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Entre música y competencias deportivas se divierten turistas en hoteles de Acapulco

Salvador Serna

Al ritmo de la música de los años 80’s y 90’s, cientos de turistas nacionales se divirtieron ayer en las albercas de los principales hoteles de la zona Dorada de Acapulco.
El primer episodio de la diversión musical comienza en el hotel Playa Suites, donde se realizaron aquaeróbicos, vóleibol y waterpolo.
Tras ser conjuntados, niños, jóvenes, matrimonios y adultos mayores bailan y le dan vueltas a la alberca escuchando la Macarena, La Gasolina, El baile del perrito y Pa´tras.
Definidos los ganadores, comienza el segundo episodio de la diversión pero ahora en la franja de arena de playa El Morro, donde un cocinero prepara hamburguesas y perros calientes para iniciar un concurso.
Se enfilan los turistas concursantes para y algunos argumentan que no desayunaron por lo que aprovechan la ocasión.
El juez del concurso les dice que la mínima ingesta es de cinco perros calientes. Al final del concurso, gana un turista centroamericano por comer ocho perros calientes, dos kilos de papas fritas y seis refrescos.
El tercer episodio es una carrera en sacos en la arena, pero el concurso no llama la atención de los turistas que descansan en la playa El Morro por lo que se suspende.
Mientras tanto, el discjockey La Vaca pone canciones rancheras invitando a las competencias del trago en tarro, donde sólo seis turistas se animan a participar.
A la hora de la comida, los animadores deciden suspender los concursos y reanudarlos hasta las 5 de la tarde.
Debido a la hora, el número de turistas es menor que en la mañana por lo que el comité del hotel decide hacer un solo concurso que consiste en cantar en la alberca sin apoyo de pantalla.
En tanto, un grupo de jóvenes juegan al tochito en playa El Morro. Primero son risas y golpes bien intencionados pero conforme transcurre el juego sin reglas, comienzan a darse los primeros encontronazos sin casco ni hombreras, lo que provoca los primeros roces entre rivales, derivando en la marcación de faltas hechas en la arena y a orillas del agua.
La conversión de tochito a lucha libre queda de manifiesto y se intercambien los primeros moquetazos. Los familiares que descansaban en camastros intervienen y separan a los jóvenes.
Un par de minutos después, se calman los ánimos y se reanuda el juego pero hay desconfianza y los familiares les ordenan a sus hijos que mejor se dediquen a nadar en el mar y dejen el juego.

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