Recorre la tradicional Procesión de las vírgenes las calles de Taxco anoche
Claudio Viveros Hernández
Taxco
La procesión de Las vírgenes recorrió anoche las calles de Taxco, con punto de partida en el exterior donde se encuentran las iglesias de La Santísima Trinidad y la de San Nicolás, con la presencia de alrededor de 40 imágenes veneradas en los barrios y varias comunidades rurales en el segundo día de la Semana Santa.
En un inicio fueron cientos de personas las que se concentraron para acompañar a la virgen de su lugar de origen con la llegada de cada una de ellas acompañadas con las bandas de música que interpretaban las chirimías, que son piezas religiosas únicas para estos días, varios contingentes intercalados de jóvenes mujeres y adolescentes con vestimenta blanca, todas ellas descalzas con velas encendidas en las manos, y niños y niñas vestidos de angelitos, entre espectadores pasivos dispersos a lo largo de las calles de la ruta en vía corta establecida por una parte del centro histórico.
A la hora de la cita y el inicio, los organizadores marcaron la señal para dar comienzo a las 9 de la noche, lo que se prolongó en la salida, momento en que a lo largo de la calle principal se escuchaban por doquier varias bandas con chirimías y las luces de las velas, junto con la iluminación diseñada ex profeso para cada virgen.
A lo lejos se divisaba una energía impresionante y ríos humanos que crecieron en la noche hasta sumar miles de acompañantes o espectadores en el trayecto por la ciudad.
Como ha sido costumbre, fue la imagen de San Miguel Arcángel del barrio epónimo la que encabezó la procesión, precedida al final por la virgen de La Natividad del barrio de Guadalupe, entre quienes se incorporaron una a una con sus vecinos, músicos y grupos de mujeres de blanco desde otros puntos de la zona urbana, del Ex convento, Chavarrieta, La Veracruz, Ojeda, La Santísima, Cantarranas, Agua Blanca, Loma Larga, Pedro Martín y El Panteón.
Por igual aparecieron de comunidades distantes como Zacatecolotla, Xochula, Tehuilotepec, Casahuates y Landa, además de las provenientes de las colonias Zapata, Izotes, Potrero, El Espejo y Montaña de Plata, entre otras.
La carga de misticismo, la entrega y devoción han sido la tradición que perdura actualmente en muchas familias y sus descendientes, pero en una fusión contemporánea han aparecidos visos de rompimiento con la religiosidad que se observan en el desorden traducido en un relajado clima vacacional, el consumo de bebidas espirituosas y una diversión desatada de jóvenes y algunos grupos de turistas que ven a las procesiones cual espectáculo, según los reclamos de viejos organizadores y fervientes participantes que piden guardar respeto y silencio al paso de la procesión.
La mayoría de acompañantes con velas encendidas son mujeres adultas y señores que junto con miembros de su familia mantienen vivo el espíritu de la Semana Santa, muchos de ellos apegados a la religión católica y por mera costumbre de participar como acto de fe en las procesiones a las que llegar a ofrendar una manda y un encuentro con Dios, según las versiones que se escuchan decir.




