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Afectan las invasiones más que los incendios al parque El Veladero, afirma la Conanp

Karla Galarce Sosa

Los intereses de partido y las afinidades de grupos políticos para invadir la zona han afectado al parque Nacional El Veladero más que los incendios, afirmó el integrante de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), Walfre Gaytán Romero.
Autoridades estatales y federales acordaron la desincorporación de 386 hectáreas del Área Natural Protegida, cuya superficie es ocupada desde hace 35 años por más de 10 mil familias que comenzaron a recibir de manos del gobernador, Ángel Aguirre Rivero, las escrituras de terrenos ya regularizados por el Instituto de Vivienda y Suelo Urbano de Guerrero (Invisur), pero que antes fueron invadidos y formaron parte de la reserva.

La historia de las invasiones

La mayoría de los terrenos desincorporados, formaban parte del polígono oriente del parque y allí se hallan las colonias Vista Hermosa, Justicia Social, Ampliación Praderas de Costa Azul, Unidad Habitacional 23 de Noviembre y Hermenegildo Galeana, así como las del polígono poniente como Santa Cecilia, Independencia, Altos del Mirador, Guadalupe Victoria y Constituyentes.
La historia de las invasiones, explicó un comandante de la Policía Ecológica Estatal, quien solicitó la omisión de su nombre por seguridad, es prácticamente la misma, comienzan cortando maleza, posteriormente comienzan las mediciones y después van tumbando los árboles grandes.
Otra forma de invasión es que la gente va apartando áreas y, una vez que limpiaron, comienzan a aplanar, mantienen vigilancia 24 horas y la gente va haciendo guardias. Tal mecanismo se constató en el desmantelamiento de chozas y cercas que los policías derribaron arriba de la colonia Hermenegildo Galeana, ubicada en el polígono oriente, muy cerca de la Novena Región Militar.

Ofrecen los políticos la regularización a cambio de votos

Walfre Gaytán citó lo expuesto por una líder de colonos de la Jardín Mangos, aunque omitió su nombre, “mientras existan los políticos, vamos a existir los invasores porque los políticos necesitan el voto y nosotros necesitamos de una tierra para vivir”. Destacó que los invasores y los políticos “van de la mano”.
“En todos los recorridos que hemos hecho –a donde hay invasiones–, hemos encontrado publicidad de todos los partidos. Los políticos les dicen a los invasores que cuando estén en los cargos les van a ayudar, a cambio del voto. Tenemos el caso de Genaro Marín, que es uno de los principales invasores de la Piedra del Chivo y que fue candidato suplente por el PAN a diputado local, siendo uno de los invasores más viejos que tenemos”, criticó Walfre Gaytán.
Argumentó que con el mancomunato entre los invasores y los políticos, las autoridades quedan desarmadas porque cuando obtienen puestos de elección popular, como diputaciones o presidencias municipales, comienzan gestiones para dotar de servicios como agua y luz en las zonas invadidas.
“Las hectáreas que ya se desincorporaron fueron resultado de invasiones de las políticas que aplicaron a cambio de votos y a través de los años se van haciendo realidad esos terrenos”, señaló Gaytán Romero.
El gobernador, Ángel Aguirre Rivero entregó tres mil escrituras a igual número de personas en el Centro Internacional Acapulco ayer por la tarde, al final del acto de entrega se proyectó un video donde se informó que en 1996, siendo gobernador interino, Aguirre Rivero se reunió con líderes de 50 colonias, como “muestra de buena voluntad” para regularizar los terrenos que aún formaban parte de El Veladero.
Hay desconocimiento y descoordinación entre las autoridades

Una de las dificultades que impiden la aplicación de la ley contra los invasores es que poseen amparos expedidos por jueces para evitar desalojos. Walfre Gaytán criticó el desconocimiento de los jueces al emitir amparos porque impiden actuar, tanto a la Conanp, como a la Profepa y a otras dependencias como la Policía Ecológica, que vigilan el parque, pese a que las invasiones establecen antigüedad, lo que arraiga aún más a los infractores que, posteriormente, exigen los servicios a las autoridades mediante protestas en las calles.
“Si trabajáramos en coordinación, ese tipo de situaciones no se darían, pero cada dependencia hace su trabajo por su lado y ahí están las consecuencias, los cientos de metros de invasiones que se tienen en la actualidad”, expuso al mostrar Luces de Acapulco, una invasión que fue amparada por un juez y que impide su desalojo, a pesar de que ocupan terrenos dentro del Área Natural Protegida (ANP).
El 27 de marzo policías ecológicos desmantelaron una choza y cortaron un kilómetro lineal de alambre de púas que ya había sido colocado para delimitar lotes en el polígono oriente del Parque.
Con el desmantelamiento de cercados y chozas, por la Policía Ecológica Estatal, respondió el miembro de la Conanp, se pudo evitar una invasión de al menos 10 hectáreas, ubicadas arriba de la colonia Hermenegildo Galeana y frente al Campo Militar de la Novena Región.
Se informó que otro mecanismo de apropiación de la tierra, es mediante la siembra de maíz, porque la gente va utilizando las diferentes áreas como tierras de cultivo.

Invasiones que datan de más de 30 años

Recordó que las invasiones más antiguas que lograron entrar a la desincorporación, datan de hace doce años pero que las más antiguas tienen al menos 35 años, como la Hermenegildo Galeana, antesala de la invasión Luces de Acapulco pero que ahora está protegida por el amparo de un juez.
Gaytán Romero dijo que durante una época, mientras fue gobernador Rubén Figueroa Figueroa, los invasores fueron reubicados pero otros volvieron a invadir. Acotó que en el 2000, hubo otra modificación al decreto para incluir en una desincorporación a los invasiones que ya tenían algunos años de ocupación.
“Del 2000 a estos meses, las invasiones han ido creciendo pero todo es resultado de esas situaciones asociadas con los partidos políticos y los líderes (…) Lo que requiere un asentamiento es la regularización de la tierra y los servicios públicos porque en Luces de Acapulco no hay servicios de recolección de basura ni hay agua entubada, la gente deposita sus residuos a las barrancas y se abastecen de agua en los manantiales de la parte alta del parque, como en la colonia Palma Sola Fovissste, son decenas de mangueras que extraen millones de litros de agua”, criticó.
Destacó que los propios líderes hacen negocios con el agua que extraen del parque porque la venden por cubeta.
Mencionó que algunos invasores, bajo engaños compraron las tierras, otros ocupan la tierra como resultado de traspasos ficticios o simplemente como ampliaciones de colonias que fueron creciendo con la dotación de servicios públicos municipales y que los Ayuntamientos avalaron por presión de los líderes.

La contaminación del parque

Por la cantidad de personas que hay en cada zona invadida, mencionó el director del parque, Fernando Guerrero Bello, hay un volumen equivalente de residuos que son vertidos al bosque, quemados y, en el mejor de los casos, durante las lluvias, arrastrados a la bahía.
Guerrero Bello señaló que la contaminación por residuos sólidos está presente en la zona, lo que se evidencia en cada área que este medio ha visitado en las últimas semanas, durante los recorridos que se realizan a diversas zonas del ANP. Además de la emisión de desechos al parque, dijo que se tiene defecación al aire  libre, aprovechamiento irracional del agua, erosión y pérdida de suelos por nivelación de terrenos, cambio de uso de suelos aprovechamiento extractivo de madera seca para combustible, cacería ilegal, nuevas invasiones apoyadas y lideradas por representantes de colonias, cultivos cíclicos, incendios provocados, deforestación, cría y engorda de animales de granja sin control sanitario, fauna feral como perros y gatos, además de que el Invisur efectuó cobros con el fin de regularizar predios en el parque.
Al final, Fernando Guerrero dijo que la categoría de parque impide realizar caminos, lo anterior en relación a la construcción de una vía que gestionó el sacerdote, Juan Carlos Flores Rivas, canciller del Arzobispado de Acapulco para llegar a la estatua de Cristo Rey de la Paz en el cerro de El Encinal, ubicado dentro del polígono poniente de la reserva, y que afectó 1.4 hectáreas de bosque de encino y selva baja caducifolia.
Agregó que además de la clausura hecha por inspectores de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) hace tres semanas a la obra carretera, la dirección de Obras Púbicas había clausurado esa misma obra porque carecía de un permiso.

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