Son frecuentes en La Montaña las menores embarazadas que dan a luz bebés prematuros y débiles
Sergio Ferrer
Tlapa
El Hospital de la Madre y el Niño Indígena Guerrerense recibe con regularidad casos de menores de edad que resultan embarazadas y cuyos productos nacen prematuramente, débiles o incluso mueren.
Dentro de esta situación existen púberes que han sido violadas en los municipios de Metlatónoc o Alpoyeca.
Dos casos, que se conocieron de manera excepcional al ser el personal del hospital discreto de la situación de las pacientes, son el de una adolescente de 15 años cuyo bebé nació a las 24 semanas pesando 600 gramos por lo que están en terapia intensiva y requiere constante atención, cuidados y amor.
Otro caso es el de un bebé producto de una violación a una niña na savi de 13 años. “ Se debe romper las cadenas que originan estos hechos, las malas condiciones de vida, la cultura de la venta de niñas, trabajando con el monitoreo a los centros de salud y la medicina preventiva porque falta mucho por hacer, falta también educación y mejorar las condiciones de vida de las mujeres”, declaró la médica Elizabeth Moctezuma Rodríguez, originaria de la Costa Chica.
“No se necesita que traiga minifalda, el simple hecho de no contar con un baño dentro de la casa y usar uno colectivo expone a las niñas al riesgo de que sean atacadas”, ejemplificó un médico.
Las madres jóvenes son atendidas en epidemiología para saber si adquirieron alguna infección luego del ataque, buscar que tengan apoyo sicológico o sean canalizadas hacia otras instancias para su atención.
En todas las áreas del Hospital de la Madre y el Niño Indígena hacen falta médicos, médicos especialistas y enfermeras, además de infraestructura.




