Triunfa la cinta Blancanieves en una entrega de los Goya permeada de críticas contra Rajoy
DPA
Madrid
Blancanieves, la adaptación muda en blanco y negro del cuento de los hermanos Grimm dirigida por Pablo Berger, fue la noche de ayer la gran triunfadora de la XXVII edición de los Premios Goya, en una gala marcada por las críticas, unas en clave de humor y otras más serias, a la situación que atraviesa España y a la gestión del gobierno de Mariano Rajoy.
“Va por los que perdieron sus casas, sus esperanzas, sus vidas” a causa de “un sistema injusto, quebrado y obsoleto que permite robar a los pobres para dárselo a los ricos”, proclamó Maribel Verdú al recibir su Goya a la mejor actriz –el segundo en su carrera– por su magnífica interpretación sin palabras de la pérfida madrastra en el film de Berger.
Blancanieves logró en el Auditorio Príncipe Felipe de Madrid, que se estrenaba como escenario de la gala, 10 de los 18 Goya a los que fue nominada, entre ellos el más preciado, el de mejor película.
Este cuento llevado al sur de España de los años 20, de ambiente taurino y de mantillas y palmas flamencas, logró también el premio a la actriz revelación, que recibió una emocionadísima Macarena Díaz, y los galardones a la dirección artística, vestuario, mejor canción, mejor música original, guión original, dirección de fotografía y maquillaje y peluquería.
El de mejor dirección se lo arrebató Juan Antonio Bayona con Lo imposible, la superproducción protagonizada por la australiana Naomi Watts y el escocés Ewan McGregor con la que el español dio el salto internacional tras El orfanato. En ella reconstruye la historia real de una familia española que sufrió el devastador tsunami de Indonesia y Tailandia en 2004.
Con unos 42 millones de euros recaudados, es la más taquillera en la historia del cine español y contribuyó en gran parte a que el año pasado consiguiera su mejor cuota de pantalla en 27 años, cercana al 18 por ciento, y una recaudación superior a los 100 millones de euros. “Está bien hacer películas grandes”, reivindicó Bayona. “El cine español necesita películas grandes, medianas y pequeñas”.
Lo imposible obtuvo otros cuatro Goya: montaje, sonido, dirección de producción y efectos especiales.
Otra de las películas que subieron la taquilla el año pasado, Las aventuras de Tadeo Jones –las aventuras de animación para niños de un arqueólogo– logró tres Goya: película de animación, dirección novel y guión adaptado.
La gala de los Goya fue crítica desde su inicio con la crisis económica que asfixia a España y con la gestión que de ella hace el gobierno de Mariano Rajoy. Y algunos actores, como Pilar Bardem, exhibieron pegatinas reivindicativas, siguiendo el llamamiento de la Unión de Actores, que había llamado a la protesta.
Otros expresaron sus quejas sobre el escenario, como Javier Bardem, que sin una embarazada Penélope Cruz a su lado, recogió como productor el premio al mejor documental por Hijos de las nubes. La última colonia, sobre el conflicto saharaui.
La humorista Eva Hache, conductora de la gala, aludió en clave de humor a los recortes, a la corrupción, y hasta a la monarquía y a Iñaki Urdangarín –el yerno del rey Juan Carlos, imputado por la Justicia–. “¡Aquí no dimite ni el Papa! Bueno…”, dijo ya al inicio, con el ministro de Cultura, José Ignacio Wert, entre el público. “Somos muy buenos haciendo cine, pero con la amnistía fiscal somos maestros”.
Más seria se puso Candela Peña, Goya a la mejor actriz de reparto por Una pistola en cada mano. Sobre el escenario contó que lleva tres años sin trabajar en los que vio morir a su padre en un hospital público en el que no había mantas y que tuvo un hijo que no sabe qué educación pública recibirá. “Desde aquí os pido trabajo, tengo un niño que alimentar”.
La subida del IVA cultural ha sido “brutal”, arremetió en su discurso institucional el presidente de la Academia, el productor Enrique González Macho. “No vamos a cejar en nuestro empeño de que se rectifique este grandísimo error”, dijo, respondido por fuertes aplausos. “El cine ha de ser una cuestión de Estado”, prosiguió. “No puede pertenecer ni pertenecerá a ningún partido político”.
La gala tuvo también momentos emotivos, como la concesión del Goya al mejor actor al veterano José Sacristán por su papel en El muerto y ser feliz, de Javier Rebollo, por el que ya logró la Concha de Plata en San Sebastián. A sus 75 años y pese a ser uno de los grandes en España, aún no había sido reconocido con un busto del pintor. “Se ha hecho de rogar don Francisco”, dijo sobre el escenario.
Otro fue la entrega del Goya de honor a una emocionadísima Concha Velasco, que lo recibió de manos de su sobrina, la también actriz Manuela Velasco.
Y también hubo lugar para el error: el anuncio del Goya a la mejor canción original para Els nens saltvages cuando realmente era para No te puedo encontrar, de la cinta Blancanieves, dejó a sus autores con algo más que la decepción normal de los nominados que se quedan sin premio.
El Goya a la mejor película iberoamericana fue para la cubana de zombis Juan de los muertos, de Alejandro Brugués, y el de mejor film europeo para Intocable, de Olivier Nakache y Eric Toledano, la película de habla no inglesa más taquillera de la historia.




