Marchan maestros durante seis horas en la autopista que cruza Chilpancingo
Zacarías Cervantes
Chilpancingo
En un ambiente de tensión y con incidentes menores que no ameritaron la intervención de los cuatro mil policías federales y estatales de los que habló el miércoles el gobernador Ángel Aguirre Rivero, unos tres mil maestros marcharon durante seis horas ayer por la Autopista del Sol, tres horas de norte a sur y tres de sur a norte, impidiendo el tráfico vehicular.
Mientras tanto, una comisión de cuando menos mil maestros se trasladó a la ciudad de México para sumarse al movimiento que convocó la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) en contra de la reforma educativa.
La marcha en esta capital fue para demandar que el gobernador Ángel Aguirre Rivero vete la ley que fue aprobada por los diputados locales, o bien que el Congreso local apruebe la que fue enviada por el gobernador, a propuesta del magisterio y los estudiantes de las nueve normales públicas del estado.
A las once de la mañana, los aproximadamente tres mil maestros partieron en marcha del Museo Interactivo La Avispa, al sur de la ciudad, por el carril del bulevar Vicente Guerrero.
Después, a paso lento y con paradas continuas, tomaron el carril de alta velocidad de norte a sur, a la altura de la tienda Sams.
Al frente caminaba un contingente de unos 100 maestros con palos y tubos en las manos; “no son porque seamos delincuentes o violentos como nos acusa el gobierno y algunos medios de comunicación, esos palos y esos tubos son sólo para defendernos de los 4 mil policías que dijo el gobernador Ángel Aguirre tiene para reprimirnos”, dijo desde el aparato de sonido el orador en turno.
El ambiente fue tenso desde el comienzo. Uno de los organizadores, también desde el aparato de sonido, recomendó a los integrantes de la comisión de seguridad: “si ven a algún cabrón que no sea de los nuestros, agárrenlo”.
Mientras tanto, el enlace con los reporteros recomendó que todos debían portar el gafete que con anticipación les habían entregado.
La advertencia iba en serio, pues un fotógrafo que no portaba la acreditación fue jalonado y sacado cuando traspasó el área donde caminaba la comisión de seguridad.
Después, a unos metros de la Procuraduría de Justicia estatal, un presunto informante de Gobernación federal fue sorprendido cuando desde el carril de baja velocidad tomaba fotos a los maestros que portaban tubos y palos. El hombre, sin embargo, evitó a carrera abierta ser aprehendido, mientras que sus perseguidores le lanzaban piedras con resorteras.
El informante, al llegar a la calle que da acceso a las instalaciones de la Procuraduría, abordó un Pontiac placas 126-WHD del Distrito Federal.
A partir de entonces los reporteros y fotógrafos se acuerparon en un solo grupo, “por si las dudas”, dijo uno de ellos, y, efectivamente, sólo así salían en defensa juntos por alguno de sus compañeros que era confundido.
La marcha era tan lenta y las paradas a cada rato que los tres kilómetros del Museo La Avispa al entronque de la Autopista del Sol con la carretera federal (donde fue el desalojo de estudiantes de la Normal de Ayotzinapa el 12 de diciembre del 2011, con un resultado de 2 estudiantes asesinados por policías estatales y federales), que el tiempo fue de tres horas, de once de la mañana a dos de la tarde.
En ese lugar, el contingente realizó una parada de por lo menos media hora, y unos 25 minutos también fue cerrado el tráfico en los otros dos carriles de sur a norte, mientras retornaban rumbo al sur de la ciudad.
Allí se vieron sobrevolar tres planeadores que son conducidos a control remoto y que, según los reporteros y camarógrafos, son aparatos para tomar videos y fotografías que son enviados vía satélite.
Después un helicóptero de la Policía Federal sobrevoló unos cinco minutos, pero después desapareció.
Allí, uno de los miembros de la comisión política, Manuel Rodríguez Gálvez, proveniente de la región Montaña Alta, dijo que la marcha de ayer es una prueba de que los maestros no tienen miedo a las advertencias de los gobiernos estatal y federal, en el sentido de que hay 4 mil policías para desalojar a los maestros en caso de que bloqueen la Autopista, como lo declaró el gobernador Ángel Aguirre Rivero.
Dijo que tampoco temen a la advertencia del secretario de Educación, Emilio Chuayfet, en el sentido de que procederán con despidos a los maestros que no se han presentado a trabajar.
“Aquí estamos, si tuviéramos miedo ya nos hubiéramos ido. El movimiento continúa, mientras nosotros no tengamos ningún acuerdo de las autoridades (para que el Congreso apruebe las reformas a la Ley Estatal de Educación como la propusieron) aquí vamos a estar”, expresó.
El dirigente magisterial insistió que las advertencias y amenazas de las autoridades federales y estatales no van a inhibir el movimiento, “mientras nosotros no tengamos la respuesta que pedimos aquí vamos a estar”, dijo, mientras el orador en turno denunciaba que mientras la violencia y las ejecuciones siguen imparables en el estado, el gobierno estatal y federal han dispuesto de 4 mil policías federales y estatales para reprimir al movimiento magisterial y normalista.
De regreso, ya por los carriles de sur a norte, hubo consignas contra los policías federales que observaban el paso de la marcha desde la azotea y en la entrada del hotel César Inn, ubicado frente a la gasolinera Eva II, en donde los agentes están hospedados.
También durante el transcurso de la manifestación tanto de ida como de regreso fue constante el paso de militares, policías federales y hasta de elementos de la Marina. Sin embargo éstos solamente circulaban, aparentemente de paso en el carril contrario al de la marcha.
Aprehenden a dos agentes federales armados
La movilización continuó de regreso, mientras en las intervenciones de los oradores se insistía en que lo del gobernador Ángel Aguirre fue un engaño al magisterio y al pueblo de Guerrero, “porque este no es un movimiento solamente de los maestros, tiene el respaldo del pueblo de Guerrero, y vamos a llegar hasta donde el pueblo quiera”, manifestó el del micrófono.
La marcha llegó a las cinco de la tarde al lugar del plantón, en los alrededores de las instalaciones de la Coordinadora Estatal de Educación (CETEG).
Durante todo el recorrido de regreso, la manifestación fue monitoreada por los ocupantes del Pontiac placas 126-WHD del Distrito Federal, quienes, cuando fueron descubiertos la primera vez, se escaparon por la calle que da acceso a la Procuraduría de Justicia, pero más adelante se incorporaron nuevamente a los carriles de sur a norte y a bordo del vehículo avanzaban adelante de la marcha por los carriles de baja velocidad.
Desde el interior del vehículo tomaban fotos y videos a los maestros que caminaban al frente, y también a los reporteros y fotógrafos.
Al término de la movilización, el vehículo fue estacionado frente a las instalaciones del DIF estatal, ubicado una cuadra antes del plantón, y hasta allí un grupo de maestros fue por los ocupantes, y como se resistieron a salir del vehículo los sacaron por la fuerza y los trasladaron a las instalaciones de la CETEG, en donde reconocieron y entregaron placas que los acreditan como agentes federales. Uno de ellos portaba una pistola.
Sus nombres son David Carreón Guerrero, quien se dijo oficial regional de la Policía Federal, y Hugo Ramírez Aldano, quien dijo que labora en el servicio de inteligencia, sin explicar de qué dependencia.
Ambos agentes fueron entregados a las ocho de la noche por los dirigentes de la CETEG al visitador general de la Comisión Estatal de Defensa de Derechos Humanos (Codehum), Hipólito Lugo Cortés.
Los dirigentes magisteriales entregaron también al visitador del organismo el arma que recogieron a uno de los dos agentes, pero el vehículo en el que se transportaban quedó en el plantón, así como las identificaciones y el equipo con el que tomaron fotografías y videos del movimiento.
Dijo que con esto se comprueba que dentro del movimiento magisterial “hay infiltrados y provocadores”.
El dirigente de la CETEG, Gonzalo Juárez Ocampo, calificó como grave que el gobierno federal y estatal estén realizando este tipo de hostigamiento y persecución del movimiento.
Dijo además que con ello se comprueba que no están cumpliendo con el protocolo que establece que los agentes monitorearán las manifestaciones y protestas desarmados.
Muy cerca de donde la dirigencia magisterial entregó a los dos agentes, había dos mandos de la Policía Federal del destacamento en esta capital, quienes no quisieron identificarse ni emitir comentario alguno.
Ellos escucharon cuando Juárez Ocampo dijo que el magisterio respeta su trabajo y que sabe que cumplen una función, pero dijo que el movimiento magisterial exige respeto a la libre manifestación y expresión, pues dijo que su presencia cerca de la marcha implica hostigamiento y persecución.
Juárez Ocampo informó que la dirigencia analizó la posibilidad de entregar a los dos agentes a la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC), para que fueran reeducados por la Policía Comunitaria, pero que al final decidieron mejor entregarlos a la Codehum, como ocurrió con el agente que también detuvieron el miércoles pasado; “analizamos que este (la detención de personas) no es el objetivo del movimiento magisterial, nuestro objetivo es otro y en él vamos a seguir”.




