Pide el Papa en su penúltimo ángelus renovar a toda la Iglesia
EFE
Ciudad del Vaticano / Berlín
Unas 100 mil personas, según el alcalde Roma, asistieron ayer en la plaza de San Pedro al penúltimo ángelus dominical de Benedicto XVI como papa, que “suplicó” a los fieles que recen por él y por el próximo pontífice e invitó en este tiempo de Cuaresma a toda la Iglesia a la renovación.
“Viva el papa” y “Benedicto, Benedicto” fueron los gritos de los fieles que, desde varias horas antes del mediodía, esperaban la aparición en la ventana de su apartamento del santo padre, quien presentaba buen aspecto físico, aunque el algunos momentos su tono de voz era bajo.
“Agradezco de corazón a todos su oración y afecto en estos días. Os suplico que continuéis rezando por mí y por el próximo papa, así como por los ejercicios espirituales, que empezaré esta tarde junto a los miembros de la Curia Romana”, afirmó en español.
El pontífice hizo votos para que en este tiempo de Cuaresma la contemplación de la pasión, muerte y resurrección de Cristo ayude a los fieles a seguir más de cerca a Cristo, subrayó que la Cuaresma es tiempo de conversión y penitencia y que la Iglesia “llama a todos sus miembros a renovarse y a renegar del orgullo y del egoísmo y vivir en el amor”.
La Cuaresma, prosiguió el papa, es un tiempo favorable para descubrir de nuevo la fe en Dios y para luchar contra el espíritu de mal, “que se opone a la santificación de los hombres”.
Benedicto XVI exhortó a los fieles a no instrumentalizar a Dios para sus propios beneficios, “dando más importancia al éxito y a los bienes materiales” que a Él.
El papa animó a los fieles a no tener miedo para afrontar las tentaciones y combatir “contra el espíritu del mal” y que lo importante es que el hombre lo haga “junto a Cristo”.
El teólogo Küng teme un “papado en la sombra” del entorno de Ratzinger
El teólogo disidente Hans Küng teme que, tras la renuncia de Benedicto XVI, se genere una especie de “papado en la sombra”, dominado por el entorno de Joseph Ratzinger y especialmente por su secretario, Georg Gänswein.
“Existe la amenaza de que Benedicto XVI sea un papa en la sombra, ya que a pesar de su renuncia seguirá teniendo indirectamente mucha influencia”, apunta el teólogo suizo, en declaraciones al semanario “Der Spiegel”.
Ratzinger mantendrá una posición en el Vaticano, argumenta Küng, y también a su secretario, que seguirá siendo prefecto del nuevo pontífice.
Küng considera que el nuevo papa debe ser “alguien que no viva en la Edad Media”, sino que apueste por la reforma y la modernidad.
Küng fue compañero de estudios de Joseph Ratzinger en la Universidad de Tubinga (sur de Alemania), pero luego se convirtió en el principal crítico del oficialismo en el Vaticano y en 1979 la Iglesia católica le inhabilitó para la docencia.




