Lejano localizar la causa que genera el mal de Parkinson, reconoce René Drucker
Aún falta mucho para que se encuentre una solución efectiva para el tratamiento del Parkinson, sin embargo, especialistas de México y el mundo trabajan en mejorar la vida del paciente, consideró René Drucker, investigador del Instituto de Fisiología Celular de la UNAM y uno de los pioneros en el desarrollo de tratamientos de este padecimiento.
–¿Qué ha pasado desde que hizo su propuesta de tratamiento?
–Es una patología que no tiene solución. Lo que se sabe es más o menos lo mismo, como no es un mal curable, lo que se han desarrollado son estrategias para reducir los síntomas de la enfermedad y, la vedad, es que el panorama no ha cambiado mucho. Ha habido muchos intentos para reducir la intensidad de los síntomas para que los pacientes tengan una mejor calidad de vida, pero fuera de eso no hay mucho avance y no se ve que esto se vaya a resolver pronto.
–¿Cuánto cuesta tratar esta enfermedad?
–Para el paciente es altísimo, porque empieza a tener una disminución de las funciones. Muchos se deprimen, ya no salen a la calle, el temblor les da vergüenza y se vuelven un poco aislados, ya no pueden trabajar.
Hay estrategias para reducir la intensidad de los síntomas y ofrecer una calidad de vida más o menos aceptable, pero con el tiempo la degeneración va avanzando y llega un momento en que ya no hay nada qué hacer.
Para la sociedad el costo es altísimo también, se calcula que entre el 1 y 2 por ciento de la población tiene Parkinson, entonces se afirma que para el año 2040 habrá unos 40 millones de personas con la enfermedad en el mundo, que puede sonar poco, pero en realidad es mucha gente.
El costo de atención recae en el sector salud pues cada vez hay más pacientes y en atenderse en hospitales que requieren neurólogos y más especialistas.
–¿Cómo ayudan las nuevas terapias a mejorar la calidad de vida del paciente?
–La idea, que además de ninguna manera es descabellada, es el reemplazo celular. Si hay células que se mueren en el cerebro, le voy a reemplazar con células nuevas, de hecho es factible en animales, experimentalmente, pero en la realidad no funciona al 100 por ciento.
También están las estrategias quirúrgicas (…) funciona a algunos pacientes más que a otros, pero tampoco es una solución.
La más reciente es la estimulación magnética transcraneal cuya ventaja es que se trata de un procedimiento no invasivo.
Son estrategias de alto costo, que por el momento, sólo se pueden llevar en los hospitales de alta especialidad. Por ejemplo, de comprobarse el funcionamiento de esta última técnica, con los equipos que hay no sería posible atender a todos los pacientes en México. Eso la hace una enfermedad de difícil manejo.
–¿Qué líneas de investigación novedosas se siguen para dar una solución?
–En la Universidad hay un grupo de investigadores con diferentes entrenamientos que trata de hallar una terapia más adecuada, hasta donde sé, en México no hay nadie que busque la solución para evitar que la enfermedad ocurra.
–¿Cuánto debemos esperar para ver un tratamiento eficiente?
–A veces lo veo como un problema irresoluble. Hay una medicina que les puedes dar a los pacientes al inicio, pero luego va perdiendo eficiencia. Habría qué encontrar maneras de prolongar la eficiencia de los fármacos.
Entrevistado dentro del Día Mundial del Parkinson, que se celebró ayer, el científico concluye: “Algo importante y que no se ha encontrado es la causa de la enfermedad. Si pudieras hallarla podrías eliminarla y hoy está difícil. Faltan muchos años para que se pueda controlar la enfermedad”. (Diana Saavedra / Agencia Reforma / Ciudad de México)




