Rinden homenaje póstumo al actor Joaquín Cordero en Bellas Artes
Minerva Hernández / Agencia Reforma
Ciudad de México
Su familia cree que murió de amor, y fue eso lo que Joaquín Cordero recibió ayer en Bellas Artes, durante la última aparición pública de sus restos mortales, de parte de familiares, seguidores y la primera dama, Angélica Rivera.
Rivera, quien trabajó con él en la telenovela Destilando amor, asistió a la ceremonia que se realizó en el máximo recinto cultural del país y se colocó al frente de la primera guardia de honor, junto con el presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Rafael Tovar y de Teresa; la directora del Instituto Nacional de Bellas Artes, María Cristina García Cepeda, y los hijos del fallecido actor: Gabriel, José Antonio y David Joaquín.
La carroza que trasladó el ataúd de Cordero salió de la funeraria de la Calle Sullivan poco después de las 11:30 horas. Media hora después, tras rodear una manifestación sobre Avenida Reforma, llegó a Bellas Artes, en donde fue recibida por los aplausos del alrededor de 300 personas que ya esperaban formadas que se les permitiera el ingreso para despedirse de su ídolo.
Pero antes de que ese momento llegara, algunos conocidos y familiares montaron guardia junto al féretro que fue colocado en el lobby, entre ellos el productor Salvador Mejía y los actores Omar Fierro, José Luis Cordero, Yolanda Ciani y Luisa Huertas.
Ésta última una de las pocas que se acercaron a saludar a la primera dama, quien en todo momento estuvo flanqueada por Tovar y de Teresa y el vicepresidente de producción de Televisa, Jorge Eduardo Murguía.
“Lamentamos todos que no esté más con nosotros, que no esté asumiendo nuevos retos, que no esté a lado de su gremio, de sus amigos y familia. Cordero representa al actor versátil, dedicado, confiable, dueño del personaje al que le daba voz y cuerpo; pero también representa al hombre de los compromisos. La herencia que nos deja es muy grande, se hará más grande con el tiempo. Descanse en paz Joaquín Cordero”, dijo Tovar y de Teresa, el único que tomó la palabra en la ceremonia.
Fue tras el mensaje del titular de Conaculta y las guardias de honor cuando comenzó a entrar el público, a las 12:35 horas, para despedirse del actor a lo lejos, pues solamente se les permitió pasar frente al ataúd, en una fila, a una distancia de aproximadamente cinco metros.
En su rápido recorrido, las aproximadamente 600 personas que ingresaron al lugar observaron el féretro del actor, las decenas de arreglos florales que lo acompañaban y una fotografía que lo mostraba en su juventud.
Todo ello ambientado con la música de un cuarteto de cuerdas que tocaba desde la parte de alta del inmueble y la vigilancia de medio centenar de guardias presidenciales.
Exactamente una hora después, el féretro fue sacado del Palacio de Bellas Artes, mientras la primera dama y los directivos de Conaculta y el INBA lo acompañaban hasta las puertas del inmueble, en donde la gente nuevamente le dijo adiós a Cordero con aplausos.
Quince minutos después, la primera dama salió por una puerta lateral a bordo de una camioneta blindada, que partió junto con otras tres y una ambulancia.




