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Estrena el director Fernando Trueba en Guadalajara su cinta El artista y la modelo

Oliver Zazueta / Agencia Reforma

 

Guadalajara

 

Con orgullo, Fernando Trueba rechaza toda la parafernalia de los tiempos modernos, no filma películas de la etapa contemporánea porque tendría que hacer escenas con gente usando el ordenador, hablando por móvil o mandando mensajes.

Por el contrario, el cineasta español, director de Belle Epoque y Chico Rita, adora los tiempos pasados, así lo muestra en mucha de su filmografía y lo hizo en la cinta que estrenó ayer en una gala dentro del Festival Internacional de Cine en Guadalajara, El artista y la modelo.

“Cuando haces una película de época hablas de las debilidades humanas de una manera más libre, puedes fantasearla sin tener que estar contando el detalle cotidiano de la realidad, que es muy aburrido, por eso he repetido las películas de época”, expresó el director de La niña de tus ojos.

Trueba hizo acto de presencia ayer dentro de la inauguración del Talent Campus, donde impartió, ante un auditorio lleno, una charla llamada El cineasta y la musa, en la que hizo un recorrido por su carrera y habló un poco sobre su reciente filme, el cual  retrata la relación entre un viejo escultor y una joven refugiada española que se convierte en su musa.

“Todas las películas son personales, lo que sí es en esta hablo un poco más en primera persona de lo que soy, hay opiniones mías de una manera más directa que en otras, quizá porque el personaje lo permitía más y se encontraba cerca de mi en muchos aspectos”, dijo.

Para filmar El artista y la modelo, Trueba aseguró que tuvo que remontarse a su infancia, cuando soñaba con ser pintor y miraba a su hermano pintar. Recordó además que era un niño loco que coleccionaba recortes de obras de Picasso, mientras otros niños coleccionaban cromos.

Atención especial mereció su cinta más exitosa Belle Epoque (1992) con la cual ganó un Oscar y donde reunió a talentos del naciente cine español de la transición como Maribel Verdú, Penélope Cruz y Jorge San, la cual escribió junto a Rafael Azcona, durante algunos años que compartieron juntos la mesa de un restaurante, semana tras semana.

“Esta fue una película que tres o cuatro veces tuvimos que cancelar, porque nadie creía en el proyecto. Yo me sentía bastante incomprendido, porque decía ‘no han entendido la película que quiero hacer’. Para mi esta película era una película impresionista, una celebración de la vida, no era una película negra, era una especie de fantasía. Era un musical latente y reprimido, que está a punto de estallar”, expresó.

De este filme quedó en el anecdotario que Trueba le agradeció el Oscar a Billy Wilder, porque no podía agradecerle a Dios, pues no creía en él. Días después, el cómico le habló diciéndole que era Dios.

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