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Pactan gobiernos de Centroamérica y Peña Nieto mejorar colaboración anticrimen

Érika Hernández Carrillo / Agencia Reforma

San José, Costa Rica

Los países centroamericanos revisarán su estrategia de seguridad transfronteriza para establecer líneas de acción que permitan ver resultados en el mediano plazo.
Al concluir la Cumbre del Sistema de la Integración Centroamericana, SICA-México, los presidentes Enrique Peña Nieto y la costarricense Laura Chinchilla afirmaron que buscan hacer más eficiente la cooperación para el combate al crimen organizado.
Para ello, los cancilleres de estos países se reunirán la última semana de marzo en México para delinear la agenda en materia de seguridad, además de hacer propuestas para mejorar la coordinación en programas diversos e intercambio comercial.
Peña Nieto afirmó que existe una ventana de oportunidades para mejorar la cooperación en el combate al crimen organizado, por lo que el punto central es mayor intercambio de información que permita concretar acciones por parte de las dependencias de seguridad en estos países.
“Coincidimos en la necesidad de reducir violencia… compartir experiencias y capacitación, uso de tecnología, (acciones) que estén resultando realmente eficaces. La ventana de oportunidad es amplia, ya se trabaja en varios mecanismos, y en el encuentro que habrán de mantener nuestros cancilleres se definirán esas acciones especificas. Ir más allá de la buena voluntad y disposición. Materializar en hechos concretos la colaboración y cooperación”, indicó.
En la reunión en la que participaron los jefes de Estado de Costa Rica, Honduras, Panamá y Guatemala, y representantes de Nicaragua, Belice y Dominicana, el mandatario mexicano insistió en la necesidad de trabajar en programas de prevención para evitar escenarios de violencia y criminalidad, y por ello se comprometió a apoyarlos en materia de capacitación a cuerpos policiacos y estrategias de seguridad interior.
Chinchilla, quien junto con Peña Nieto dio a conocer las resoluciones de su encuentro, anunció que el acuerdo central es promover de manera urgente un debate en la Asamblea General de la ONU sobre los alcances y limitaciones de la Convención Única sobre Estupefacientes de 1961, para que se acople a la realidad que viven los países.
“Ya va llegando la hora de reconsiderar sus instrumentos a la luz de las nuevas realidades  de este problema tan angustiante para las naciones de nuestra región… invitamos a considerar la necesidad de apoyar y aportar por parte de México a la estrategia de seguridad centroamericana que es la que rige los esfuerzos de cooperación de la región”, apuntó.

Evaluación

De acuerdo con el documento Aportes para una Agenda Propositiva, entregado a los jefes de Estado, se han cometido fallas en la coordinación regional, por lo que es necesario realizar una evaluación real sobre lo que ha funcionado en los últimos años y qué no. Así como mejorar el desempeño de las instituciones, las normas y procesos nacionales que intervengan en la cooperación internacional.
En su plan de acción, que se acoplará al tema de seguridad, comercio, infraestructura y demás áreas, también implica evitar duplicidades en iniciativas, medir resultados y exigir cuentas y en dos meses evaluar la ejecución de los compromisos que se dieron en esta Cumbre.
El presidente de México añadió que esa misma apertura existe en el tema de migración, incluso, añadió, la intención es “una migración eventualmente libre”.
Por separado, el presidente de Guatemala, Otto Pérez, insistió en que para los países centroamericanos la urgencia es modificar la Convención de Estupefacientes en la ONU, por lo que México juega un papel determinante para presionar a que el tema se abra de inmediato y tomar medidas de alcance mundial sobre violencia y tráfico de armas, de drogas y personas.
Sin embargo, acotó, los gobiernos de la región no deben enfocarse exclusivamente al tema de seguridad, pues ello llevaría a cerrar sus fronteras.

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