Juan Carlos Moctezuma R.
Ambulante o la vida real documentada
(Primera de dos partes)
Del 22 al 28 de febrero pasado llegó a las salas de cine y espacios públicos de Acapulco, Ambulante, Gira de Documentales, un festival fílmico que toma el pulso al género con una precisa selección de las producciones recientes de distintas naciones, pero también con un espíritu revisionista que incluye relevantes creaciones del pasado.
En esta ocasión el festival –creado por Gael García y Diego Luna– programó un par de proyecciones en Taxco y la capital Chilpancingo.
La edición 2013, que incluyó en su programación diez estados y la ciudad de México, comenzó el 8 de febrero y terminará el 9 de mayo.
La muestra llegó por segunda vez a tierras sureñas impulsada por el Instituto Guerrerense de la Cultura y en esta ocasión –a diferencia del año anterior–, presentó el contenido total del programa.
Entre las secciones principales destacaron las de Reflector y Sonidero; la primera de ellas centrada en documentales de reciente producción que fueron aclamados por la crítica y el público; y la segunda, una de las más disfrutables debido a que se centra en el registro de temas relacionados con la música.
Reflector
Cómo sobrevivir a una plaga es el detallado relato de la forma en que la comunidad gay estadunidense tuvo que enfrentar las políticas de George Bush padre que, lejos de ayudar a la primera generación de afectados por el virus del sida se empeñó en minimizarlos y tratar de dejarlos fuera de la ayuda oficial.
Asistimos a las primeras de sus reuniones, registradas por las cámaras de video de los miembros de esa comunidad, afectados o no por el virus, así como especialistas heterosexuales, quienes en 1987 fundaron la organización Act Up (acrónimo de Aids Coalition to Unleash Power), un grupo de acción directa cuyo fin era conseguir legislaciones favorables, promover la investigación científica y la asistencia a los enfermos, hasta conseguir todas las políticas necesarias para alcanzar el fin de la enfermedad.
Sobriamente narrado como un documental periodístico, la cinta registra la lucha de varios de los fundadores de este movimiento –algunos de los cuales murieron y otros siguieron con vida–, intercalándolos con entrevistas actuales.
Momentos clave de la lucha por conseguir la cura contra el sida son repasados en la cinta: desde la manifestación que en 1987 hicieron 250 de sus miembros en Wall Street y Broadway pidiendo mayor acceso a las drogas experimentales contra el sida y para que se coordinara una política nacional para luchar contra la enfermedad, hasta una de sus manifestaciones con más éxito (tanto en términos de tamaño como de cobertura en los medios de comunicación estadunidenses) al conseguir cerrar en 1988 las oficinas de la Administración para las drogas y alimentos, FDA, durante todo un día. Además de la irrupción en la campaña presidencial de Bill Clinton, cuando uno de sus miembros encaró al candidato demócrata iniciando un intercambio de palabras e ideas sobre el tema y que puso en los reflectores de la política estadunidense el candente tópico.
No por nada fue una de las fuertes candidatas a ganar el Oscar en la categoría en la pasada entrega de la estatuilla.
Sin duda el registro en videos caseros de varios de los miembros de la organización que nunca llegaron a ver cristalizado su sueño de encontrar una cura para la enfermedad que padecían, es una de las partes más sensibles del documental.
En contraparte, ver en la pantalla los rostros de aquellos que lucharon por ese ideal, más de 20 años después con la enfermedad ya controlada o prácticamente curados, es la otra cara de la moneda.
Por todo ello Cómo sobrevivir a una plaga, dirigida por David France, fue una de las obras más trascendentes de esta sección.
En otro extremo temático se encuentra la cinta danesa Expedición al fin del mundo, una reflexión sobre la naturaleza humana situada en uno de los puntos clave del deshielo, el noreste de Groenlandia, un lugar que de solitario parece que nunca ha sido pisado por el hombre.
Hasta allá llega un equipo formado por científicos, humanistas, artistas, pensadores y, por supuesto, marineros, para hacer un registro relacionado con cada una de sus disciplinas.
En medio de la magnificencia del paisaje, los expedicionarios se cuestionan temas como la evolución de las especies, los riesgos del sobrecalentamiento global, el papel del arte en el desarrollo de la humanidad y las grandes preguntas que el hombre se ha hecho desde siempre: ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos?
El documental proyecta de una manera casi poética las situaciones que seguramente vivieron con anterioridad grandes pioneros de la expedición como Charles Darwin, Roald Amundsen e, incluso, Neil Armstrong.
La lucha del hombre ante un entorno adverso, bien podría ser un subtítulo para este largometraje de proporciones épicas.
La reina de Versalles es, por su parte, fábula y tragedia del American way of life.
Pensada como un documental cuasi anecdótico sobre el capricho de un mogul de los bienes raíces que se empeña en construir la residencia más grande de Estados Unidos, tras el crack de ese mercado en 2010, la historia deviene en la forma en que el multimillonario David Siegel tiene que afrontar las cuantiosas pérdidas que ponen en riesgo su imperio.
En medio de ese caos financiero, resalta la figura de su esposa Jackie, una ex participante de concursos de belleza, cuyo universo gira en torno al hiperlujo y las excentridades –además del colágeno y las operaciones estéticas– quien vive la fantasía americana de la riqueza sin límites.
Así, de una época de bonanza que le permitió construir un hotel de tiempo compartido en el corazón de Las Vegas y convertirse en pieza clave del triunfo de George Bush hijo en Florida –aunque no necesariamente de forma legal, como lo reconoce socarronamente en una parte del documental– Siegel termina viviendo con su amplia familia en una mansión común y corriente –si se le puede llamar así a una residencia average– y vendiendo parte de su amado hotel en el desierto de Nevada.
Pero lo que destaca de esta obra es la crítica que un millonario hace al sistema financiero estadunidense, algo poco común pero entendible si la crítica viene de uno de ellos caído en desgracia.
Por cierto, el título que da nombre al documental se refiere a la esposa de Siegel y a la casa que pretendían construir a semejanza de un palacio de Versalles, con el toque americano, claro está.




