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Jaime Castrejón Diez

Pragmatismo del poder

Siempre que empieza un gobierno, los primeros cien días son reveladores de lo que don Daniel Cosío Villegas llamaba el estilo personal de gobernar.  Después de las épocas del priismo autoritario en donde también se fueron desarrollando estilos personales de gobernar empezó a haber un estilo que se imponía desde el principio.  La primera alternancia, con la llegada de Vicente Fox, el estilo no fue realmente de apertura sino más bien de una campaña continua tratando de justificar sus acciones y tomando siempre como referencia el viejo PRI al que acababa de derrotar. El caso de Calderón fue diferente, aún cuando volteaba al pasado para golpear a la época autoritaria del priismo; pero ejerciendo lo que podríamos llamar el panismo autoritario. No había gran diferencia, al contrario cada vez más se acercaba a las posiciones del PRI aún cuando en su caso no contaba con el apoyo del Congreso por lo que se enfrascó en una lucha constante, pero buscando la forma de establecer su orientación como la ideología permanente de nuestro país. De hecho se perdían los hilos del poder.
En esa época en que el priismo estuvo fuera del poder se desarrolló una lucha entre el Poder Legislativo y el Ejecutivo que trataban de imponer sus condiciones y favorecer naturalmente a sus ideologías. Pero al paso del tiempo el panismo del presidente Calderón encontró una oposición real en los gobernadores, porque estos acostumbrados a tener línea directa del Presidente de la República y de repente verse sin influencias y cortados del cordón umbilical de Los Pinos formaron lo que ellos llamaron Conferencia Nacional de Gobernadores, la Conago, a esta Institución ya formada el Presidente Peña Nieto la aglutinó como un instrumento más para establecer su estilo de gobierno. Ya la Conago no es un instrumento de oposición a la Presidencia sino al contrario, ya no tiene un papel propio, entonces los aglutina hacia el concepto del Pacto por México y divide a los gobernadores por grupos y pone a algunos de sus secretarios de Estado para coadyuvar a la acción de los gobernadores. Como quiera que se vea es un mecanismo de control. Esto es un uso de instrumentos ya establecidos institucionalmente para aglutinarlos y tratar de integrarlos todos en teoría al Pacto por México, pero en realidad a fusionar los distintos grupos ideológicos en uno solo para que se haga más fácil la labor de establecer políticas de gobierno.
Es necesario recordar que muchos de los candados que hoy se quitaron fueron puestos por los jerarcas priístas para frenar los cambios que pretendía hacer el Presidente Ernesto Zedillo durante su mandato con la política de “la sana distancia”. Fue entonces cuando se frenaron los cambios de apertura en el sector petrolero y se bloqueó la aplicación del IVA a alimentos y medicinas. Los cambios que se acaban de dar en los estatutos del partido son parte del pragmatismo del nuevo estilo de gobernar, es lo que llamaron quitarle la camisa de fuerza a la política, que es parte de este nuevo estilo personal.
Es natural que después de doce años fuera de la presidencia sea necesario hacer cambios que restituyan los instrumentos para gobernar y muchos de ellos deben corregir lo que en su momento confrontó al gobernante con su partido. Esta circunstancia tensó las relaciones entre gobernante y partido, lo que propició la alternancia. Al recuperar el PRI el poder, el presidente tiene que afinar sus instrumentos de trabajo, ya sea el partido, el Legislativo o el sistema judicial.
La espectacular caída de la lideresa del SNTE Elba Esther Gordillo viene a confirmar el estilo del Presidente Peña Nieto, recuperar el poder. Al anunciarse la reforma educativa se veían dos aspectos, el educativo y el sindical, parecía inevitable una verdadera lucha. La caída de la profesora viene a aclarar una situación: no se compartirá el poder. De hecho, el Presidente Peña Nieto está recuperando los hilos del poder.

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