El Día del Jarro, otra festividad tradicional exclusiva de Taxco
Claudio Viveros Hernández
Taxco
La tradición del Día del Jarro que se celebró ayer en esta ciudad “es única, es exclusiva de Taxco, porque en ninguna otra parte ni siquiera del estado de Guerrero existe una fiesta popular semejante”.
Así lo afirma el cronista de Taxco, Juan Crisóstomo Estrada González, quien sostuvo que al igual que el Día del Jumil –que se efectúa el siguiente lunes después del Día de Muertos–, esta festividad del jarro es exclusiva de Taxco.
Estrada González, dijo que el Día del Jarro, cuyo festejo central es el miércoles, se remite a la época de la Colonia, tiene una relación muy cercana con el Viernes de Dolores y en ambos festejos el centro de convivencia popular es el barrio de La Veracruz.
En entrevista con este diario, rememoró que durante aquella época a la gente que asistía como invitados, vecinos o familiares durante la veneración de esa imagen religiosa se les ofrecían aguas frescas de frutas naturales que eran servidas en jarros.
Para los preparativos, añadió, los anfitriones compraban los jarros en el mercado, por lo que los comerciantes de la región, seguros de que tendrían buenas ventas, traían desde días antes esos productos hechos en barro para comercializarlos.
Parte de la tradición que actualmente se conserva entre muchos habitantes y familias de la región es obsequiar a familiares y amigos un jarro rotulado con el nombre, una frase o versos para el destinatario o persona, o en su caso regalar una docena de jarros pequeños, una olla, cazuelas o un jarro de mayores dimensiones al que desde su origen en los hornos donde los despachan salen listos con adornos, grecas, flores o leyendas y figuras que provocan la admiración popular.
De acuerdo con datos proporcionados por el director de Fomento Artesanal del Ayuntamiento municipal, Sebastián Gregorio Moreno, este año asistieron alrededor de 80 productores de artículos elaborados en barro y una diversidad de variantes en cerámica que se instalaron en las calles aledañas al santuario de La Veracruz del barrio del mismo nombre.
El funcionario, también vinculado a la artesanía, la valoró como una fiesta tradicional y simbólica para el municipio que debe fortalecerse el Día del Jarro engrandece a la cultura popular y es un incentivo que puede alentar aún más el turismo para beneficiar a este destino, dijo.
“Esto es parte de nuestro patrimonio y nos da identidad a los mexicanos, de ahí su importancia, además de que el trabajo en barro y en cerámica merece la atención, el apoyo necesario y la mira de los gobiernos para que siga siendo el sustento y el trabajo comunitario de muchas familias”.
Destacó igualmente que los productos, junto con los jarros, cazuelas, comales, tinajas, molcajetes, ollas, jarrones, macetas, figuras decorativas y objetos en miniatura, entre otros, cada año muestran la creatividad y presentan innovaciones sin perder la tradición ancestral que sigue viva por los artesanos y la gente que adquiere y demanda estas obras derivadas de la tierra y la naturaleza.




