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Rompen maestros de la CETEG reunión en una sede legislativa

Rosalba Ramírez García

Chilpancingo

Maestros integrantes de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación en Guerrero (CETEG) irrumpieron ayer en el Instituto de Estudios Parlamentarios Eduardo Neri y encararon a ocho diputados locales y funcionarios estatales.
Después de fuertes recriminaciones de los profesores a los legisladores, éstos cedieron a la presión de los inconformes y aceptaron por escrito acudir a un debate público mañana en la plaza cívica Primer Congreso de Anáhuac de esta capital para explicar por qué avalaron la reforma educativa del gobierno federal.
A pesar de lo enardecidos que llegaron los profesores hasta la sala de juntas “Carlos Román” luego de un altercado físico con elementos de seguridad del Poder Legislativo y asistentes de los diputados, finalmente dieron “votos de confianza” a los representantes populares y los dejaron ir después de un par de horas de confrontación.
Debido a que no hay acceso a la sede del Poder Legislativo, el presidente de la Comisión de Gobierno, el perredista Bernardo Ortega Jiménez, quien dijo no saber qué quieren los maestros y que no dialogarían a menos que los inconformes “busquen una entrevista”, informó que la Comisión Permanente sesionaría en una sede alterna.
Para la sesión se había planteado el ex Congreso local, en el auditorio del Tribunal Superior de Justicia en el zócalo, pero las actividades se movieron al Instituto de Estudios Parlamentarios Eduardo Neri, donde desde las 10:30 de la mañana había iniciado la comparecencia del secretario de Desarrollo Urbano y Obras Públicas del estado, Jorge Enrique Díaz Jiménez, y el encargado del proyecto del Acabús, Jeovel Guinto González.
La comparecencia estaba en la etapa de preguntas (de los legisladores) y respuestas (de los comparecientes), cuando irrumpió en la sala de reuniones un elemento de seguridad del Congreso, quien alarmado anunció a los diputados y asistentes que “vienen los maestros de la CETEG”, pero se le hizo poco caso. Entonces insistió que “en dos minutos llegan aquí”, sin que nuevamente lo tomaran en cuenta ni los diputados ni los funcionarios ni el numeroso grupo de asesores que los acompañaban.
Los diputados que estaban presentes eran de la Comisión de Obras Públicas: el presidente Ricardo Barrientos Ríos, del PRD, Oliver Quiroz Vélez, de Movimiento Ciudadano, y Omar Jalil Flores Majul, del PRI; también estaban Abelina López Rodríguez, Evencio Romero Sotelo, Rubén Figueroa Smutny y Mario Ramos del Carmen, y afuera de la comparecencia Nicanor Adame Serrano.
La única medida que tomaron fue cerrar la puerta de la sala sin dar ninguna indicación a los encargados de la seguridad, quienes intentaron detener en la entrada a los manifestantes, lo que ocasionó empujones, jaloneos y golpes que encendieron los ánimos de los profesores.
A su llegada a la sala, los maestros tocaron la puerta mientras coreaban consignas; ninguno de los diputados propuso nterrumpir la comparecencia y decidieron ignorar a los maestros de la CETEG, mientras de manera pausada continuaban llamando a la puerta.
Ante la indiferencia de los legisladores, los profesores golpearon cada vez más fuerte la puerta de madera con varillas y sus propios cuerpos para intentar abrirla.
Adentro, a pesar de los micrófonos y bocinas el diálogo entre los diputados y comparecientes ya no se percibía por los gritos y golpes, pero los diputados pretendían continuar con la comparecencia sin dar una sola indicación a un guardaespaldas que era el único que buscaba la manera de impedir que abrieran la puerta.
La silla que colocó para intentar detener la puerta salió botada por los golpes, y hasta entonces dieron los diputados la orden de abrir; a su arribo los maestros reprocharon la falta de atención mientras uno de ellos arremetió directamente contra un reportero de Novedades Chilpancingo, Jorge Martínez Dionisio, golpeándolo en la cara porque en cumplimiento de su oficio realizaba desde adentro gráficas para captar el momento en que los profesores pedían una audiencia con los diputados.
Los profesores, armados con palos y algunas varillas, arremetieron y amenazaron con golpear a todos los asistentes, entre los que estaban trabajadores, reporteros, funcionarios y diputados.
Por una de las ventanas salieron algunas personas, entre ellas el diputado priista Omar Jalil Flores Majul; también se escabulló el perredista Nicanor Adame Serrano.

Vuelan vasos, platos y sillas

Adentro, vasos, platos y sillas fueron lanzados hacia los diputados y funcionarios; las mesas de manteles blancos y amarillos fueron utilizadas como barricadas por los que al fondo buscaban resguardarse.
“Que le digan al pueblo de Guerrero y al magisterio porqué atentaron en contra de la educación pública”, gritaba uno de los dirigentes; les explicaron que acudieron con intención de dialogar pero en la entrada “sus guaruras como perros nos quisieron golpear, nos mentaron la madre y nos cerraron la puerta”, y advirtieron que “si nos siguen tratando así, la reacción del magisterio será igual que la de ustedes”.
Burros, traidores, ignorantes, cobardes, brutos, maiceados y corruptos, fueron algunos de los calificativos con los que los profesores se refirieron en todo momento a los diputados, cuyos rostros estaban sin expresión.
Al frente del grupo de legisladores se plantaron Abelina López y Figueroa Smutny, y obligados por la situación tuvieron que escuchar a los profesores.
La única solicitud que los maestros plantearon fue un debate público en el que los diputados respondieran los motivos que tuvieron para votar a favor de la reforma educativa promovida por el presidente Enrique Peña Nieto.
Abelina López les recordó a los integrantes de la CETEG que el 10 de enero, cuando el Congreso local avaló la reforma educativa, ella se pronunció en contra y de la misma manera votó, y justificó el actuar de los profesores porque dijo que “es un reclamo legítimo” que se tenía que dar ante la agresión de las modificaciones aprobadas.
Los maestros reprochaban a los legisladores por no escuchar las inconformidades antes de avalar la reforma.
Figueroa Smutny pidió la palabra, y sin importarle la molestia de los profesores asistentes les dijo que había votado a favor de la reforma “porque representa beneficios a la educación”, lo que le costó insultos, amenazas de golpearlo y raparlo, y también que le lanzaran pedazos de papel a la cara sin que soltara sus manos que unía al frente.
Después los diputados aceptaron firmar una minuta por escrito; los maestros llevaron a los legisladores a la pequeña explanada del instituto, donde bajo el sol esperaron junto a los maestros a que los representantes redactaran el acuerdo en el que se especifica que mañana viernes en la plaza cívica Primer Congreso de Anáhuac de Chilpancingo acudirán los 46 legisladores y convocarán al gobernador Ángel Aguirre Rivero para que juntos expliquen por qué el Legislativo aprobó la reforma y por qué el Ejecutivo permitió que se violara la soberanía del estado con la “orden de Peña Nieto a los diputados para avalar la ley”.
Para ese momento ya había una relación tirante entre los maestros y Figueroa Smutny, a quien le decían “junior”, “asesino” e “ignorante”, y finalmente ordenaron al hijo del ex gobernador Rubén Figueroa Alcocer redactar a mano la minuta.
El documento, falto de elementales signos de puntuación, con algunas faltas de ortografía y mezcla de mayúsculas y minúsculas, fue firmado por los diputados; el único que se resistía “por la falta del sello” era Evencio Romero.
Este último diputado y ex promotor de la presa hidroeléctrica La Parota en el sexenio de Zeferino Torreblanca, fue objeto de bromas entre los profesores, que ante su molestia le quitaban su sombrero y le colocaban uno de palma, pero después de su renuencia terminó firmando el documento.
El acuerdo fue un debate público entre los legisladores y el magisterio en temas específicos, como son las reformas a los artículos tercero y 73 de la Constitución, en la plaza cívica de Chilpancingo mañana a las 11 de la mañana.
Los profesores advirtieron que si los diputados no cumplen el punto de acuerdo las acciones serán radicalizadas, “les estamos dando la oportunidad de que nos expliquen, que asuman su responsabilidad y se reivindiquen con el magisterio”, les decían de frente a los legisladores.
En las inmediaciones del instituto había distribuidas patrullas de policías antimotines que fueron enviadas por el secretario de Gobierno, Humberto Salgado Gómez, a petición del presidente de la Comisión de Gobierno, Bernardo Ortega Jiménez, informaron algunos legisladores.
Tras firmar la minuta y estar dos horas bajo el sol, los maestros obligaron a los legisladores a salir del instituto para que los acompañaran al plantón que tienen en el Congreso local, donde los manifestantes hicieron vallas para no dejar ir a los diputados.
Pero sólo los hicieron caminar dos cuadras cuando la comitiva de la región de La Montaña intercedió por los diputados para que los dejaran ir, bajo el compromiso de que asistieran al debate público de mañana.
Ahí concluyó la retención de los diputados; algunos esperaron a que sus choferes los recogieran y se refugiaron cerca de las pa-trullas de policías antimotines.

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