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Música, amigos y la espada de Bolívar acompañaron a Chávez en su funeral

EFE

 

Caracas

 

El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, quien murió el martes tras luchar contra el cáncer, fue despedido ayer con honores por miles de venezolanos y mandatarios invitados en los funerales de Estado realizados en la Academia Militar.

En la ceremonia, el vicepresidente Nicolás Maduro prometió ante la urna del “comandante”, cubierta con una bandera nacional, “lealtad más allá de la muerte”.

Dentro del Salón de Honor de la Academia Militar varios jefes de Estado y de gobierno despidieron a su colega con sucesivas guardias alrededor de su ataúd.

Afuera, en la explanada del Paseo los Próceres, varios miles de simpatizantes, usando camisetas rojas, siguieron el funeral desde televisores colocados en las columna, derramando lágrimas cuando Maduro colocó sobre el féretro una réplica de la espada del Libertador Simón Bolívar.

No será una despedida total, pues el mandatario será embalsamado y exhibido en el Museo Militar, una instalación adyacente a la casa presidencia donde Chávez montó su cuartel de operaciones durante el fallido golpe de Estado de 1992. Los actos de ayer se consideran el adiós formal al líder bolivariano.

En el discurso de despedida, Maduro rindió homenaje al “presidente, padre y guía”, Chávez, y proclamó la presencia de “sus hombres, de pie, leales hasta más allá de la muerte”.

“Su alma y su cuerpo andan ahora por este universo expandiéndose, llenándose de justicia y amor”, dijo Maduro, que en un momento llegó hasta la voz entrecortada en medio de la emoción, al recordar a quien explícitamente lo designó como su sucesor.

Asimismo, aseguró querer buenas relaciones con Estados Unidos, pero basadas en el respeto de la soberanía, y dio la bienvenida a una delegación enviada por el presidente Barack Obama al funeral.

“Nosotros queremos, llamamos, a todos los pueblos de nuestra América, pero queremos relaciones de respeto, de cooperación, de paz verdadera. Nosotros queremos, y así lo escribió el comandante Chávez, un mundo sin imperios, sin naciones hegemónicas, un mundo de paz que respete el derecho internacional”, explicó.

Chávez mantuvo durante 14 años en el poder una relaciones tirantes con Washington, al punto que las relaciones están ahora a nivel de encargados de negocio.

Divididos en grupos, los presidentes de Cuba, Raúl Castro; Bolivia, Evo Morales; Nicaragua, Daniel Ortega; Ecuador, Rafael Correa; Chile, Sebastián Piñera; Costa Rica, Laura Chinchilla; Colombia, Juan Manuel Santos; El Salvador, Mauricio Funes; Guatemala, Otto Pérez; Honduras, Porfirio Lobo; México, Enrique Peña; Panamá, Ricardo Martinelli, Perú, Ollanta Humala; y Uruguay, José Mujica, permanecieron silenciosos durante minutos al lado del féretro.

También fueron incluidos en la lista el príncipe Felipe de España, el presidente de Bielorrusia, Alexander Lukashenko, y el de Irán, Mahmud Ahmadineyad, y primeros ministros de varios países del Caribe no hispanohablante. En cada caso, un locutor llamó a los invitados y el público los recibió con aplausos.

El presidente de Irán fue el hombre que más cerca estuvo del ataúd. Para verlo, los visitantes eran despojados de sus celulares y otros objetos. Ahmadineyad, se despidió dándole un beso al féretro.

El presidente iraní acarició sutilmente la bandera venezolana que cubría la caja y la besó brevemente antes de retirarse de la ronda que realizó frente a sus restos.

Previamente, Ahmadineyad había asegurado que Chávez “sigue vivo” y que su legado vivirá en los corazones de los venezolanos.

El controvertido gobernante persa realizó su ronda junto con otro polémico mandatario: el bielorruso Aleksander Lukashenko, considerado por algunos países como el último dictador de Europa.

Los seguidores de Chávez acudieron en masa al lugar, la mayoría de ellos con camisetas rojas y con la bandera tricolor venezolana. “La lucha sigue, la lucha sigue”, gritaban los grupos en las estaciones del metro.

El sepelio fue uno de los actos centrales del día, junto con la toma de posesión como presidente interino de Maduro, quien estará al frente del país mientras se organiza el nuevo proceso electoral.

 

El sello personal de Chávez

 

El de Hugo Chávez fue un adiós con el sello que le imprimió el presidente de Venezuela a sus 14 años de Gobierno: sin apego al protocolo, rodeado de amigos y familiares, entre acordes de música venezolana y con la guía de la espada del libertador caraqueño Simón Bolívar.

La solemnidad que presagiaba la presencia de una treintena de jefes de Gobierno y del príncipe Felipe de España al funeral del impulsor de la revolución bolivariana quedó relegada en una ceremonia que juntó a deportistas, artistas, religiosos pero sobre todo a amigos y aliados del promotor del socialismo del siglo XXI.

Un “Viva Chávez” lanzado por el orador del acto tras los acordes del himno nacional interpretado por la Orquesta Sinfónica y Coral Juvenil Simón Bolívar dirigidas por el laureado Gustavo Dudamel rompió, como en vida lo hiciera Chávez en algún acto público para saludar a un seguidor o dar una declaración, el ceremonial.

Después fue Mahmud Ahmadineyad, el presidente de Irán y que en más de una ocasión calificó como “querido hermano” a su par venezolano, quien al ser llamado para la guardia de honor junto al presidente de Bielorrusia, Alexandr Lukashenko, besó el féretro y se despidió luego tocándolo y con gesto con su puño cerrado.

La lista de personalidades que se dieron cita para despedir a Chávez demostró, además, los distintos ámbitos en los que el carismático jefe de Estado influyó: política, cultura, deportes y muchos de sus seguidores que continúan aún en las calles.

Desde el príncipe de Asturias a dignatarios sudamericanos y caribeños asistieron a la ceremonia celebrada en la Academia en la que Chávez estudió y donde ayer también se acercaron artistas como el estadunidense Sean Penn o el maestro José Antonio Abreu, responsable del Sistema de Orquestas venezolano.

El medallista de oro Rubén Limardo y el piloto de Fórmula 1 Pastor Maldonado se unieron al funeral, que igualmente contó con la presencia del obispo Mario Moronta, el pastor Alexis Romero y hasta el reverendo pastor y activista estadounidense Jesse Jackson.

Quizás el momento más emotivo para quienes conocieron al Chávez que nació en la región de los llanos venezolanos fue cuando sonaron los acordes de Corrida de Maisanta y Linda Barinas interpretadas por el cantante Cristóbal Jiménez.

Como “Maisanta” era conocido el bisabuelo de Chávez, Pedro Pérez Delgado, un caudillo popular de aquellos que eran alzados rápidamente al grado de general y que peleó contra la dictadura de Juan Vicente Gómez (1908-1935).

El Alma Llanera, considerado el segundo himno del país, y En Venezuela se incluyeron en el repertorio dedicado a un gobernante que en sus innumerables intervenciones públicas conjugó anuncios oficiales con interpretaciones a capella.

Ayer la ocasión dio pie para un relevo, esta vez con espada de Bolívar que encabezó en todo momento el cortejo fúnebre de Chávez y que fue recibida por el vicepresidente, Nicolás Maduro, que luego protagonizó una especie de pacto sobre el féretro junto a varios ministros.

“Chávez vive, la lucha sigue” retumbaba una y otra vez en una ceremonia de “hasta luego” al líder de la revolución bolivariana, cuyo cuerpo, embalsamado, quedará dentro de poco “eternamente” para sus seguidores.

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