El cine de hoy sólo ilustra textos y no da cabida a la imaginación: Peter Greenaway
Rodolfo G. Zubieta / Agencia Reforma
Ciudad de México
Los estudiantes de cine de la Universidad Centro seguramente esperaban otro tipo de conferencia con el cineasta galés Peter Greenaway, quien asistió la tarde del martes a la escuela para hablar con los jóvenes.
Y es que, en lugar de escuchar experiencias con actores y el glamour de los festivales, los cerca de 200 alumnos se toparon con una realidad inesperada: el séptimo arte ha muerto… por lo menos desde el punto de vista del polémico realizador.
“Para ser más exactos, el cine murió en 1983 con la llegada del control remoto. La llegada del ‘zapping’ (cambiar canales), aunque rudimentario, acabó con la imaginación de la gente”, sentenció el director.
“Si se dan cuenta, tristemente, hoy en día existen más pantallas en los hogares de las personas que en las salas de cine. Ya no hay espacio para creatividad y se interrumpe el proceso de los mensajes al existir tantos canales de televisión”.
Ante esta reflexión, los ojos de varios jóvenes brillaron y se enfocaron aún más en cada palabra emitida por Greenaway, quien compartió desde recuerdos de su juventud, cuando estudiaba con John Lennon y Mick Jagger, hasta su postura frente a Hollywood.
De acuerdo con su particular punto de vista, existen cuatro tiranos que han ayudado a que el cine se extinga poco a poco: la cultura al texto (los guiones), el artificio exclusivo del cuadro (la pantalla), el puesto de los actores en la industria (la fama) y el uso exclusivo de la cámara (límites de la visión).
“Las películas no son otra cosa más que textos ilustrados y el ejemplo más explícito son las sagas de Harry Potter y El Señor de los Anillos. Eso no es cine: son novelas graficadas. Seguimos creyendo que el texto lo es todo”, explicó.
“Los cineastas se dedican a ilustrar los textos y creo que el trabajo del ilustrador es un trabajo secundario, sin mayor chiste. Las palabras no son imágenes, pero la industria se aferra a presentar textos de siglos pasados con la visión del siglo 21”.
Greenaway mostró videos experimentales de sus exposiciones en Europa, donde pondera el uso de color, música, letras e imágenes oníricas en favor de los sentidos, algo ya explorado en sus cintas El libro de cabecera y Los libros de Próspero.
Tras dos horas de conferencia, y algunas preguntas de los estudiantes, el realizador fue despedido con una ovación de varios segundos, a lo que él respondió con sorpresa por el recibimiento y la juventud de la audiencia, de entre 18 y 25 años.




