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Las enfermedades de la pobreza se atienden hasta que llega a países desarrollados, dicen investigadores

Georgina Montalvo / Agencia Reforma

Ciudad de México

Además de invertir en atender enfermedades crónico degenerativas es importante prestar atención a los padecimientos infecciosos ligados a la pobreza como la tuberculosis, chagas, fiebre tifoidea, cólera, entre otras, señalaron los ganadores del Premio Slim de la Salud 2013.
José Eduardo Gotuzzo, líder mundial en la investigación, enseñanza y atención de estas enfermedades y ganador del premio en la categoría de Trayectoria, señaló que se trata de males que principalmente afectan a personas que viven en la pobreza y que el no darles atención perpetúa esa condición.
“El mundo ha puesto énfasis en tres ‘asesinos’: malaria, SIDA y tuberculosis, y las grandes inversiones han ido hacia allá, pero hay muchas otras que producen pobreza, nadie les presta atención hasta que llegan a los países desarrollados”, comentó el investigador.
Por su parte, Ricardo Mújica Rosales, director ejecutivo del Instituto Carlos Slim de la Salud, señaló que ellos están apoyando esfuerzos científicos relacionados con el diseño de vacunas para tratar oncocercosis, chagas y leishmaniasis.
“Se está buscando generar redes de investigación y ahora participan la Universidad Autónoma de Yucatán, el Cinvestav y la Universidad de Baylor.
Tenemos muchas veces un dilema: hay cierto grupo de enfermedades donde se concentra la investigación y el desarrollo, y estas enfermedades del rezago que afectan principalmente a la población más vulnerable y es dónde hay menor investigación, por eso hay que buscar las alianzas público privadas para poder acelerar toda la investigación”, dijo.
Eric Stobbaerts, director de DNDi Iniciativa Medicamentos para Enfermedades Olvidadas, ganadora del premio en la categoría Institución Excepcional, agregó que la industria farmacéutica tampoco invierte en desarrollo de medicamentos para estas enfermedades justo porque afectan a población que no tendría recursos económicos para invertir en medicamentos.
“Es un perfil de población que no interesa al mercado, son personas que no tienen poder de compra”, dijo Stobbaerts, ex colaborador de Médicos Sin Fronteras.
De hecho, diez por ciento de la inversión global en investigación se dedicada estas enfermedades infecciosas, mientras 90 por ciento de la población las ha padecido.
El tratamiento para tuberculosis, por ejemplo, se desarrolló hace 50 años; el de la enfermedad de Chagas, hace 40; y el de la leishmaniasis, de tiene más de tres décadas.

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