Estremece una gran diversidad musical a 75 mil personas en el Vive Latino
Jorge Santamaría, Brenda Díaz y Arturo Perea / Agencia Reforma
Ciudad de México
El tercer día de actividades del festival Vive Latino fue inaugurado a las 14:00 horas por Pato Machete, quien logró juntar a más de 8 mil personas, según personal de seguridad, durante su actuación.
El rapero consiguió el reencuentro de Control Machete al invitar a sus dos ex compañeros de banda, Fermín IV y Toy Selectah, al escenario.
El hip-hop comenzó a mover el cuerpo de los jóvenes quienes disfrutaron de un día soleado que los obligó a usar gorras, lentes de sol y bloqueador.
Andamos armados, de Control Machete, hizo que una milicia de brazos de alzara para seguir el ritmo vocal del intérprete.
Impone Celso Piña rebeldía con su acordeón
No hay nadie más rebelde en el acordeón que Celso Piña, el único regiomontano capaz de poner a bailar a una enardecida multitud conformada por 75 mil personas (cifra oficial) que, hasta las 17:00 horas, ya habían abarrotado el Foro Sol.
En punto de las 16:40 horas la gente que ocupó las gradas y la que tapizó la pista vibró con el vallenato de La cumbia sambuesana, en la última jornada del Festival Vive Latino.
Para ponerle más sabor a la tarde, Pato Machete y Toy Selectah aparecieron en el escenario para repetir Cumbia sobre el río junto a Celso Piña, un momento en el que cada uno tomó a su pareja y charangueó con sabor.
“Con esta canción hay mucha paz y amor que es lo que necesitamos, para que Dios nos escuche”, dijo el maestro del acordeón para seguir su colosal presentación con La cumbia de la paz.
Tanto carisma provocó una ovación inigualable en el Foro Sol mientras el Rebelde del acordeón dominaba su instrumento durante su actuación.
“Voy a cantar una canción que compuse para mi tierra el Cerro de la Campana”, dijo Piña para iniciar una revolución con Cumbia campanera, mientras miles de burbujas de jabón volaron sobre las cabezas de los bailarines de la pista.
Durante su presentación Piña curó corazones con Aunque no sea conmigo, en la que los jóvenes rockeros se pusieron sentimentales hasta el grado de derramar lágrimas abrazados de sus parejas o solos.
A la vez que Celso se despedía con el tema Cumbia poder, el staff de Panteón Rococó repartió paliacates para iluminar la siguiente presentación estelar del Escenario Indio.
“Si les está gustando la contrabanda que se oiga el desmadre”, dijo Pato antes de soltar las rimas de El apostador también de su etapa en la banda junto a Fermín IV.
Las máscaras de lucha libre de Mil Máscaras, Blue Demon, El Santo y una conmemorativa del Vive Latino cubrieron el rostro de los fans que esperan a Ska-P y Los Fabulosos Cadillacs.
Los shorts para mitigar el calor y las camisetas blancas también fueron de gran ayuda mientras sonaba Así son mis días, del Control Machete.
Las integrantes de Quiero Club, Priscila y Marcela, tambien paisanas de Pato Machete, lo acompañaron en su presentación de Rancho, una rola de su etapa como solista.
Sin embargo, los sampleos y las rimas fueron lo más intenso para que los fans siguieran recordando a Control Machete con Bien, bien.
Para sorpresa de todos el Rebelde del acordeón, Celso Piña, quien también tocaría más tarde en el mismo escenario, acompañó al rapero durante Señor matanza.
Pero fue Cumbia sobre el río, junto a Piña y Toy Selectah, con la que Pato logró imponer el ballenato para que todos tomaran a sus parejas y bailaran en sus lugares.
El momento más esperado llegó de sorpresa: Pato y Selectah invitaron a Fermín IV al escenario para lograr el reencuentro de Control Machete, que interpretó Sí señor, para cerrar intensamente su presentación que dejó con ganas de más a los afortunados fans.
Arma Panteón Rococó el slam
En punto de las 18:00 horas un slam gigantesco apareció en el Escenario Indio cortesía de Panteón Rococo, que provocó una locura tremenda que ya no se detendría.
Dr. Shenka, vocalista de la banda, tomó el micrófono y comenzó con la rola Hostilidades, en la que miles de paliacates negros y amarillos lucieron en los rostros de los fans que bailaron sin parar.
El ska había llegado para ya jamás retirarse del festival, lo que se reflejaba en las máscaras de luchadores que chocaban en un slam al ritmo de Asesino.
Con mezcal en la mano, la resistencia social se hizo oír en las voces del Ejército de Paz de Rococó, que alzó su puño al aire en señal de protesta durante Estrella roja.
“Buenas tarde como está la raza”, gritó el vocalista mientras el olor a mariguana rondaba por la atmósfera, en la cual también algunos fans voladores comenzaron a surcar el cielo con ayuda de los tapetes del Foro Sol.
Durante 18 años, el sonido de la banda ha provocado euforia y hoy no fue la excepción, pues la cordura no existió durante Vendedora de caricias y Gángsters, cover de The Specials.
Su festejo por casi dos décadas de trayectoria llegó con Toloache pa mi negra, un tema que conmovió a los seguidores que adornaron las gradas con un ambiente similar al de un estadio de futbol.
Mientras el sol se ocultaba en el horizonte, Esta noche, Dosis perfecta, con la presencia del guitarrista de San Pascualito Rey Alejandro Otaola y La Carencia culminaron un slam enorme que seguiría reventando con la banda Ska-P.
Conviven las músicas
La luna se asomaba sobre el Foro Sol justo en el momento en que los integrantes de Real de Catorce subieron ayer al escenario para transformar el ambiente que se vivía en el escenario Unión Indio en una velada de blues.
Las luces del escenario se encendieron y las voces de José Cruz y María Camargo envolvieron a los jóvenes que los escuchaban en un ritmo hipnótico bajo el cual corearon Mujer sucia, mientras algunos lanzaban gritos de reconocimiento a Cruz, quien se mantuvo sentado sobre una silla toda la presentación.
A ratos, el centro de atención era Octavio Bejarano, quien con los sonidos cadenciosos de su saxofón, sumados al anochecer y el frío, invitaban a las parejas a abrazarse, mientras que otros sólo cerraban los ojos y se contoneaban al ritmo de las letras.
Tras cerrar con Azul, Real de Catorce, la banda que más público reunió frente a este escenario, cedió la estafeta al rapero italiano Jovanotti.
“No puedo creer que estoy tocando en México, ¡Es una maravilla! Se puede mirar que estoy feliz, es un lugar que adoro, y no pensé que habría gente que conocía mis letras aquí, es una sorpresa”, comentó el italiano, quien mostró una imagen de la Virgen de Guadalupe pintada en uno de sus brazos.




