Octavio Klimek Alcaraz
Cuenta Pública 2011 y lo forestal
Me permito dar a conocer la Auditoría de Desempeño de la Comisión Nacional Forestal (Conafor), que se presenta en el Informe del Resultado de la Fiscalización Superior de la Cuenta Pública 2011, dado a conocer el 20 de febrero por la Auditoría Superior de la Federación (ASF). El Informe se encuentra disponible en la página electrónica http://www.asf.gob.mx
La ASF indica, que “en el 2011, la Conafor erogó 6 mil 653 millones 686.7 pesos, superiores en 3.6 por ciento (237 millones 074 pesos) al presupuesto aprobado, de los que el 62.7 por ciento (4 mil 172 millones 029.1 pesos) fue para los programas ambientales, el 34.2 por ciento (2 millones 276 mil 974.4 pesos) para los programas de carácter económicos y el 3.1 por ciento (204 millones 683.2 pesos) para gastos de operación.”
El presupuesto ejercido en 2011 en los programas ambientales por 4 mil 172 millones 029.1 de pesos fue superior al presupuestado en 8.4 por ciento (3 mil 850 millones 393.9 pesos) y se distribuyó en programas de conservación y reforestación, 71.6 por ciento (2 mil 987 millones 511.7 pesos), y de restauración, 28.4 por ciento (1 mil 184 millones 517.4 de pesos).
Las consecuencias de estas asimetrías en el ejercicio presupuestal son como se señala en la nota del Grupo de Financiamiento para Cambio Climático –Zuñiga, I. y A. Ávila-Akerberg, (2012), La lucha contra el cambio climático requiere un presupuesto dirigido al manejo y producción forestal sustentable, Grupo de Financiamiento para Cambio Climático México pp. 2– que: “La política y el presupuesto público, aplicado al sector durante los últimos años ha privilegiado la conservación pasiva de los bosques y selvas (Pago por Servicios Ambientales) y la reforestación improductiva, en detrimento de la producción forestal. Esto ha provocado una caída de la producción maderable de un 30 por ciento –creando un déficit comercial superior a los 5 mil millones de dólares anuales–, la permanencia de la tala ilegal, la pérdida de empleos en las regiones forestales, y un incremento anual de subsidios forestales improductivos difíciles de mantener en el tiempo.”
Este comentario, es convalidado por la Auditoría de la ASF, que determinó siete observaciones las cuales generaron 11 recomendaciones al desempeño, señalemos las 10 principales recomendaciones:
Dos tienen que ver con la planeación y programación de la Conafor, ya que se debe de revisar, analizar, y en su caso, modificar los indicadores de la matriz de indicadores para resultados de los programas presupuestarios a su cargo. En la Auditoría se señalan un problema recurrente de elección inadecuada de indicadores programáticos, que impiden en muchos de sus indicadores justificar los seis criterios para su elección: claridad, relevancia, economía, monitoreable, adecuado y aporte marginal.
Además se evidencia que los programas presupuestarios de la Conafor no están debidamente alineados con los programas que opera mediante el Proárbol. Al respecto, la ASF recomienda también a la Conafor, que en la matriz de indicadores para resultados que se elabore para cada programa, se incluya los indicadores estratégicos y de gestión suficientes y adecuados para evaluar el cumplimiento de los objetivos de cada uno de ellos.
Estos problemas en la planeación y programación se reflejan en el siguiente comentario de la ASF. Conforme a la Auditoría, “los apoyos que la Conafor otorgó para conservar, restaurar y aprovechar los recursos forestales fueron marginales, ya que para efectos de conservación de los recursos forestales se logró cubrir apenas el 0.6 por ciento (560.8 mil hectáreas) de la superficie determinada como potencial (92 mil 905.0 hectáreas); en restauración, la superficie atendida mediante los apoyos representó el 6.2 por ciento (41.6 mil hectáreas) de la superficie determinada como dañada por plagas y enfermedades (675.9 mil hectáreas), y en relación con el aprovechamiento, la entidad fiscalizada destinó apoyos para el 0.9 por ciento (464 mil 7 hectáreas) de la superficie susceptible de recibir apoyos (53 mil 506.4 hectáreas).”
Además, la ASF señala que, en 2011, los apoyos que destinó la Conafor mediante el Proárbol para la conservación, la restauración y el aprovechamiento de los recursos forestales siguió una estrategia basada en la atención de las solicitudes presentadas en las entidades federativas, en lugar de privilegiar los estados con mayor superficie potencial y de mayor prioridad. En consecuencia, la ASF recomienda que la Conafor redefina su estrategia de apoyos de los programas de ProÁrbol, a fin de que éstos se focalicen hacia las zonas prioritarias de atención que permitan avanzar hacia la conservación, restauración y aprovechamiento sustentable de los recursos forestales.
Relacionado a ello, en el peor de los mundos posibles un instrumento de política forestal fundamental es claramente observado, el Inventario Nacional Forestal y de Suelos. Con relación a la conservación, la ASF determinó, que en 2011 no se logró conformar el Inventario Nacional Forestal y de Suelos 2004-2009, ya que para ese año sólo cinco (15.6 por ciento) de las 32 entidades federativas establecieron su inventario estatal forestal y de suelos, por lo que se careció del instrumento de política forestal que permitiera conocer información precisa y actualizada sobre la cuantía, ubicación y condiciones de los recursos forestales del país, así como evaluar el impacto de la política en términos de reducir la pérdida de superficie forestal. Por ello, la ASF recomienda primeramente, que la Conafor elabore un programa de trabajo de mediano plazo con objetivos, metas, indicadores, tiempos de ejecución y responsables de su implementación, para impulsar que las entidades federativas realicen los inventarios estatales forestal y de suelos, que permita establecer el Inventario Nacional Forestal y de Suelos. Además, la ASF recomienda, que la Conafor instrumente mecanismos de coordinación o colaboración con los gobiernos estatales para propiciar la elaboración de los Inventarios Estatales Forestal y de Suelos, que permitan concretar el Inventario Nacional Forestal y de Suelos.
Con las estimaciones efectuadas por la ASF, se estableció que en el último periodo 2002 a 2007 la superficie forestal del país disminuyó a una tasa media anual de 0.3 por ciento (357.1 mil hectáreas), al pasar de 141 mil 812.6 hectáreas en 2002 a 140 mil 027.2 hectáreas en 2007. También disminuyó la vegetación primaria durante el mismo periodo a una tasa media anual de 0.5 por ciento (496 mil 4 hectáreas), al pasar de 99 mil 659.1 hectáreas en 2002 a 97 mil 177.1 hectáreas en 2007. Mientras que la vegetación secundaria se incrementó en ese periodo en 0.3 por ciento (139.3 mil hectáreas), al pasar de 42 mil 153.5 hectáreas en 2002 a 42 mil 850.1 hectáreas en 2007. Conforme a las estimaciones de la ASF para los años de 2008 a 2012, en las que de continuar con las mismas condiciones, la vegetación primaria perderá 2 mil 637.4 hectáreas, mientras que la vegetación secundaria podría ganar en el periodo 1 millón 594 mil .7 hectáreas. Por ello, la ASF recomienda a la Conafor, que desarrolle una estrategia en coordinación con las instancias federales y estatales responsables de las acciones para la conservación de los recursos forestales, que eviten la degradación y deforestación de los bosques y selvas del país.
En materia de restauración, en 2011, mediante el programa de prevención de incendios forestales, la Conafor registró el combate de 12 mil 113 incendios forestales que afectaron una superficie de 956 mil 404.8 hectáreas, lo cual significó la afectación de 79.0 hectáreas por incendio, por lo que no se alcanzó la meta de que la superficie afectada por incendio fuera de 30.0 hectáreas. Se verificó que los programas de prevención de incendios no han logrado los resultados esperados, ya que de los 12 mil 113 incendios registrados en 2011, el 98.0 por ciento (11 mil 874) fueron provocados por el hombre. La ASF realiza tres recomendaciones al respecto, en la primera señala, que la Conafor debe elaborar un estudio respecto de las zonas de mayor riesgo de ocurrencia de incendios provocados por le hombre, y a partir de ello, con apoyo de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente y las instancias estatales y municipales que corresponda, instrumente una estrategia para reforzar la vigilancia en dichas zonas, a fin de inhibir los incendios de este tipo, fenómenos que afectan la pérdida de la superficie forestal. En la segunda recomendación de la ASF, se reitera, que la Conafor debe fortalecer sus campañas de prevención de incendios forestales en los lugares donde se registren los mayores riesgos de incendios provocados por el hombre. La tercera recomendación de la ASF es para que la Conafor revise y analice la pertinencia de continuar con la aplicación del indicador “Superficie promedio afectada por incendio” y, en su caso, se modifique para reportar el impacto de las acciones en las que incide de manera directa en el combate de los incendios.
En materia de aprovechamiento de recursos forestales, la Conafor no realizó la valoración de los bienes y servicios ambientales que generaron los ecosistemas forestales que apoyó mediante el Proárbol. Por ello, la ASF recomienda que el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático, en coordinación con la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, conjuntamente con la Conafor, elaboren un programa de trabajo para definir e instrumentar la metodología para valorar los bienes y servicios ambientales, a fin de evaluar el impacto de los apoyos otorgados por servicios ambientales.
En conclusión, es necesario hacer correcciones fundamentales en el trabajo de la Conafor. Al inicio de este nuevo sexenio federal esto es una gran oportunidad de realizarla.




