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No cumplen la NOM el 65% de las unidades de hemodiálisis: investigador

Natalia Vitela Paredes / Agencia Reforma

Ciudad de México

El 65 por ciento de las unidades de hemodiálisis en donde se atienden enfermos con insuficiencia renal crónica son “malas o muy malas”, aseguró Malaquías López Cervantes, titular de la Unidad de Proyectos Especiales de la Facultad de Medicina de la UNAM.
En entrevista, el investigador señaló que la tasa de letalidad reportada en estas unidades fue cuatro veces más alta que en las clasificadas como “muy buenas”.
López Cervantes, quien coordinó el estudio Enfermedad renal crónica y su atención mediante tratamiento sustitutivo en México, indicó que las unidades de hemodiálisis “malas o muy malas” deberían ser sujetas de sanciones al no cumplir con los requerimientos que impone la Norma Oficial Mexicana para la Práctica de Hemodiálisis.
Sin embargo, explicó, la paradoja es que, si las sancionaran y llegaran a cerrar, la de por sí reducida oportunidad de recibir tratamiento disminuiría aún más.
El estudio, coordinado por la Facultad de Medicina de la UNAM, analizó 83 unidades de hemodiálisis de todo el país de la Secretaría de Salud, del ISSSTE, del IMSS, de Pemex, un hospital universitario y del sector privado.
Al promediar la evaluación de los procesos y resultados de las unidades y las características de infraestructura, la investigación concluyó que sólo 19 por ciento se clasificó como “buenas o muy buenas” y el 65 por ciento, “mala o muy mala”.
Mientras en las unidades denominadas “buenas y muy buenas” se observó que, en promedio, disponían hasta de cuatro médicos nefrólogos, dos médicos generales y 15 enfermeras, en las unidades con categoría “mala o muy mala” contaban, en promedio, con menos de un nefrólogo, 0.5 médicos generales y siete enfermeras.
La mayoría de unidades bien calificadas, 73 por ciento, correspondieron al sector privado y el resto al sector público. Sobre las muy malas, el estudio no identifica la institución en donde se encuentran.
Según la investigación, las carencias más importantes fueron la falta de información sobre el funcionamiento y las estructuras de las unidades de hemodiálisis y la ausencia de datos para evaluar la evolución y sobrevida de los pacientes que allí reciben tratamiento.
Los investigadores también evaluaron expedientes clínicos, y el promedio de sesiones por paciente en seis meses fue de 1.2, cuando el número mínimo de sesiones que deben recibir es de tres.
“Bajarle a ese mínimo es lo mismo que nada (…) La sobrevida es muy corta en las unidades de hemodiálisis porque las sesiones no se cumplen. La sobrevida de alrededor de 50 por ciento de pacientes con tratamiento es de seis meses, lo cual es muy bajo porque no se cumplen las sesiones”, indicó el especialista.
Aseguró que en otros países la sobrevida es de hasta seis años.

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