa a andar el ciclo de violencia que afecta a países como México, Colombia o Afganistán”, añade el cineasta.
Jarecki confía en que, en su segundo periodo, Obama modifique el rumbo de la política anti-drogas para pasar de ser “rudos” contra las drogas, a ser eficientes contra estas.
“Habrá muchísima resistencia, pero creo que él debe enfrentar a esas fuerzas, porque la guerra contra las drogas es una de las crisis más fuertes que enfrentamos dentro de nuestras fronteras; ahora tenemos una responsabilidad en casa y en el extranjero para arreglar este problema”, aseguró.
La cinta, producida por Russell Simmons, Brad Pitt y Danny Glover, entre otros, también recorre la historia de las leyes contra las drogas en Estados Unidos, ligada a cuestiones de racismo.
En el siglo XIX se vinculaba el opio a los trabajadores inmigrantes chinos. Para la primera mitad del siglo XX se creó una asociación de la marihuana con los mexicanos, lo que contribuyó a evitar que los mexicanos consiguieran trabajos estadunidenses. La siguiente vez que lo hicimos fue con los afroamericanos y la cocaína; así, las leyes contra las drogas se han utilizado totalmente como una forma de control migratorio y una ley racista, enmascarada por una ley antidrogas que en realidad oculta el odio y la xenofobia”, explica Jarecki.
El cineasta encuentra que la lucha antinarco en su país se ha volcado en contra de los narcomenudistas, quienes no son el eslabón más peligroso de la cadena.
Gente como Shanequa Benítez, una ex-dealer que llevó al cineasta al submundo del narcomenudeo neoyorquino, asegura no tener muchas opciones laborales en su entorno y recurrió a dicho trabajo como su única salida de la pobreza.
“Los involucrados creen que el sistema antinarco está quebrado; yo pensé que sólo los prisioneros creerían eso, pero pude ver que toda la gente involucrada en ello lo cree: desde oficiales y jueces, hasta los vendedores. Cuando todos creen que ha fallado, es que seguramente así es”, lamenta el cineasta.
Considera que no sería difícil realizar una reforma que combatiera el uso de drogas de otra manera, pero el problema, asegura, es que entre los opositores hay personas con intereses políticos y económicos muy fuertes.
“Hemos visto el crecimiento del Sistema Industrial de Prisiones, un sistema de encarcelación masiva, porque Estados Unidos cree tan firmemente en la idea del capitalismo, que lo aplicamos en cualquier lado, incluso en lugares donde no debería ser. La idea de que encarcelemos a otras personas para que alguien pueda hacer dinero con ello es inmoral y desquiciado.
“Aquí las 400 personas más ricas tienen más dinero que las 130 millones más pobres. Cuando tienes un abismo de clase de ese tamaño, realmente estás soñando si crees vivir en una democracia”, expone el cineasta.
Jarecki, quien estrenó en Estados Unidos su documental en octubre pasado, se manifiesta “100 por ciento” a favor de la despenalización de las drogas, en un modelo similar al de Portugal donde, dice, se permite la posesión de narcóticos, pero se persigue a los dealers extremos.
“Espero profundamente, por mi país y nuestra hermana nación al sur de la frontera, que se encuentre una solución a este problema. Recientemente conocí a la gente de la Caravana de la Paz y hablamos del momento duro que están pasando; me honró que no estuvieran enojados conmigo, pues cualquiera sabe que Estados Unidos es el motor del desastre que sucede en México”, expresa.
Eugene Jarecki nació en Connecticut en 1969. Es graduado de la Universidad de Princeton y perteneciente a una familia de cineastas, Jarecki siempre ha sido crítico de las políticas estadunidenses que mellan los principios democráticos de su nación.
Filmografía: The opponent (2000), The trials of Henry Kissinger (2002), Why we fight (2006), Freakonomics (2010), Reagan (2011) y The house i live in (2012).
Reconocimientos: Gran Premio del Jurado para Documental en Sundance por Why we fight y The house i live in; Premio Amnistía Internacional por The trials of Henry Kissinger.




