Cerca de mil heridos, 200 niños entre ellos, provoca la caída de un meteorito en Rusia
DPA
Moscú
La caída de un meteorito en la región montañosa de los Urales en Rusia causó ayer heridas a mil 200 personas, entre ellas al menos 200 niños, en lo que representa la mayor catástrofe provocada por un cuerpo espacial en los últimos siglos.
El meteorito se precipitó a la Tierra a una velocidad de 20 kilómetros por segundo y explotó a entre 30 y 50 kilómetros de altura, informaron astrónomos rusos.
El Ministerio de Interior señaló, citado por la agencia Interfax, que la mayoría de lesiones se debió a la rotura de cristales que causó el impacto.
El cuerpo celeste impactó el viernes sobre las 09:23 hora local, (03:23 GMT) en la región de Cheylabinsk, a unos mil 500 kilómetros al este de Moscú. Más de 40 personas fueron atendidas en los hospitales, dos de ellas en estado muy grave.
La onda expansiva dañó más de 3 mil viviendas y ante las bajas temperaturas de hasta 20 grados bajo cero muchas personas tuvieron que pedir ayudas al quedar rotas sus ventanas. Por ahora se han contabilizado daños en los edificios de al menos seis ciudades.
En una primera estimación, las autoridades hablaron de daños por mil millones de rublos (unos 25 mil millones de euros), informó el gobernador local Mijail Yurevich, que interrumpió su viaje de trabajo a Moscú. “Con temperaturas de 18 grados bajo cero en Chelyabinsk, ahora es importante sustituir las ventanas destrozadas”, dijo.
El presidente ruso, Vladimir Putin, ordenó una ayuda urgente a los heridos en la región. De acuerdo con las autoridades, se han movilizado para asistir a la población siete aviones y unos 20.000 miembros de Protección Civil en Chelyabinsk.
Un portavoz de la agencia espacial europea Esa dijo ayer que se trata de otro meteorito completamente diferente al asteroide “2012 DA14”, que pasó anoche cerca de la Tierra. “Es otra cosa completamente diferente. Su recorrido y el lugar del impacto son otros”, dijo el portavoz.
Los expertos estiman que se trata de un meteorito que se dirigía con extrema velocidad hacia la Tierra y al entrar en contacto con la atmósfera estalló causando una enorme onda expansiva.
El meteorito, de uno a dos metros de diámetro y un peso de diez toneladas, explotó en el aire y se desintegró antes de tocar Tierra. “Los daños se deben a la onda expansiva de la explosión”, explicó Andres Ottenbacher, de la agencia espacial europea ESA en la ciudad alemana de Darmstadt.
Es por ello que quedaron dañados los tejados y ventanas de numerosas casas. La planta nuclear en la zona no se vio afectada.
“Fue como una gran bola de fuego, que luego cayó. Todo duró apenas un par de segundos”, dijo un residente de la región afectada en declaraciones a la agencia de noticias rusa Itar-Tass.
Los testigos hablaron de rayos, explosiones y nubes de humo en el cielo. Muchos pensaron que un avión había estallado en pleno vuelo. Los rusos estaban sorprendidos de la rapidez con que circularon imágenes del fenómeno y de personas que salían presas del pánico de los edificios donde las ventanas estallaron.
El fenómeno se debe a que en la región muchos coches llevan instalada una cámara fija para evitar ser víctimas de la arbitrariedad de policías de tráfico corruptos cuando, por ejemplo, aseguran que el conductor siguió de largo a pesar del semáforo en rojo.
Un fragmento del meteorito cayó cerca del lago congelado de Chebarkul, a unos 80 kilómetros al oeste de Chelyabinsk, indicaron las autoridades locales. Allí se ha hallado un cráter de seis metros de diámetro, así como varios fragmentos de un centímetro.
“La mayoría de los fragmentos se ha evaporado, pero algunos han llegado a la superficie terrestre”, dijo Valeri Shuvalov, de la Academia de las Ciencias rusa. El científico estima que se trata de un meteorito de hierro y níquel. Sólo un cuerpo así tiene la consistencia para llegar a las capas más bajas de la atmósfera.
El astrónomo ruso Serguei Smirnov señaló que el meteorito probablemente pesaba varias toneladas. Algunos de los fragmentos que impactaron en la Tierra podrían llegar a pesar hasta un kilo. “El meteorito se fue desintegrando casi en su totalidad en las capas más bajas la atmósfera. Pero la onda expansiva fue enorme”, dijo Yelena Smirnych, del Ministerio de Protección Civil en Chelyabinsk.
El suceso recuerda a lo ocurrido en Tunguska en 1908, cuando un asteroide provocó graves daños al explotar sobre Siberia.




