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El Estado judío, el garante contra un nuevo Holocausto, subraya Obama al dejar Israel

DPA

 

Jerusalén / Belén

 

La última jornada de la primera visita del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, a Israel y los territorios palestinos ha estado plagada de momentos de especial emoción como la vista del mandatario al museo del Holocausto, el Yad Vashem, en Jerusalén y la Basílica de la Natividad, en Belén. Todo ello antes de partir hacia Jordania en la tarde.

En Jerusalén y en los territorios palestinos, Obama volvió a instar a israelíes y palestinos a dar un nuevo empuje a las conversaciones de paz. A su vez, volvió a prometer que Estados Unidos hará todo lo posible para que Irán no consiga armas nucleares.

El último acto programado ayer era una visita a la iglesia de la Natividad en Belén. Para Obama se trataba de un gesto de solidaridad con las comunidades cristianas, a menudo sometidas presión en la región de Cercano Oriente. La visita a la gruta donde según la tradición nación Jesús encajaba también en los esfuerzos de Obama por la paz en la región. También en su breve visita a Jordania se abordará ese tema, así como la guerra civil en Siria.

Su nuevo secretario de Estado, John Kerry, que le acompaña en este viaje, regresará a Israel el sábado por la tarde, tras visitar Jordania. Según informó Radio Israel, Kerry se entrevistará con el primer ministro, Benjamin Netanyahu.

Al parecer Kerry acudirá con frecuencia a la región y se moverá entre Jerusalén y Ramallah para reanimar las estacadas negociaciones de paz. Obama pidió a los palestinos regresar a la mesa de negociación aún cuando Israel no detenga la construcción de asentamientos. A los israelíes les pidió que se pongan en la piel de los palestinos.

En la mañana de ayer, Obama visitó el museo del Holocausto, Yad Vashem, en Jerusalén, donde aseguró que el Estado judío es el garante contra un nuevo Holocausto. “El Estado de Israel no existe a causa del Holocausto, sino que gracias a la supervivencia de un Estado judío fuerte nunca más habrá un Holocausto”, afirmó Obama.

De esta forma el mandatario reaccionaba a las críticas que había recibido por su discurso pronunciado en 2009 en El Cairo. En aquel entonces se le reprochó a Obama el haber explicado la existencia de Israel como mera consecuencia del genocidio de los judíos por parte de los nazis. Además, se aproximaba así a Netanyahu, que en vista de la posibilidad de que Irán consiga armas nucleares, habló del peligro de un nuevo Holocausto.

En Yad Vashem, el jefe de la Casa Blanca también condenó tajantemente el antisemitismo: “Para el antisemitismo no hay lugar en el mundo civilizado”. Previamente, Obama había encendido la llama eterna en la Sala del Recuerdo del museo y depositado una corona floral.

En el suelo de la sala en penumbra están grabados los nombres de los campos de concentración en toda Europa. Obama fue acompañado durante su visita por el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el presidente Shimon Peres.

El museo, creado hace 60 años, recuerda el genocidio de seis millones de judíos por la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial.

“No son números”, dijo Obama respecto a las víctimas del Holocausto. “Eran hombres, mujeres y niños, tantos niños”, agregó el presidente norteamericano.

En la mañana de su última visita a Israel, Obama depositó una corona en las tumbas de Theodor Herzl (1860-1904), uno de los fundadores del sionismo, y del primer ministro Itzhak Rabin (1922-1995), quien fue asesinado por un judío extremista contrario a su política de paz con los palestinos.

En Jordania, Obama se reunió con el rey Abdalá II. El sábado, antes de regresar a Estados Unidos, visitará la ciudad de Petra.

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