El papa Francisco clama por la paz en el mundo y fustiga el afán de lucro
DPA
Roma
El papa Francisco condenó ayer el derramamiento de sangre en regiones de guerra o conflicto como Siria, Mali y Medio Oriente, y fustigó el egoísmo y la avaricia.
En su primer mensaje de Pascua, Francisco dijo ante un número estimado de 250 mil creyentes en la Plaza de San Pedro en Roma -según cálculos del Vaticano- que “el mundo está herido de egoísmo y afán de lucro, que suponen una amenaza para la paz, para la vida humana y para la familia”.
Jorge Mario Bergoglio, de 76 años, pidió paz para el mundo y un nuevo espíritu de reconciliación y de armonización con la creación. También criticó expresamente el conflicto en la península de Corea, donde el régimen comunista de Corea del Norte ha desafiado en los últimos días al mundo con su creciente retórica bélica.
Después de su mensaje, el pontífice argentino impartió la bendición “urbi et orbi” (a la ciudad y al mundo). Francisco, quien fue elegido papa el 13 de marzo, volvió a marcar su propio estilo como jefe de la Iglesia católica: renunció a pronunciar los tradicionales saludos de Pascua en decenas de idiomas y sólo utilizó el italiano para desear a los fieles unas felices pascuas.
El papa denunció en su primer mensaje de Pascua, leído desde el balcón central de la Basílica de San Pedro, que la avaricia trae consigo la trata de seres humanos, la violencia en las guerras del narcotráfico y la explotación de los recursos naturales.
“¡Paz para la Tierra!”, exclamó Francisco, quien pidió a Dios que transforme la guerra en paz y la venganza en perdón. El nuevo pontífice reclamó sobre todo paz entre los israelíes y los palestinos y para “la apreciada nación siria, su población golpeada por los enfrentamientos y para los muchos refugiados”.
Francisco se preguntó “cuánta sangre se ha derramado y cuánto más sufrimiento va a ser necesario” para que se encuentre una solución política a la crisis.
El jefe de la Iglesia católica se refirió también a otros países que atraviesan sangrientos conflictos como Nigeria, el Congo y la República Centroafricana. Para Asia expresó la esperanza de que surja un nuevo espíritu coreano de reconciliación.
La resurrección de Jesús “significa que el amor de Dios es más fuerte que el mal o que la propia muerte, significa que el amor de Dios puede transformar nuestras vidas y hacer que florezcan los lugares desérticos en nuestros corazones”, afirmó el papa argentino.
“Jesús resucitado lleva el consuelo a las víctimas de catástrofes naturales y nos convierte en guardianes responsables de la creación”, señaló el sucesor de Benedicto XVI.
Una multitud jubilosa había aclamado al nuevo pontífice cuando este se dirigía en la mañana de ayer al altar para celebrar la misa de Pascua, durante la cual el papa no pronunció un sermón. La Plaza de San Pedro estaba adornada con decenas de miles de flores holandesas.
Al igual que en todas sus apariciones públicas anteriores, Francisco lucía una sencilla vestimenta blanca. Y al término de la misa dio una vuelta en el jeep papal para saludar a la multitud congregada en la plaza.




