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Silvestre Pacheco León

El itinerario de la izquierda en
la Costa Grande

El Partido Comunista con la campaña presidencial de Valentín Campa en 1976 había logrado, además de un millón de votos en el país, despertar interés por la izquierda en muchas partes. La misma campaña electoral del obrero ferroviario nacido en Monterrey ayudó en el ánimo de muchas personas a manifestarse públicamente con ideas y propuestas diferentes a las oficiales.
En Zihuatanejo fue aquella primera campaña electoral de la izquierda partidista la que alentó el ánimo de participación de quienes desde la universidad militaban en el proyecto de Universidad Pueblo afiliados al Partido Comunista.
Las primeras manifestaciones públicas de la oposición no tuvieron que ver precisamente contra la expropiación de tierras y la urbanización del puerto en los primeros años de la década de los setenta, pero sí con las demandas populares de principios de los ochenta.
La demanda de terrenos para el edificio de la preparatoria 13, la solidaridad con los trabajadores de la Planta de Productos Pesqueros de Guerrero en huelga, así como el apoyo a los colonos desalojados de la parte alta de la colonia Vicente Guerrero por el gobierno del figueroato, fueron, en la segunda mitad de los años setenta, las primeras movilizaciones públicas promovidas y encabezadas por militantes del Partido Comunista en Zihuatanejo.
Después de la campaña electoral de Valentín Campa que descubrió el enorme filón del interés participativo del pueblo por el camino de la legalidad, en Zihuatanejo los militantes comunistas formaron la primera planilla para participar en la elección de ayuntamiento.
El profesor Jorge Carreón González, quien además de ser militante comunista era activista del Consejo Central de Lucha del Magisterio, antecedente de la CETEG, fue el primer candidato de izquierda a la presidencia municipal en 1980, registrado para contender con Fidel Gutierrez Gordillo, candidato del partido oficial.
La campaña electoral comunista en aquel año, más testimonial que profesional, no sólo se desarrolló en la cabecera municipal, sino también en parte de la zona rural, en pueblos en los que todavía dominaba la idea de que los comunistas querían despojar de sus bienes a los ricos para entregárselos a los pobres.
Entre los bienes a repartir recuerdo que los enemigos de los comunistas hablaban también de las mujeres, enervando tanto a quienes las consideraban como objeto, que su enojo era similar al de los curas que los calificaban como agitadores que querían cerrar las iglesias y desaparecer los cultos religiosos.
De aquella campaña electoral que llevó a los comunistas más por ingenuidad que por valentía a los pueblos de acendrado catolicismo como Vallecitos de Zaragoza y Real de Guadalupe, en la sierra de Zihuatanejo, algunos de sus participantes me contaban que mientras preparaban sus mítines en esas plazas, algunos lugareños se paseaban frente a ellos exhibiendo sus armas con la intención de amedrentarlos.
Debo mencionar que también en Petatlán la acción de los comunistas fue similar y, curiosamente, su experiencia más platicada se refiere a la campaña presidencial que llevaron a cabo en la sierra. Fueron los poblados más alejados y de escasos habitantes donde mejor respuesta encontraron aquellos viejos luchadores como Panchito García, un mueblero acomodado, junto con Rafael Ramírez el entonces joven sastre del pueblo, lidereados por el profesor Víctor Buenrostro Marín a quienes seguían el campesino Leodegario Campuzano y el pescador Antonio Corona.
Pero pese al atraso político de aquellos pueblos que recibieron el mensaje electoral de los comunistas, la violencia nunca pasó de las expresiones verbales ni de las amenazas veladas. Y si es cierto que en aquella elección los comunistas no tuvieron ningún voto fuera de la cabecera municipal, el solo reconocimiento de su presencia fue un logro que mantuvo el ánimo participativo que años después se ensancharía.
En 1983, ya como Partido Socialista Unificado de México participamos en  las elecciones municipales y en la renovación del congreso local. En Zihuatanejo registramos al profesor Luis Carbajal López como candidato a presidente municipal y a Jorge Carreón González como candidato a diputado.
Eran ya los tiempos del gobierno de Alejandro Cervantes Delgado quien entendía las ventajas políticas de abrir los cauces de la participación electoral a la bronca oposición radical. Su emisario en Zihuatanejo fue José Luis MosquedaNogueda, su candidato a presidente municipal.
Cuando en 1980 establecí contacto como aquellos militantes comunistas de Zihuatanejo, por mi parte había desarrollado el primer núcleo organizado del Movimiento de Acción Popular que promovía una gran fusión entre los partidos de izquierda que al año siguiente dieron origen al Partido Socialista Unificado de México.
En Zihuatanejo construíamos esa alternativa cuatro compañeros llegados de la ciudad de México con ése propósito: Alina Ruiz, Pedro García, el finado Darío de la Cruz y quien esto escribe. Nos habíamos conocido en la militancia pemetista como estudiantes de la UNAM y la UAM.
Después de organizar el primero comité municipal y zonal del PSUM en la colonia Emiliano Zapata, donde instalamos nuestra oficina y a cuya inauguración nos acompañó Rolando Cordera como parte de la dirección nacional colectiva del PSUM y donde recibíamos con cierta frecuencia al profesor Othón Salazar, constituimos una comisión de trabajo popular que ganó presencia en las colonias El Limón y Vicente Guerrero, con los matrimonios de Julián Radilla y María Lagunas, que trabajaban como curanderos, y  los panaderos Salvador Murillo y doña Rosa, respectivamente.
Para fortalecer ese trabajo popular y ayudar al cuidado del gasto familiar creamos una cooperativa de consumo con el extraño nombre de LicontropíaTlacoquemécatl que creció en las colonias del puerto entregando despensas de productos básicos a los socios aprovechando las ventajas de la compra al mayoreo.
De esa cooperativa después abrimos sucursales en la colonia El Limón, en el poblado de Pantla del municipio de Zihuatanejo; en Potrerillos, en la sierra de Petatlán y en La Estancia, del municipio de La Unión.
El ambiente que se vivía en el medio rural era ideal para sembrar organización. Los campesinos estaban hartos de tanta simulación, fraude y mezquindad de los aparatos de control oficial, de manera que ni siquiera hubo necesidad de grandes confrontaciones para que en el campo las organizaciones nacieran y se desarrollaran con autonomía.
Cuando llegó el año de renovar los ayuntamientos, en 1983, habíamos levantado una organización campesina regional que tenía presencia en los municipios de La Unión, Coahuayutla, Zihuatanejo y Petatlán.
La presencia organizada del PSUM estaba en los poblados de La Palma, Joluta y en la cabecera municipal de La Unión.
En Zihuatanejo nos fortalecimos en las colonias mediante una coordinadora que obligó al gobierno municipal a elegir democráticamente a los representantes vecinales.
Asesoramos y acompañamos en su lucha a los trabajadores del club de Golf de Ixtapa y a los vendedores ambulantes desalojados frente a la terminal de la Flecha Roja, quienes a la postre fundaron el mercado Benito Juárez.
En la zona rural de Zihuatanejo formamos comités del PSUM en los poblados de San Miguelito con los campesinos Francisco Blanco, Vidal Espinoza Ceja y Aurelio Peñaloza como dirigentes. Ellos años después fueron la vanguardia en la toma de tierras que ahora forman los poblados de Playa Blanca y Los Farallones.
En Petatlán acompañamos la toma de tierras en Los Médanos con la dirigencia de Rufino Cebreros que había formado parte de las filas comunistas.

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