La renuncia, señal de grandeza y humildad dicen en América Latina
DPA
Brasil / San Jóse / La Habana
Los líderes políticos y representantes de la Iglesia católica en Latinoamérica recibieron ayer con sorpresa el anuncio de renuncia del papa Benedicto XVI, una decisión que consideraron una señal de “grandeza” y “humildad”.
El presidente mexicano, uno de los primeros en reaccionar a la noticia, mostró su “solidaridad y respeto” por la decisión del papa a de renunciar a la silla de San Pedro a partir del 28 de febrero.
“El papa Benedicto XVI siempre ha sido amigo de México y portador de mensajes de paz y reconciliación”, expresó Enrique Peña Nieto, que el año pasado estuvo presente, siendo todavía candidato, en una misa que ofreció el pontífice en marzo en la ciudad de Silao, en el centro del país, en su primera y única visita a México.
“Se trata de un profundo acto de desprendimiento y humildad” por cuanto primaron los intereses de la “institución que representa a sus condiciones físicas”, comentó por su parte la presidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla.
“Nos levantamos profundamente conmovidos por la noticia” de la renuncia de Benedicto XVI”, aseguró la primera dama y vocera de Nicaragua, Rosario Murillo, que calificó la decisión como “un acto de humildad sin precedentes”.
“En estos tiempos de acumulación de poder, desprenderse de una investidura (…) reconocer la fragilidad humana, reconocer que el cuerpo no tiene a veces la misma vitalidad que el espíritu, todo eso nos parece que responde a una profunda manifestación de humanidad”, dijo.
A nivel eclesiástico, la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil (CNBB) manifestó “sorpresa” y “respeto” por la decisión de Benedicto XVI, que calificó de “señal de la humildad y grandeza que caracterizaron los ocho años de su pontificado”.
La Archidiócesis de Río de Janeiro confirmó además que la Jornada Mundial de la Juventud se realizará en la capital fluminense en julio próximo, tal como estaba previsto, a pesar de la renuncia del papa. “El propio Benedicto XVI dijo siempre que la Jornada Mundial de la Juventud se haría en Río por él o por su sucesor”, dijo el arzobispo de Río, Orani Tempesta, citado ayer por el portal G1.
Consultado sobre la posibilidad de que un religioso brasileño sea elegido como sucesor de Benedicto XVI, el presidente de la CNBB, Raymundo Damasceno, afirmó que si eso sucediera “sería realmente un hecho totalmente nuevo en la historia del pontificado”. “Puede haber grandes sorpresas”, manifestó.
Damasceno declinó manifestarse sobre las posibilidades de los cinco cardenales brasileños que estarían en condiciones de ser elegidos como sucesor de Benedicto. Además de él mismo, son elegibles los cardenales Odilo Scheller, Joao Braz de Aviz, Geraldo Majella Agnelo y Cláudio Hummes. “Tenemos que elegir al que sea mejor para la iglesia y para el mundo”, indicó.
En total, son 19 los cardenales latinoamericanos que participarán en el cónclave en el que se elegirá al sucesor de Benedicto XVI antes de Pascua.
Uno de ellos, el cardenal hondureño Oscar Andrés Rodríguez Maradiaga, señaló que desear el Pontificado “descalifica” porque es “algo que viene de Dios”. “Aunque no lo sabíamos (sobre la renuncia), pensábamos: ¿Cuánto tiempo más podrá estar al frente de la iglesia?”, señaló el cardenal, que mostró su “comprensión” por la decisión del papa “debido a la fragilidad de su salud”.
Otro de ellos, el cardenal cubano Jaime Ortega, calificó como una “gran sorpresa” y una “lección de humildad” la noticia. “El papa rompe una vez más los patrones y no teme anunciar al mundo que está débil y cansado para continuar la gran responsabilidad de gobernar la Iglesia Católica”, afirmó Ortega, también arzobispo de La Habana.
“Solo un gran amor a Jesucristo, a su Iglesia, y una gran humildad, pueden impulsar un paso semejante”, dijo Ortega, de 76 años, que fue anfitrión de Benedicto XVI en su penúltimo viaje al extranjero.
La llegada de Benedicto despertó grandes expectativas en la mayor de las Antillas, también por sus posibles connotaciones políticas. Sectores de la disidencia criticaron después al pontífice por no reunirse con opositores durante su visita durante tres días en marzo de 2012. Las imágenes de Benedicto reunido con Fidel Castro en la penúltima aparición televisada del octogenario líder cubano dieron entonces también la vuelta al mundo.
También para el arzobispo de Panamá, José Domingo Ulloa, la decisión de Benedicto XVI revela su “grandeza”. “Esta noticia de la renuncia del Papa nos dice cuál es la figura de él, su grandeza y también su humildad frente a la gran responsabilidad que tenía”, afirmó Ulloa en declaraciones a la a la radioemisora local RPC Radio.
A su vez, el cardenal nicaragüense Miguel Obando y Bravo, de 87 años, consideró que Benedicto XVI “ha sido un Papa que deja una estela luminosa en su camino”, y que “el Señor cuando llegue el momento de la muerte lo va a premiar por todo lo que ha hecho”.
Obando convocó además a los católicos a orar por el papa y por su sucesor: “Vamos a rezar para que el nuevo Papa sea un Papa que dirija bien los destinos de la Iglesia”.
Por su parte, la Iglesia de Guatemala se mostró “sacudida” por la noticia y consideró que la elección de un nuevo papa abre la oportunidad para América Latina.
En tanto, La Conferencia Episcopal Ecuatoriana (CEE) se pronunció por ofrecer su “veneración” a Benedicto XVI.




