El pontificado de Benedicto XVI, periodo ultraconservador que encubrió a pederastas, critican
Paloma Villanueva / Agencia Reforma
Ciudad de México
El pontificado de Benedicto XVI fue calificado por el colectivo Observatorio Eclesial como un periodo de encubrimiento de casos de pederastia, ultraconservador y combatiente de los grupos religiosos minoritarios.
Gabriela Juárez, secretaria ejecutiva del organismo, señaló que durante los casi ocho años que estuvo al frente de la Iglesia, Joseph Ratzinger encubrió muchos y muy graves casos de pederastia y no hizo justicia.
“(Permitiendo con ello la reproducción exponencial de este cáncer eclesiástico, en detrimento de la vida y dignidad de miles de niños y niñas abusados por sacerdotes. Aún cuando las pruebas eran irrefutables e inocultables, nunca actuó con la fuerza que ameritaba, no hizo justicia, no hubo una sola palabra de petición de perdón a las víctimas, no hubo reparación”, afirmó el organismo.
Juárez señaló en entrevista que aunque la responsabilidad de hacer justicia ante los abusos contra menores es de los gobiernos, la Iglesia bajo la gestión del Papa tampoco hizo su parte para procurar resarcir los daños.
“Claro que hay una responsabilidad por parte del Papa, esto se trata de justicia, de reparación de daños a las víctimas. Debieron dar el paso de proporcionar datos, proporcionar información que la Iglesia tenía.
“No proporcionaron elementos para que se hiciera justicia a las víctimas, entonces sí hay una responsabilidad de los miembros de la Iglesia ante la falta de justicia y de reparación de los daños”, dijo.
La organización refiere que Benedicto XVI excomulgó y silenció a un sin número de teólogos y cerró centros teológicos con vientos de renovación en países de América Latina atacando a los obispos que se acercaron a los pobres.
“Durante su función como prefecto de la congregación para la doctrina de la fe combatió acérrimamente las manifestaciones de la iglesia latinoamericana de liberación, la iglesia de los pobres, las comunidades eclesiales de base, el compromiso social y político de las y los cristianos, la pastoral indígena, el liderazgo de las mujeres”, enlistó.
Para el Observatorio Eclesial, Benedicto XVI regresó a las viejas prácticas y ritos de la cristiandad, retrocediendo en el diálogo ecuménico e interreligioso y apartando en general la vida eclesial de las preocupaciones políticas, sociales, económicas y culturales de la época.
A pesar de las críticas, Juárez Palacios reconoció que la dimisión de Ratzinger lo coloca frente a los fieles como un Papa humano y establece un precedente para los futuros pontífices.
“El Papa ha desmitificado esta línea de ser casi un semi dios, un Papa sagrado y se ha hecho muy humano. Con esta actitud ha asumido su debilidad y su falta de fuerzas y eso hay que reconocerlo porque es un avance también para la Iglesia y para los futuros papas, que realmente cuando ya no tengan la capacidad de conducir a la Iglesia, dimitan”, agregó.
Advierten crisis de credibilidad
Ante lo que Observatorio Eclesial denominó como una profunda crisis de credibilidad de la Iglesia cuyo número de fieles decrece, el organismo enlistó varias demandas para el próximo pontífice.
Que la institución católica ponga fin a la política de encubrimiento de abuso sexual , que fomente con acciones concretas la erradicación de la violencia y la discriminación de la que son objeto las mujeres fuera y dentro de la institución eclesial y que deje de atacarse la libertad de pensamiento y de reflexión teológica.




