Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Rinden homenaje póstumo a la actriz Carmen Montejo en Bellas Artes

Jorge Santamaría y Manuel Tejeda / Agencia Reforma

Ciudad de México

Cinco días después de que Joaquín Cordero fuese despedido en el lobby del Palacio de Bellas Artes, otra luminaria de la pantalla nacional, Carmen Montejo, recibió ayer un íntimo adiós entre familiares, amigos y unos 100 curiosos a quienes se permitió el acceso.
A las 14:00 horas llegó el féretro de la cubano-mexicana al recinto, entre un cúmulo de ovaciones, y con ella llegó su íntima amiga Laura Zapata, Silvia Pinal y Yered Licona La Wanders Lover, sin su esposo y nieto de la difunta Radamés de Jesús.
La solemnidad presidió el acto, el semblante de los invitados era de dolor y el sentimiento lo retrataba el Cuarteto Carlos Chávez, cuyos tres violines y un violonchelo desgarraban el silencio.
La primera guardia fue montada por Pinal y María de los Ángeles González, hija de María Teresa Sánchez González, nombre real de la actriz, fallecida el lunes a los 87 años.
“‘No me acuerdo de otra vida que no haya sido el teatro’, decía Carmen Montejo, a quien hoy honramos en este recinto, donde se presentó por primera vez como actriz de teatro en 1946, con La casa de Bernarda Alba.
“Fue una artista que consagró su talento a favor de la imaginación y que le dio identidad a nuestro país, dotando de vigor y calidez la escena teatral. Sus muchas actuaciones permanecerán en la memoria de todos los que tuvimos la fortuna de verla actuar. Hoy le daremos un aplauso más a una actriz inolvidable”, expresó la directora del Instituto Nacional de las Bellas Artes (INBA), María Cristina García Cepeda.
Las guardias continuaron con José Luis Cordero Pocholo, Wanda Seux, Diana Bracho, Lilia Aragón, Raymundo Capetillo y Rafael Piña, nieto de Montejo y acompañado de sus tres hijos. También participaron 18 integrantes de la fundación Rosa Mexicano A. C., institución que presidía Montejo y que fundó con Dolores del Río en los 70 para cuidar a los hijos de las actrices del gremio.

468 ad