Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Reivindica el Senado labor de militares; son pilar de la seguridad nacional: Cordero

Claudia Guerrero y Erika Hernández / Agencia Reforma

Ciudad de México

El Senado reivindicó ayer la labor de las Fuerzas Armadas en el combate a la delincuencia organizada, su presencia en las calles y su lealtad institucional al margen de proyectos políticos.
Los legisladores federales rindieron un homenaje al Ejército mexicano, en el centenario de su fundación.
Para ello, organizaron una ceremonia cívica y una sesión solemne, en la que el presidente de la Cámara alta, Ernesto Cordero, advirtió que la milicia seguirá siendo el pilar de la seguridad nacional del país.
Frente al presidente Enrique Peña Nieto -quien ha asegurado que su estrategia anticrimen va más allá del uso del Ejército en las calles-, el panista defendió las medidas adoptadas en el sexenio de Felipe Calderón.
Recordó que cuando las policías civiles se vieron rebasadas por la delincuencia, las fuerzas castrenses tuvieron que hacer frente al problema de la inseguridad y la violencia.
“El Estado mexicano tuvo en el Ejército a una institución con la fuerza moral necesaria para contener y combatir esta brutal amenaza. El debate político sobre el papel de las fuerzas armadas en esa lucha puede ir y venir.
“Lo único cierto es que la acción valerosa de nuestros militares impidió que la delincuencia siguiera creciendo impunemente y se apoderara del país. Por eso, las Fuerzas Armadas son y seguirán siendo el pilar de la seguridad nacional de nuestra patria”, advirtió ante el pleno, donde también se encontraban militares y el gabinete de seguridad federal.
Antes, en el Hemiciclo del Senado, el presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado, Emilio Gamboa, aseguró que México cuenta con un Ejército de paz, respetuoso de los derechos humanos y que ha defendido la integridad, independencia y soberanía de la Nación.
“Son ejemplo de heroísmo de servicio y de entrega, sólido aval del Estado y, por tanto, garante del honor nacional”, señaló el coordinador priista.
Ambos senadores se comprometieron a que el Senado impulsará reformas para mejorar el marco legal que rige a las fuerzas armadas y que permitirá mejorar sus condiciones de vida.

Sólo testigo

Durante toda la celebración, el presidente de la República, comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, actuó sólo como testigo.
Debido a la rebelión de senadores panistas, el mandatario no pudo pronunciar un discurso desde la tribuna del Senado, pero tampoco recibir el reconocimiento que la Cámara alta entregó al Ejército.
A pesar de las limitaciones, provocadas por las inconformidades, Cordero se las arregló para que Peña Nieto también fuera partícipe de la entrega de una charola de plata al secretario de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos.
Al tenerlo a su lado derecho, el panista pasó el reconocimiento frente al presidente para que éste, a su vez, se la entregara al General.
Peña Nieto respondió al rechazo de los senadores de oposición con cordialidad. Desde su llegada al recinto saludó de mano a cada uno de los legisladores que participaron en la ceremonia de izamiento de bandera, en el patio elevado del Senado.
Incluso los más radicales críticos del priista recibieron muestras de amabilidad.
“Gracias por este evento”, le expresó a la perredista Dolores Padierna
Algunos de los ausentes en la ceremonia fueron los legisladores de izquierda cercanos a Andrés Manuel López Obrador, como Layda Sensores, Manuel Bartlett, Adán López y Alejandro Encinas, quien aceptó recibir a Cienfuegos para luego desaparecer del lugar.
Ya en el salón de sesiones, los panistas y perredistas mostraron frialdad.
Mientras los priistas y sus aliados del PVEM lo aplaudieron de pie, los otros permanecían sentados o le daban la espalda para aplaudir a los generales que se encontraban en el palco de invitados.
En contraste, el coordinador del PAN se mostró visiblemente afectuoso con el mandatario, a quien abrazó y con el posó para decenas de fotografías.
Al salir del Senado, Peña Nieto minimizó el rechazo que generó su visita.
“Hay que dejar este espacio de reconocimiento al Ejército mexicano”, soltó.

468 ad