Humberto Musacchio
LA REPÚBLICA DE LAS LETRAS
Con un abrazo para Pepe Gordon y Barbarita Jacobs.
¿Quiénes merecen Bellas Artes?
La reciente velación de Carmen Montejo en el Palacio de Bellas Artes ha vuelto a avivar una vieja polémica: ¿Quiénes merecen recibir homenaje en el más importante recinto cultural del país? Para el autor de esta columna no son discutibles los méritos de la señora Montejo, egresada del Actor’s Studio, dramaturga, autora de un manual de actuación y profesional de la escena que recibió reconocimientos tales como un Ariel por coactuación, una Diosa de Plata y un Ariel de Oro por trayectoria, entre otros. Nacida en Cuba, doña Carmen contribuyó a que la gente de teatro abandonara el tradicional ceceo que se acentuó con la llegada de los republicanos españoles y los actores mexicanos empezaron a hablar precisamente como mexicanos. Su trayectoria enriqueció nuestra vida teatral y cinematográfica y es muy merecido el homenaje que recibió de las autoridades culturales del país. No es el caso de otras personas que han recibido el mismo honor y por eso debe constituirse un comité de ciudadanos respetables y enterados que decidan quién tiene derecho al honor de ser velado en Bellas Artes. De paso, se podría facultar al mismo órgano para evitar las cada vez más frecuentes pachangas que tienen al Palacio como sede y lo han ido convirtiendo en el “Teatro Blanquito”, como le llamaba el gran Sergio Magaña. Por supuesto, habrá de impedirse que cantantes faranduleros –generalmente recomendaditos de “muy arriba”– ocupen el máximo escenario.
Arrancó Cultura del GDF
El viernes, por internet, llegó a esta columna la programación de la Secretaría de Cultura del gobierno capitalino, la que incluye un ciclo de conferencias en el Museo de los Ferrocarrileros, un anuncio de la habitual temporada de la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México, la exhibición de documentales en el Museo Nacional de la Revolución, una obra de teatro o recital de tango de a 130 pesitos la entrada en el foro A Poco No (así se llama) y la presentación de Regina Orozco y la inmensa Omara Portuondo en el lejano Faro de Oriente y no en el Zócalo, como se hace con las estrellitas de la televisión. El programa destacaba el Teatro de Estreno en Plazas Públicas, que el sábado proyectó simultáneamente en las 16 delegaciones Una vez en Hamelin y El Kame Hame Ha (???) en pantallas gigantes, con cañones de TV y sonido alquilado; con entrada libre, pero sin publicidad. El firmante de esta columna se dio una vuelta por el Parque de los Venados, los Leones de Chapultepec y el Monumento a la Revolución. En los primeros sitios el sillerío estaba desierto, con apenas 20 o 30 asistentes que no se quedaban mucho tiempo sentados y en el Monumento a la Revolución, donde la soledad era más patética por la falta de sillas y había apenas una familia sentada en el suelo. En fin, se prefirió alquilar equipo para favorecer a un solo grupo teatral (no se dijo qué grupo es ni quiénes lo integran) y proyectarlo en pantalla gigante. Cabe preguntar: ¿No hubiera sido mejor dar empleo a los muchos teatreros que hay en esta ciudad y llevar el espectáculo en vivo a la gente?
Enrique Bátiz por él mismo
Un boletín de la Orquesta Sinfónica del Estado de México dice sobre el director de este conjunto, Enrique Bátiz Campbell: “es un destacado pianista y director de orquesta… Durante su juventud, hubo quienes le crearon una rivalidad frente al extinto Eduardo Mata, otro insigne director, fallecido de manera prematura y trágica. Como quiera que sea, Bátiz ha sabido forjar una trayectoria que no ha estado exenta de críticas y enemistades, sobre todo contra (sic) aquellos personajes, a quienes el propio maestro califica de ignorantes e incluso chauvinistas… Enrique Bátiz es un artista en plenitud de facultades y vivencias. Contrariamente a lo que muchos expresan de él, su trato personal es cordial, sus maneras finas y ecuánimes. Se dirige con respeto a su interlocutor, esbozando una sonrisa de vez en vez, sobretodo, cuando se le hace mención de la crítica en México. Aun así, jamás pierde la compostura, su equilibrio frente a la orquesta encuentra un símil en su actitud frente a la propia vida. Situado más allá del bien y el mal, el maestro Bátiz ha sorteado toda clase de obstáculos, logrando construir una trayectoria envidiable y brillante. Atrás quedo la inquietud por el ‘aplauso fácil’, el músico y director mexicano, recuerda sus primeros años en la música, desvirtuando con su gran talento, las voces escépticas de una crítica nacional, carente de conocimiento y profesionalismo.”
De realidades y ficciones
El regiomontano José Garza, doctor en periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, es el autor del libro De realidades, ficciones y otras noticias, obra que aparece con el subtítulo de Estudios sobre reportajes ejemplares: información, creación y escritura, coedición del sello Diáfora y la Fundación Manuel Buendía. Es un conjunto de ensayos que buscan facilitar el entendimiento del periodismo y propiciar un mejor ejercicio profesional mediante el fortalecimiento de la capacidad narrativa, un empleo más preciso del lenguaje y un trabajo concienzudo de verificación de las fuentes, algo que no es tan frecuente como podría suponerse.
Breviario…
Pasado mañana, miércoles, a las 7 de la noche, la tertulia chocolatera del Grupo Tacuba tendrá como invitado al trovador y compositor Cruz Mejía. Como siempre, por 50 pesitos los asistentes tendrán derecho a chocolate, café, pan, vino y, sobre todo, charla sabrosa y canciones que a Cruz Mejía le salen del alma. @@@ El jueves, a las 18 horas, en la sala Alfonso Reyes de El Colegio de México, se presenta el libro Testimonios y remembranzas. Mis recuerdos de los últimos meses de la guerra de España, de Fernando Rodríguez Miaja. Con Javier Garciadiego como moderador, serán comentaristas Néstor de Buen, Lourdes Franco Bagnouls, Jaime Serra Puche, Fernando Serrano Migallón y el autor. @@@ En el teatro Coyoacán, el próximo viernes a las 8 de la noche, se estrena Entre videos te veas, obra escrita, dirigida y actuada por el gran Willebaldo López, uno de los pilares de nuestra dramaturgia. Lo acompañan en escena los actores Mariana Brito y Salvador Álvarez.




