Incumplen encargados del Acabús e inician nueva obra sin terminar otra
Yee Trujillo
Aunque líderes transportistas y autoridades acordaron que las obras viales del Acabús no continuarían hasta que se terminaran las que se hacen actualmente para evitar el caos vehicular, ayer la circulación en la calle Gómez Morín fue cambiada y se cerró la lateral de la Cuauhtémoc para extender la obra entre las calles Wilfrido Massieu y Monte Blanco.
Además, desde el miércoles en la avenida Costera fueron cerrados los carriles en dirección Base-Zócalo, entre el Fuerte de San Diego y el restaurante Sanborns, aumentando el tráfico vehicular que se registra desde inicios del año.
El lunes en una reunión con líderes de los bloques de camiones urbanos y concesionarios, el director de Transporte y Vialidad del estado, Juan Larequi Radilla, el coordinador del proyecto Acabús, Jeovel Guinto González, y el encargado de despacho de la Policía Vial, Jorge Zambrano Hernández, acordaron que no se cerrarían más calles mientras no se terminaran las actuales obras, pero esto no se cumplió.
Como fue anunciado por la Policía Vial, ayer por la mañana, el sentido de la calle Gómez Morín, ubicada a un costado del parque Papagayo fue cambiado para que los vehículos circulen de la Costera hacia la Cuauhtémoc, mientras que los automovilistas en dirección a la Costera deben salir por la calle Wilfrido Massieu.
Aunque Wilfrido Massieu continúa parcialmente abierta hacia la Cuauhtémoc, una patrulla de la Policía Vial fue colocada en la esquina de La Gran Plaza para desviar a los camiones urbanos hacia Gómez Morín y algunos vehículos porque el paso hacia la Cuauhtémoc en dirección al centro fue cerrado bajo el Puente Bicentenario, esto para extender las obras del Acabús desde el centro comercial Acapulco hasta la gasolinera ubicada en el cruce con la calle Monte Blanco, a una cuadra del Ayuntamiento.
Por el avance en las obras que ha provocado el cierre de varios tramos de la Cuauhtémoc y los desvíos hacia la calle Andrés de Urdaneta, el recorrido entre el centro de la ciudad y el Palacio municipal tarda poco menos de una hora, más del doble de lo que se hacía anteriormente en hora pico.
En la Costera, las largas filas de vehículos se observaron desde el ex golfito Carabalí en el fraccionamiento Hornos, hasta el Zócalo, por las obras que se realizan entre la playa Tamarindos y el edificio Oviedo, y ahora el trayecto de poco más de dos kilómetros se recorre hasta en media hora.
En esta zona, el tráfico aumentó en los últimos días porque desde el miércoles los trabajadores de las obras viales cerraron todos los carriles en dirección Base-Centro y los vehículos deben circular en los nuevos carriles que van en sentido contrario, desde el puente peatonal del Fuerte de San Diego hasta el restaurante Sanborns.




