Fue Acapulco la ciudad más violenta durante el 2012: Consejo Ciudadano
Antonio Baranda / Agencia Reforma
Ciudad de México
Acapulco volvió a figurar en un ranking de las ciudades más violentas. El Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y Justicia Penal aseguró que el puerto guerrerense ocupó el primer lugar nacional en tasa de homicidios en 2012.
“Es el municipio de 100 mil habitantes o más habitantes que en 2012 tuvo la tasa más elevada de homicidios del país, con 142.88, la cual es casi 8 veces la media nacional, que es de 17.97”, señaló José Antonio Ortega, presidente de la organización.
“La tasa de Acapulco fue un 32 por ciento superior a la del municipio de Lerdo, que ocupa el segundo lugar nacional”.
En conferencia, Ortega advirtió que entre los 20 municipios con las tasas más elevadas de homicidios, cinco están en Guerrero y cuatro en Morelos. Asimismo, que 59 de los 212 ayuntamientos con 100 mil o más habitantes, superan el promedio nacional.
Ortega consideró que los altos índices de violencia en Acapulco son resultado de la falta de castigo a los delincuentes y a la falta de autoridad en la entidad.
“Evidentemente lo atribuyo a la impunidad, a la falta de castigo, a la falta de autoridad, el que la autoridad está fallando tanto el gobernador como el presidente municipal de Acapulco. Es una tierra de nadie en donde pueden asesinar sin que haya un castigo”, advirtió.
“Entonces si no resolvemos el problema de impunidad y no hay un castigo adecuado a las personas que están delinquiendo, la situación de Acapulco no se va resolver”.
En los 20 municipios que presentan las tasas de homicidios más elevadas, señaló, se castigó solamente al 4.81 por ciento de los responsables, porcentaje tres veces inferior al promedio de 2011.
Al detallar el estudio, Ortega expuso que Tampico, Tamaulipas, tiene la tasa más elevada de secuestros; la ciudad de Oaxaca la de lesiones dolosas; la Delegación Cuauhtémoc del DF la de robos con violencia; y Cuautla, Morelos, la de extorsiones.
Pide reorientar estrategia
Ortega planteó la necesidad de reorientar la estrategia anticrimen del presidente Enrique Peña Nieto a fin de atender de manera inmediata y urgente los índices de violencia y delitos de impacto.
Tras sostener que la estrategia federal de prevención sólo busca replicar el programa Todos Somos Juárez, advirtió que con políticas sociales como subsidios o reparto de lentes y becas, no salva vidas ni reduce la impunidad.
“Cuando el Estado persigue y castiga a los delincuentes previene nuevos crímenes, pues inhabilita a los que captura y disuade a otros que no ha capturado, a personas que abrigaban la idea de delinquir. Detener homicidas evita que estos sigan matando, salva vidas””, comentó.
“Repartir lentes entre personas de escasos recursos, alargar la duración de la jornada escolar o distribuir becas entre personas que algún burócrata supone que de no recibirlas podrían convertirse en delincuentes, no salva vidas, no previene secuestros ni violaciones”.




