Da un nuevo impulso a la cultura en Acapulco la reapertura de Demina
Aurélie Daly
La reapertura de Demina Laboratorio de Artes dio un nuevo impulso a la actividad cultural del puerto.
Cerrado desde noviembre pasado, el espacio cultural regresó a su ubicación original en la calle Velázquez de León, número 2, segundo piso, arriba de la Farmacia Moderna y frente al Café Wadi en la colonia Centro, y multiplicó los eventos durante una semana, con proyección de cine, por ser una de las sedes del Festival Ambulante Gira de Documentales; la exposición de artes visuales El ojo avizor; el último taller del programa de coinversión del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, Minitemporalidad.es y una presentación de Acapulquito Reggae para cerrar las diversas actividades.
La encargada del espacio, Jeanette Rojas Dib, se dijo en entrevista muy satisfecha de esta reapertura. Recordó la creación del Demina 1 en 2010 y las primeras realizaciones que hicieron en ese espacio.
“Por mi parte, como artista, fuera de cualquier cuadro del Instituto Guerrerense de la Cultura, estoy muy contenta de que pudimos reabrir y de haber logrado tantas colaboraciones durante esta semana. Gerardo (León Naranjo) (quien organizó la exposición El ojo avizor) siempre ha estado. El Demina abrió el 13 de marzo de 2010. En un principio recibimos apoyo de parte del IGC para realizar un happening con Acatiki bajo el mar. Luego, hubo dos eventos, Acapulco no es California y Creación en movimiento con becarios del Fonca; no cabía en la galería Ixcateopan y en esta época no existía la Gran Galería. No se qué tanto haya influido Demina en la creación de la Gran Galería. Demina es un espacio independiente, aunque funciona a través de diversos apoyos, desde un apoyo de la Comex hasta ferreterías que nos ayudaron; de todo un poco. Hubo diversos apoyos, por parte del IGC, por parte de regidores y diputados, pero nunca hubo un apoyo fijo”, explicó.
Detalló sobre las personas involucradas en el proyecto, e insistió sobre el papel importante que cada uno tuvo en la creación y permanencia del espacio.
“Ulises (Barreda) fue el primero, antes que nadie. Me ayudó a limpiar el edificio que estaba lleno de basura. Después conocí a Gerardo que empezó a impartir talleres para niños y adultos de manera regular. De los miembros fundadores del proyecto se encuentran Paola Violentes, Samia Egan, Natalia Velazco Placencia, Oscar Garza, Cristina Navarrete y Luis Alberto Díaz. Ellos son los fundadores, luego se sumaron otras personas, algunos de manera constante, otros de manera episódica”.
Justificó los cambios de ubicación y las dificultades que tuvieron que enfrentar antes de poder reabrir recientemente.
“Queríamos continuar con el proyecto pero no podíamos pagar la renta de un espacio tan grande. Nos cambiamos a Universidad porque era más barato. Demina 2 nos permitió mantener viva la acción, con el cineclub, los talleres de Gerardo, un par de exposiciones y algunos conciertos. Permanecimos alrededor de seis meses ahí. El Demina 3 (en Costa Azul) se pudo abrir gracias a una beca que me gané, de coinversión del Fonca con la que pude tener un proyecto constante hasta noviembre pasado. El único momento en que no ha habido Demina fue entre noviembre 2012 y ahorita. Ya no era posible por cuestiones de financiamiento”, precisó.
Asimismo explicó que la reciente reapertura del lugar permitió plantear otras posibilidades gracias a nuevas voluntades involucradas.
“Ahorita, la idea es de tener un evento cada mes o cada dos meses. Hay un grupo más grande de personas interesadas para que siga adelante, no solamente por la parte artística sino también del lado de la producción y de las relaciones públicas. Es un espacio independiente, es lo que se quiere de este espacio. Nunca ha sido un negocio, ni siquiera hubo la intención. La idea es que sea autosustentable, que se genere el capital necesario para que esté abierto, que haya un grupo consolidado y un programa de talleres permanentes con cuota de recuperación, con una parte para los maestros y el resto para el espacio, para pagar el agua, la luz y la renta”.
Explicó cómo Demina se convirtió en una de las sedes del Festival Ambulante Gira de Documentales, por segundo año consecutivo.
“Para la primera edición, ellos investigaron y me mandaron un mensaje por Facebook, luego preguntaron en el IGC, nos localizaron y se acercaron, así escogieron el Demina 3. Este año, me volvieron a contactar pero ya no teníamos el mismo espacio. Los llevé a visitar el Demina 1 del Centro y les pareció estupendo”, dijo Jeanette, debido a la ubicación y amplitud de las instalaciones adaptadas para exposiciones e incluso para sala de proyección.




