Charlan actrices en el Domingo Soler sobre su experiencia teatral en Acapulco
Aurélie Daly
Para festejar el Día Mundial del Teatro, se realizarán tres días de actividades en torno a esta manifestación artística: pláticas entre actores y directores, proyecciones de películas basadas en textos de teatrales y representaciones.
Para dar inicio a esta serie de actividades, se llevó a cabo una charla entre actores ayer sobre el tema El teatro en Acapulco desde mi escenario que reunió a la actriz, directora y dramaturga, Gloria Ramírez, la directora, docente y actriz, Norma de Anda y la actriz Malena Steiner en el Centro Cultural Domingo Soler.
Con tal tema, uno podía esperar opiniones sobre el teatro en Acapulco desde el punto de vista profesional, un análisis de la situación e ideas para una evolución del medio.
Asimismo una reflexión sobre el estatuto del actor, del director y del dramaturgo, por separado, hubiera sido bienvenida.
En lugar de ello resultó ser una exposición de semblanzas, trayectorias y anécdotas personales sobre un poco de cada una de las figuras; el dramaturgo hecho a un lado, se concentró la discusión en los directores y los actores pero sin hacer las distinciones necesarias para construir una verdadera reflexión.
La discusión careció de conceptualización y de fuerza analítica y se quedó al nivel del intercambio de experiencias.
Cada una de las actrices compartió sus trayectorias y sus experiencias con el público, conformado en su mayoría por los alumnos del Estudio Teatral Acapulco (ETA).
Más que una plática sobre el teatro, pareció una exposición de semblanzas, aunque con más vida, ya que cada una de las actrices contó algunas anécdotas. Asimismo, entregaron una serie de consejos para los jóvenes estudiantes de teatro del ETA.
Gloria Ramírez, dijo que los certámenes de dramaturgia no determinan tanto la calidad de una obra sino que permiten seguir trabajando. Del teatro declaró “me ha ayudado a crecer. Los compañeros, los directores te dan mucho”. Precisó que no se consideraba como directora sino como una actriz y dramaturga que dirige piezas de teatro. Asimismo hizo hincapié en la necesidad de multiplicar las experiencias. “No pasa nada si se equivocan, uno hace de todo cuando empieza, no importa cómo empiezan, lo importante es empezar”.
Como moderador de la plática, el actor y también maestro del ETA, Ilián Blanco, presentó a Norma de Anda como actriz desde hace 34 años con 46 piezas actuadas, directora desde hace 22 años con el montaje de 110 piezas y docente en la actualidad en el ETA.
El teatro “ha llenado mi vida, me ha hecho mejor persona. De todos aprendes, de los niños, de los directores, de los compañeros”. Dio una lección a sus propios alumnos a través del relato de una entrevista que le hicieron algún día, y a la que contestó “voy a ser estudiante hasta que me muera”. aseveró.
“Con el ETA, apenas tienen una probadita. Aprendes a comprender el ser humano; lo tienes que comprender en todas sus facetas para poderlo representar”, dijo.
Alguien del público preguntó cuál fue el papel que cambió la vida de cada una de las actrices reunidas, Gloria Ramírez contestó que para ella fue el personaje de Juana La Loca. “Fue lo más difícil, hizo un parteaguas en mi vida”. A su vez Norma de Anda, respondió que fue el papel de Delfina en El rastro de Elena Garro. “Estaba muy verde todavía. Me pegó”. Por su parte Malena Steiner dijo que “ninguno es igual al otro”, antes de citar el papel de Damiana Caraveo en Contrabando de Víctor Hugo Rascón Banda. “Todo mi bagaje hizo click; todo lo que yo sabía”, declaró. Continuó diciendo “entré en el teatro con el pie derecho y luego con el pie izquierdo al conocer a José Dimayuga”. Asimismo explicó: “se va construyendo el personaje, los personajes no son estáticos”, para insistir en el hecho de que un personaje no se crea una vez y para siempre, no se repite idéntico en cada función para subrayar la importancia de estudiar a lo largo de su carrera, de tomar talleres y diplomados.
“Disfruto actuar, a veces lo que no disfruto son los directores, por eso me metí a dirigir”, bromeó Gloria Ramírez. “Disfruto las dos cosas. Cuando actúo, me dirijo”. Acerca del texto, comentó: “lo primero que hago, me lo aprendo, soy obsesiva con el texto”.
Al contrario, Malena Steiner explicó la importancia de estudiar el texto antes de aprenderlo para dejar todas las posibilidades abiertas y permitir al director decidir de la tonalidad del texto según el personaje.
“Primero es la lectura, luego el análisis y luego el trazo. Nunca memorizo el texto antes. Cuando ya quedó el trazo, entonces sí, se memoriza el texto. Si no, fijo cosas”, explicó.
“¿Por qué no ha habido un movimiento profesional en Acapulco?”, preguntó alguien del público.
Malena puso el dedo en los dirigentes políticos. “No hay una formación. El problema, aparte de los grupos, son los gobiernos, en los tres niveles. El teatro incomoda a los políticos”, declaró.
“No hay continuidad, no hay calidad en los talleres. A mí me ha pasado tomar el mismo curso diez veces. Empiezan un taller y no le dan continuidad y vuelven a empezar otro que es lo mismo”, criticó.
“Otro problema, no vivimos del teatro. Yo le tengo que meter en la producción para poder actuar. No me alcanza, ni el tiempo, ni el dinero”, compartió. “Hay muy pocos que viven del teatro, Héctor Mujica, Manuel Maciel”, agregó.
Después de la plática, tres grupos teatrales del puerto dieron una muestra de su trabajo. El público tuvo que soportar media hora de canciones del club de teatro musical de la Universidad Americana de Acapulco, Glee Land, copia acapulqueña de la serie televisiva de moda, Glee, antes de poder disfrutar del grupo teatral Ezcoria dirigido por Lucero Castro y de la Liga Profesional de Improvisación dirigida por Gloria Ramírez.




